14 de octubre de 2015

El rayo salvador

Cuando ellas hablan del inminente nacimiento de su bebé
a mí se me congela el alma. 
Es sólo un instante, 
un rayo que me atraviesa de cuajo
cortando partes mías. 
Las felicito, les pregunto sobre el embarazo,
me comparten su felicidad, sorpresa y temor.
Pero después... escuchando sus palabras
mi alma se congela. 
Tan inmersa estoy en mi trabajo, las pequeñas cosas de la vida y el tiempo veloz...
Tal vez haya que conectar más con el corazón
y dejar que el alma se exprese
que el rayo corte, parta, destruya, 
para que nazca lo nuevo en mí.

1 comentario:

  1. Se como te sientes, me a gustado tu escrito. Me quedo por aquí.

    un saludo

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