Me pongo tan triste. Tan triste por
esta bolsita que trató de quedarse pero que pareciera que no tiene
muchas chances. Nos decimos con él que menos mal que la bolsita aguantó
todo lo que pudo para demostrarnos que sí, que nos quedamos
embarazados, que el óvulo y el espermatozoide se juntaron y que no
hay dudas de que en algún momento voy a ser mamá. Y él dijo, sí,
que bueno bolsín que te quedaste. Y entonces nos reímos abrazados
en la cama. Y yo lloro un poco pero ya no me siento tan triste aunque
sé que los días que vendrán van a ser largos y muy difíciles.
24 de agosto de 2013
No es viable
Algo del saco vitelino que no le gustó.
Y la vesícula que creció mucho pero que en realidad no es así sino
que lo interpreta como que el saco no creció y entonces la vesícula
se ve grande. Y entonces me entero de que no ve el embrión aún. De
que se ve el saco, se ve el anillo llamado vesícula pero no se ve el
embrión. Y entonces dice: no me gusta lo que veo. Algo que yo interpreto como "esto no es viable". El saquito no se está desarrollando como debiera.
Es lo que los médicos llaman tan fríamente: "desarrollo embrionario". Y ahora
comprendo por qué nadie dice nada hasta que termina el primer
trimestre. Porque recién a las 12 semanas uno se entera de si el
embarazo va a seguir o se va a perder.
18 de agosto de 2013
De cómo me enteré que estoy "un poquito" embarazada (1)
Cuando llego a la clínica hay un montón de
parejas antes que yo. Pienso: debería haber reprogramado el
turno. Y luego pienso: no, mejor me quedo, espero y le pregunto por
qué no me viene la menstruación y me quedo tranquila.
Llega mi turno. Paso al consultorio.
-Y bueno... que se haga una beta -dice el doc joven.
Llega mi turno. Paso al consultorio.
Están mi doc y el doc más joven. Los
saludo alegremente a los dos.
-¿Cómo va todo?
-Y no sé... no me vino la
menstruación.
-¿Cómo que no te vino?
-Y no... vine para que me tranquilices.
Enseguida deciden hacerme una ecografía de control.
-¿Vos sentís que te está por venir?
-Y la verdad es que no... siento todo
medio tirante, inflamado... Es
rarísimo. Como si mi cuerpo quisiera retenerlo todo en vez de
expulsarlo.
-El ovario izquierdo está en total
reposo... el derecho... mmmh... ¿cuándo te vino la menstruación por última vez?
-El 17 de julio pero después de eso no
volví a perder sangre nunca más.
Estoy aturdida. ¿Qué les pasa? ¿Por
qué andan cómo revoloteando alrededor de la imagen?
¿Qué encontraron?-Y bueno... que se haga una beta -dice el doc joven.
-Y sí, es lo más seguro, una beta...
No entiendo nada, los escucho hablar.
¿Una beta? ¿De qué están hablando?
-Bueno, te digo lo que nosotros estamos
viendo en este momento.
El corazón se me sube a la garganta.
Pienso: dios mío, encontró algo peor. ¿Qué mierda encontró
AHORA?
-Vemos una imagen en el útero que se
asemeja a un posible embrión.
Salto de la camilla.
-¿QUÉ?
-Eso, que vemos una imagen que puede
estar indicando que...
-Vos me estás jodiendo.
-No, no te estoy jodiendo.
-¿¿Vos me estás diciendo que no me
viene la menstruación porque me quedé embarazada de la inseminación y no me di cuenta??
-Es una posibilidad.
De pronto empiezo a temblar.
-¡Pero yo menstrué!
-Mirá... la ecografía muestra esto.
Pero no es determinante. Necesitamos que te hagas un análisis de
sangre para saber si estás embarazada. La imagen que se ve es muy
chiquita y no me cuajan las fechas pero la biología no es exacta así
que...todo es posible.
Da vuelta la pantalla y allí lo veo,
un punto. Allí mismito en un costadito del
útero. Agarradito, con todas sus fuerzas. Tantas veces vi puntos en
mis ovarios: folículos y más folículos. Pero ese punto está en mi
útero. ¡En mi útero!
-Tal vez esto tenga un final feliz -me
dicen sonriendo.
No quiero preguntarles por las opciones
no felices. Escuché ya términos médicos como "tal vez sea un
saco vacío" o "hay que ver cuánta beta hay".
