14 de diciembre de 2016

Cara a cara

Mañana de estudios médicos. Finalmente. Cara a cara volví a enfrentarme con lo que ya sabemos: tengo problemitas.
Luego del paseo por la mamografía y ecografía mamaria (por ese lado todo bien, crucemos los dedos, amigas, toquemos teta izquierda) me tocó el turno de la ecografía trasvaginal con doppler.
Entro al cubículo donde veo que hay una doctora y un asistente (joven).
-Hola, ¿trajiste estudios previos?
Y le tuve que explicar.
No, no tenía estudios previos ahí, en la mano para darle. Que los últimos estudios previos habían sido antes de la laparoscopía (2012) donde aparecía un foco de endometriosis en el ovario izquierdo y un mioma subceroso de 5 cm y que luego había estado en reproducción asistida donde me habían hecho innumerables de estas ecografías (sin doppler, claro). Y que me mandaban a hacerme esta ecografía porque estaba teniendo irregularidades en el ciclo y mi médico quería comprender qué estaba pasando desde el punto de vista orgánico y bla bla bla.
Bueno.
Me abro de gambas frente al asistente ya sin ningún pudor. El pibe primero me eocgrafía el abdomden no sé bien para qué y luego arrancamos con la parte divertida.
Empiezan a contar: uno, dos, ¡tres miomas!
No... a ver....adenomiosis
Y ahí dejé de escuchar. Palabras inentendibles que asustan. Las decían como si yo no estuviera ahí.
-No te asustes- me dijo la médica- después te explicamos todo.
Y siguieron hablando, entre ellos.
Él con el coso eso metido adentro de mi vagina. Ella iba y venía y yo empecé a llorar.
Pensaron que me habían asustado con toda esa jerga idiota.
No.
A mí nada de esto me asusta.
Me asusta lo inhumanos que son cuando tratan chicas como yo.
Me asusta lo poco empáticos que son.
Me hicieron sentir que tenía un útero horrible.
Por suerte, luego lo llamé a él.
-¿Quién te hizo sentir así? ¡Tenés un útero hermoso!
Más de lo mismo. Cuánto resta por aprender...
 



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