24 de mayo de 2016

Lo que me ronda en estos días

No me asusta el futuro sin hijos.
En realidad ya no me asustan muchas cosas. ¿Cómo sucedió? Me atrevería a decir que la experiencia de la reproducción asistida lo cambió todo. 
No me asusta la soledad, envejecer, entiendo que el amor puede venir de múltiples maneras. Entiendo que se puede incluso maternar a alguien de múltiples maneras.
La realidad es que nunca me importó el cochecito, los miles de implementos para bebés y esas cosas. Conozco mujeres que adoran esas cosas y está perfecto pero a mí no me pasó nunca. Tampoco me pasó que miraba bebés y me moría de ganas de abrazarlos. 
Yo quería tener a mi bebé, los bebés de los otros eran de los otros.
Pero desde que siento que no voy a tener un bebé mi vida tiene otro color. No sé bien cómo explicarlo sin que suene fatalista.   
Creo que los embarazos son milagros muy hermosos. Y también son la manifestación de que formamos parte de algo mayor. Pero creo que hay muchos milagros en este mundo y que estar viva a los casi 40 años, gozando de una buena salud es uno de ellos.
Ser mamá es una experiencia que te enseña mucho sobre el amor, el cuidar a un otro, nutrirlo, estar para ese otro ser.
Creo que yo hubiera sido una madre rara y complicada. Porque entre otras cosas yo amo mi libertad más que a nada en este mundo.
Una vez, antes de comenzar con los tratamientos, soñé que tenía un bebé en brazos.Pero, de pronto, ese bebé se esfumaba. Me desesperaba no saber dónde estaba. No saber si estaba solo, con frío, perdido. Al rato luego de buscar por todos los rincones de la casa lo encontraba en una caja en el jardín. Estaba lleno de hojas y ramitas. También estaba cubierto de sangre. Lo abrazaba fuerte y después se lo daba a mi mamá para que lo cuide. Yo me iba. Simplemente me iba.  
Algo de todo esto me ronda por estos días. 

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