Salgo del consultorio con las órdenes
en la mano y un revuelo de mariposas en el corazón. Estoy aturdida.
No sé ni para dónde queda la escalera.
Ahora sabemos por qué no me venía la
menstruación.
14 de agosto de 2013
Una antena, por favor
Terminé con el ciclo de
anticonceptivos. En estos días debería venirme la menstruación.
Pero aún no hay ni rastros de la sangre. Ya no me reconozco. No sé
cómo era menstruar antes de comenzar con todo esto. Son tratamientos
largos y lo largo estira el deseo. El cansancio es moral, no físico. Aunque a veces sí,
también es físico. Ayer probablemente fueron las hormonas. De
pronto mi cuerpo toma envión. Algo hace un click. Es como si de
pronto todas mis células gritaran al mismo tiempo: "¡no está
tomando la píldora!". Y la hipófisis mandara señales a todos
lados. Es muy sutil este cambio. Creo cada vez más que tomar
anticonceptivos inhibe algo en el
proceso de las emociones. Y cada vez más creo en el poder de los
estrógenos. Cuando me dan Puregón es como si viera la vida en
technicolor. Ayer, ya sin la pastillita rosa volví a sentir esa
sensación de que en cualquier momento se larga la cascada y de que no soy de piedra ni tengo una fuerza ilimitada. Soy tan humana
como el que más. Y tengo ganas de mandar todo al cuerno y quedarme
sola, con él, abrazándonos por un largo tiempo.
31 de julio de 2013
Todo intenso
Estos días fueron muy intensos: el
nacimiento de la beba de L, la propia L
(¡ah, mi amiga del alma es mamá!), el cumple de mi mamá, la fecha con el doc que se
acerca (brrrr, se habrán ido los folículos?),
comer sabroso (mmmh), comer carne (mmmmh, ¡el goulash nos quedó
genialísimo!), comer y engordar (mmmmh, cheesecake, mousse de
chocolate!) y que me quede bien (wow, ¡mirá como me queda este
corpiño!).
Entonces, por ejemplo, se dan estas
conversaciones:
-Mi amor, ¡tenés las tetas como a los
18!
Bueno, ese es mi marido.
27 de julio de 2013
¿De dónde vienen los niños?
Sueño con repollos.
Sí, repollos. Mi bebé era un repollo.
¡Dios!
Y algo con mi mamá que me dejó
picando a la madrugada.
21 de julio de 2013
No te acerques a mi porque sé que te puedo estimular
Tengo 20 días para que estos tres
folículos que salieron de no sé donde se vayan. La teoría es que
la gonadotrofina coriónica del Gonacor además de hacerme ovular, hizo crecer a los folículos pequeños. Por eso, en este momento de la
menstruación en donde mis ovarios deberían estar reposados y
dispuestos a comenzar un nuevo ciclo nos encontramos con que ¡YA
ESTÁN ESTIMULADOS!
El doc insiste en que esto es algo muy
bueno. ¡Tenés ovarios muy sanos, flaquita!
Ajam, bueno.
Prescripción médica actual: reposo
ovárico, es decir: una vuelta de anticonceptivos de 24 días a ver
si todo vuelve a enfriarse un poco. Se ve
que cuando caliento motores, bueno, caliento mucho los motores.
19 de julio de 2013
Game over
Me vino la menstruación.Sin falta. Otra vez, comenzamos.
Vuelta a pedir turno y game over, querida.
5 de julio de 2013
Danzar la vida
Diez milllones y medio de
espermatozoides en mi útero en este momento bailan al son de mi
digestión: tallarines a la bolognesa y mousse de maracujá de
Prosciutto.
Vení, vení, vení que la vida ¡es
gostosa!
Dormí una siesta de cuatro horas. Una
bestialidad.
No tendré hambre, creo que por un año.
Mínimo.
3 de julio de 2013
1 de julio de 2013
1 (surfear la ola)
Esta vez venimos más organizados.
Conseguí todos turnos a las 8:20 de la mañana. Eso es bueno porque él puede acompañarme. Es de noche aún cuando nos
subimos al auto pero para cuando ya estamos en la Lugones el cielo ha
comenzado a clarear y el hormiguero en el que se ha transformado
Buenos Aires nos deja avanzar.
