21 de septiembre de 2014

Primavera

Ayer mismo volvimos a hacer el amor. Luego del tratamiento, luego del negativo. Y en el momento del clímax lloré. Fue imprevisible. Él se asustó, quiso saber si estaba bien. Yo no podía hablar. Estábamos muy juntos. Entre el orgasmo y las lágrimas se me escapaban las palabras. Pero sabía que estaba bien. Y que tenía que dejar correr esas lágrimas.
Era el lenguaje del útero hablando. Enviando mensajes a todas las células de mi ser.
Ahora sangro una sangre espesa y brillante.  Ya no siento dolor sino una paz relajada. Y sé que mañana tendré que llamar a la clínica otra vez.
Un nuevo ciclo que nace con esta primavera. Dolió pero aquí está. Nada detiene a la naturaleza. Hay saberes que poseo que no me pertenecen a mí.

2 comentarios:

  1. Qué bonita entrada!! Me alegro que te hayas reconciliado con tu cuerpo. Y ahora la primavera es la estación de la vida :P
    (Qué envidia, aqui ahora empieza el otoño ... ufff qué pereza!)

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  2. Meri, sí, la primavera dan ganas de brotar. Por ahora viene lluviosa la cosa. Disfrutá del otoño que también tiene sus cosas buenas. Te lleva a despojarte de lo accesorio para quedarte con lo escencial. Mucha suerte!

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