15 de septiembre de 2016

Un flujo para nadie

Hoy mientras trabajaba sentí un suave goteo humedeciendo mi ropa interior. Era tan suave la sensación y extraña al mismo tiempo. Fui al baño y me encontré con el famoso flujo, la tan mencionada "clara de huevo". El flujo de la ovulación. Y me sonreí. Mis ciclos ahora son largos. Ya no tengo esas contracciones que tenía cuando me diagnosticaron posible endometriosis ni esas sensaciones de desgarro en los ovarios cuando me dijeron que tenía quistes. Ahora todo es más pausado. Las menstruaciones más largas, la sangre ha vuelto a ser roja, rojísima y abundante.
Y ahora esto.
No, no hay espermatozoides suyos que me puedan embarazar.
Es un flujo para nadie.
Y sin embargo, ahí está la naturaleza misma, riéndose de mi. Ahí esta la naturaleza misma con sus ciclos diciéndome que todo puede renovarse. Y que de la tierra quemada pueden volver a nacer las flores. Con más fuerza que antes.
El deleite está volviendo, junto con los colores, las fuerzas, el hacer, la fortaleza.
Seguimos abrazando el futuro juntos. Sin hijos. Pero tan fértil.
Me sale decir gracias. Y nada más. 

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