Esta vez venimos más organizados. El doc está contento y hay cero drama. El puregon en la nueva dosis
hace bien su trabajo. Yo me siento normal, sana, trabajo, enseño,
estudio lo que no me sale, me reúno con algunos amigos, limpio la
casa (bueno, eso más o menos) y como de todo sin que nada me caiga
mal. Sí, increíble, como muchísimo más que antes y sin ninguna
culpa (carne, huevos, lácteos ¡vengan a mí!). No engordé nada
pero estoy llena de felicidad. Me siento tan fértil que podría dar
a luz mellizos sin miedo.
¿Por qué dije mellizos? Bueno, porque
parece que los óvulos vienen de a dos.
Esta vez venimos más organizados. Por
ejemplo, cambié el horario del Puregon. Es menos complicado en la
rutina pincharse antes de cenar que antes de desayunar. El
recordatorio de los pinchazos es, como decirlo, menos insistente.
Además, el ciclo fue más corto y me pinché menos veces. Y además,
después de la aguja del Gonacor, la del Puregon es jauja.
Esta vez venimos más organizados.
Estamos tranquilos, sabemos que esto es un camino como cualquier otro
y que lo mejor es transitarlo con buen humor y mucho amor. Lo mejor
es mimarse mucho y darle rienda suelta al cuerpo, que para eso
tenemos uno.
Ya estamos en la cresta de ola, ¡ahora
hay que surfear!
24 de junio de 2013
Se puede ser fértil sin dolor
Lo más bizarro: hacer un evatest y
que el pis que colocás en el plastiquito esté todo rojo por la
bendita menstruación. Cualquiera.
Negativo. Obvio. Nos quedamos un rato
abrazados en la cama.
Ni siquiera sabemos si hubo concepción. Es triste.
El día arranca y yo siento un elefante en el cuerpo. Es la menstruación, me digo a mí misma pero cuando me miro la cara reconozco la angustia. Estoy despeinada, desorientada, la ropa deslucida. Todo está
fuera de lugar.
Recibo un mail del médico que me tira buena onda y cariñosamente me propone que vaya el miércoles para seguir "con energía". El miércoles es un quilombo de
horarios, empiezo a hacer malabares para que algo de esto encaje en mi rutina.
Y me voy a duchar. Lloro un ratito mientras el agua caliente va
barriendo el color de la última sangre que cayó. Pienso en cosas buenas: me vino la
menstruación en un ciclo largo. ¿Hacía cuanto que no me pasaba
eso? Ah, qué lindas son las drogas cuando hacen bien su trabajo. Y
vino rojísima, un color maravilloso. Y vino sin dolor. ¡Sin dolor!
O sea que se puede ser fértil sin
dolor. Se puede ovular y todo eso sin dolor.
O sea que se puede tener una
menstruación de verdad. Sin dolor. Con todo el ciclo completo.
18 de junio de 2013
5
Sensación ovárica o uterina. ¿Cómo se describe? No lo sé. Es una sensación muy
menstrual. Tengo todo el cuerpo confundido. ¿Es la progesterona? ¿Es
la ansiedad? ¿Es que me está por venir? ¿Es que me quedé
embarazada? ¿Es...?AAAAAAH.
Sueño que menstrúo muy poquito. Pero
por la mañana no cae ni una gota.
8 de junio de 2013
Run Forest!
Mis óvulos cantan: ¡vengan, spermis, vengan,
vengan!
Al momento de la inyección él no pudo reprimir su humor ácido y soltó
un: "Run Forest, run!". Me hizo reir con los espéculos y
todo. El doc también se rió.
Ayer los 20 millones debían estar por
ahí. Bailoteando. Hoy ya deben ser menos.
El doc fue muy claro: en una
eyaculación normal hay unos 400.000 espermatozoides. En la
inseminación me colocaron unos 20 millones y TODOS MOVIBLES. ¡Vivan
los donantes!
Así que sólo tienen que encontrarse.
Que no es poco.
Por ahora, de a poco me voy sintiendo
mejor, me voy aflojando de tanta tensión.
7 de junio de 2013
4
Mañana es el GRAN día.
Finalmente, luego de tanto trajinar, llegamos a la recta final.
¿O estamos sólo en el medio? Luego serán 15 días de progesterona,
esperar y ver si alguno de mis óvulos encuentra a su príncipe azul.
Mientras tanto nosotros tenemos que tratar de seguir con nuestra vida
normal.
