2 de junio de 2016

Valientes amigos

Ayer llegué a casa cansada con frío. Él me estaba esperando con una noticia que no me quiso dar por teléfono. Apenas llegué fue a buscar su celular y me mostró una foto. En ella se veían tres niños de siete, seis y dos años. Estaban abrazados, los tres. "Son los hijos de G y M".
G y M estaban anotados en el registro de adoptantes desde hace más de un año. Luego de buscar por la via natural, por tratamientos in vitro, por ovodonación, tras negativos y pérdidas llegaron a este camino de la adopción. Habían pedido hasta tres niños de distintas edades. Luego de armar una carpeta, varias entrevistas con asistente social, psicólogos, llamadas, golpear puertas e insistir allí estaba la puerta de entrada a la maternidad y paternidad. 
El corazón me saltó de alegría.
Pensé en los ovarios de G y en los huevos de M. ¡¡Valientes ambos!! ¡Adoptar tres hermanos de distintas edades! ¡Abrir el corazón de esa manera! G y M me demostraron ayer que para ser mamá y papá no se necesitan ovarios y huevos sino un corazón inmenso donde albergar la vida de pequeños seres. Gracias por ser mis amigos. Gracias por enseñarme tanto.
Se me fue el frío y el cansancio. Abrimos un vino y brindamos por nuestros amigos y su familia ampliada.
Y esos bellísimos niños que tienen la fortuna de que hoy dos corazones los amen para siempre.

3 comentarios:

  1. Wow que suerte de esos niños haber sido adoptados sin ser separados ya que eran hermanos! Que bondad y corazon grande la de los papas y fortuna para esos niños por los papas que les tocaron

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  2. que suerte!!! que linda noticia.
    yo no se ni por donde empezar con eso...

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  3. Hermosamente bella noticia. Siempre hay tanto que aprender. Unos genios, siento lo mismo... que huevos! que ovarios! Que enorme familia que son...

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