Ando con una especie de descompostura
desde el martes. No sé si es cagazo, ansiedad, nervios, la
medicación o un virus. Tengo además unas décimas de fiebre.
El gonacor es para que se inicie el
proceso ovulatorio. En ese proceso estamos. Me di dos inyecciones
subcutáneas con una aguja un poquito más gruesita que la del
Puregon. Es medio impresionante esto de inyectarse una jeringa porque
con el Puregón no se veía nada pero con la jeringa se ve tooooodo.
Igual, dolió muy poquito.
4 de junio de 2013
3
Puregon mediante generé dos óvulos.
Uno de 15 mm y el otro de 12 mm. El doc me separó 100 UI más para darme un "empujoncito". Vamos lento pero
seguro. Dosis mínimas de 50 UI.
-Se hace más lento pero por el
precedente anterior es mejor así.
¡Qué me importa a mí ir en carreta si
llegamos al final!
Este miércoles tengo nueva ecografía
y luego segunda entrevista con el banco de semen. Tengo que llevar la
documentación firmada, los estudios, una solicitud de mi médico, mi
DNI y -nada es gratis en este mundo- el dinero.
Si todo sale bien tal vez el viernes
hacemos un bebé.
26 de mayo de 2013
2
Prendemos la computadora.
Se cuelga.
-Mal momento para que se cuelgue, ¿no?
- dice él.
La resetea.
Funciona.
Buscamos el video donde una española muy simpática nos explica paso a paso lo que hay que
hacer.
-Lavarse las manos. (Nos lavamos las
manos, los dos).
-Desenroscar la lapicera. (Yo la
desenrosco).
-Colocar el cartucho. (Él quita el
plástico, lo coloca).
-Volver a enroscar la lapicera. (Yo la
enrosco).
-Desinfectar con alcohol la punta de la
lapicera (Yo le paso un algodón con alcohol).
-Colocar la aguja. (Él quita el
envoltorio de plástico donde viene la aguja y yo la coloco).
-Desinfectar la aguja (Yo le paso el
algodón con alcohol).
-Darle unos golpecitos para que la
medicación suba a la aguja. (Él le da unos golpecitos).
-Medir las unidades. (Él mide las
unidades).
-Pinchar.
Nos miramos.
-¿Querés que lo haga yo? -me dice.
-No, sí, no se...
-Amor...
-¿Tengo que pinchar hasta el final?
-Sí. ¿De qué lado preferís?
-El izquierdo, acá.
Me pellizco la panza del lado
izquierdo.
-A ver...
-No pará, lo hago yo.
-Bueno.
Y me pincho. No duele nada. Pero nada.
Es muy extraño, tener una aguja ahí, atravesando la piel de una ¡y no
sentirla! Aprieto el botón y me inyecto. Siento el líquido entrando.
-¿Dolió?
-No, nada.
-Pasate algodón, apretate ahí.
Nos abrazamos. Contentos.
Qué raro que es estar contentos por esto.
24 de mayo de 2013
1
Sin folículos residuales, comenzamos.
Le vuelvo a preguntar por qué una
mujer que no tiene problemas reproductivos necesita un ciclo de
estimulación (aunque sea mínimo). Mi pregunta es obvia: quien se quema con leche ve una vaca y llora. Luego de la hiperestimulación con una dosis estandart de Clomifeno creo que tengo derecho a que me expliquen mil veces por qué me tienen que estimular.
La respuesta de mi doc es contundente.
-Te lo digo claro y sencillo: porque
tenés tres veces más chances de quedar embarzada que con tu ciclo natural.
Ya sabemos, a la Medicina Occidental le encantan las estadísticas. Ya estoy en este baile así que bailo. Imposible discutir con la lógica científica.
Mi doc nos da las indicaciones, nos
muestra la Puregon pen con la que me daré las inyecciones, nos recomienda un video con buenas instrucciones para mirar en youtube y nos da un voucher para comprar la medicación con un
46% de descuento.
-Con el puregon vas a estar fantástica.
No genera folículos residuales.
Nunca pensé que me iba a poner tan
contenta esto de tener que pincharme la panza. Debo estar volviéndome loca. Las agujas yo nunca nos llevamos bien.
Todo sea porque no quiero nunca más volver a tomar las pastillas de Clomifeno.
Todo sea porque no quiero nunca más volver a tomar las pastillas de Clomifeno.
17 de abril de 2013
Un moretón
Hay algo que se llama cuerpo lúteo
hemorrágico. Sucede al azar. No se sabe por qué pasa. Hay algo con
el grado de vascularización o no sé qué. Jamás me hubiera
enterado de esto a no ser por el hecho de que estoy en medio de un
tratamiento de fertilidad y me van mirando mes a mes. Por eso el ovario no se repone. Por eso se
ve en la ecografía el folículo que ahora está de 30 mm. El ovario
necesita más tiempo. Es como tener un moretón ahí. Tiene que
reabsorberse.
Me dio un ciclo de anticonceptivos.
Me dio un ciclo de anticonceptivos.
Él me levanta la
remera y con el dedo acaricia el lugar donde están mis ovarios. Les
dice: ¡basta eh, ustedes dos, basta eh!
11 de marzo de 2013
Mil oportunidades
Marzo no.
Marzo no porque los folículos siguen
allí.
Lo miro sin entender.
-¿Cómo siguen ahí? ¿Por qué no se van? ¿Es
la medicación que me diste o soy yo?
-A veces pasa...Ya deberían haberse
ido pero... a veces pasa.
-¿Y entonces?
-Voy a pedirte una ecografía
doppler transvaginal. Quiero descartar que haya algo estructural en el ovario que no esté permitiendo que se vayan.
-No entiendo.
-Va a estar todo bien, vas a ver. Esto
en realidad es algo bueno.
-¿Algo bueno? No lo entiendo. Me diste
una droga que se suponía que era para mejorar la calidad de mi ovulación y resulta que lo único
que hizo fue ponerme un palo en la rueda.
-Es algo bueno. Significa que tus
ovarios funcionan, que tenés gametas. ¿Y eso sabés que significa?
Mil oportunidades.
26 de diciembre de 2012
Folículos residuales
Desde hace tres
días a mi cuerpo se le dio por menstruar otra vez. Ya van tres veces en diciembre. El ciclo interrumpido me descuajeringó mal.
El 2 de diciembre menstrué solita. Cancelamos el tratamiento por folículos residales (sabíamos que era probable que sucediera). Primosiston mediante volví a menstruar el 17 (un ciclo de 10 días) para ayudar a mis ovarios a que se deshicieran de esos folículos. No pasó niente. Seguían ahí. Ahora el 24 empecé con pérdidas otra vez. No sé qué pensar. Mi cuerpo se volvió loco. ¿Cómo se hace para mantener la cordura con el ciclo menstrual estallado?
El 2 de diciembre menstrué solita. Cancelamos el tratamiento por folículos residales (sabíamos que era probable que sucediera). Primosiston mediante volví a menstruar el 17 (un ciclo de 10 días) para ayudar a mis ovarios a que se deshicieran de esos folículos. No pasó niente. Seguían ahí. Ahora el 24 empecé con pérdidas otra vez. No sé qué pensar. Mi cuerpo se volvió loco. ¿Cómo se hace para mantener la cordura con el ciclo menstrual estallado?
29 de noviembre de 2012
3
Entonces voy a terapia. Y vomito todo. Hay que
decir lo que es real y que a veces se me olvida: yo no tengo ninguna patología que me impida
un embarazo aunque el entorno de concebir a mi bebé sea en un
ambiente médico y controlado.
No estoy enferma. Sólo quiero embarazarme.
El entorno incluye: inyecciones de hormonas (en una dosis baja, hay que aclararlo), ecografías de control, un donante, la inseminación. Pero también incluye: un cuerpo (el mío) que responde bien a la estimulación, ovarios que funcionan, un útero y, por sobre todas las cosas, incluye el amor de nosotros dos.
El entorno lo incluye a él.
No estoy enferma. Sólo quiero embarazarme.
El entorno incluye: inyecciones de hormonas (en una dosis baja, hay que aclararlo), ecografías de control, un donante, la inseminación. Pero también incluye: un cuerpo (el mío) que responde bien a la estimulación, ovarios que funcionan, un útero y, por sobre todas las cosas, incluye el amor de nosotros dos.
El entorno lo incluye a él.
19 de noviembre de 2012
2
Entro con mi vestidito de verano floreado. Me siento bien,
tranquila, sin apremios.
-¿Cómo vamos? ¿Sentiste algo con la medicación?
-Sí... no sé... normal.
Me recuesto en la camilla dispuesta a que me haga la ecografía trasvaginal. Como si fuera cosa de todos los días. Él se dispone a comenzar. -En realidad... siento que todo está trabajando...-le digo.
-¡Y cómo está trabajando! ¡Qué lindo está esto!
Su comentario me hace reir.
-¿Te dije ya que tenés unos ovarios hermosos? Tres óvulos generaste.
-¿TRES?
-Sí, a ver si hay un cuarto....cancelo todo... no, tenés tres, mirá.
Me muestra la imagen y efectivamente los veo. Tres bolitas negras.
-Bueno -me dice apagando la máquina. -Cambiate tranquila que tenemos que analizar los pros y los contras.
Me cambio un poco nerviosa. Salgo de a salita y me siento frente a su escritorio. Saca su libreta y empieza a anotar.
-Vamos por partes. Ovulás bárbaro. Respondés muy bien a la estimulación. A los ovarios les doy un diez.
-Ajá.
-Pero hay una segunda cuestión: el útero. El Clomifeno que tomaste, a algunas mujeres les afecta el tejido endometrial. Ayuda a los ovarios pero disminuye el endometrio. El útero está en un 5, digamos. Podría estar mejor, más mullidito.
Lo miro preocupada.
-No es para que te preocupes. Es algo del Clomifeno, no tuyo. Con la otra droga esto se arregla en un 100%.
-¿Entonces?
-Hay un tercer factor: tenés tres óvulos y sos joven. Hay posibilidad de embarazo múltiple.
-¿Pueden salir los tres?
-Y...
-...
-Estás en un siete, digamos. Y yo querría que para el primer intento estés en un 9 o 10. Si tu marido tuviera semen fresco que procesamos nosotros te haría la inseminación. Si fuera tu cuarto intento, también. Pero es el primer intento y con semen de un banco...
-...
-Yo saco en limpio dos cosas: una que te estimulás bárbaro y la otra que tenemos que usar la otra droga inyectable, pero en dosis bajas, de modo que podamos medir cuantos óvulos queremos.
-Entonces... ¿hay que dejar pasar este ciclo?
-Sí, te voy a dar anticonceptivos porque quiero que los ovarios descansen.
Me voy. Salgo a la calle como atontada. No sé qué hacer. Lo llamo a él, le explico. Nos quedamos hablando inusualmente un tiempo largo en el celular. Camino mientras le hablo sin un rumbo fijo. No sé para donde ir. Me siento como una mamá polla que no sabe qué hacer con sus tres huevos.
-Sí... no sé... normal.
Me recuesto en la camilla dispuesta a que me haga la ecografía trasvaginal. Como si fuera cosa de todos los días. Él se dispone a comenzar. -En realidad... siento que todo está trabajando...-le digo.
-¡Y cómo está trabajando! ¡Qué lindo está esto!
Su comentario me hace reir.
-¿Te dije ya que tenés unos ovarios hermosos? Tres óvulos generaste.
-¿TRES?
-Sí, a ver si hay un cuarto....cancelo todo... no, tenés tres, mirá.
Me muestra la imagen y efectivamente los veo. Tres bolitas negras.
-Bueno -me dice apagando la máquina. -Cambiate tranquila que tenemos que analizar los pros y los contras.
Me cambio un poco nerviosa. Salgo de a salita y me siento frente a su escritorio. Saca su libreta y empieza a anotar.
-Vamos por partes. Ovulás bárbaro. Respondés muy bien a la estimulación. A los ovarios les doy un diez.
-Ajá.
-Pero hay una segunda cuestión: el útero. El Clomifeno que tomaste, a algunas mujeres les afecta el tejido endometrial. Ayuda a los ovarios pero disminuye el endometrio. El útero está en un 5, digamos. Podría estar mejor, más mullidito.
Lo miro preocupada.
-No es para que te preocupes. Es algo del Clomifeno, no tuyo. Con la otra droga esto se arregla en un 100%.
-¿Entonces?
-Hay un tercer factor: tenés tres óvulos y sos joven. Hay posibilidad de embarazo múltiple.
-¿Pueden salir los tres?
-Y...
-...
-Estás en un siete, digamos. Y yo querría que para el primer intento estés en un 9 o 10. Si tu marido tuviera semen fresco que procesamos nosotros te haría la inseminación. Si fuera tu cuarto intento, también. Pero es el primer intento y con semen de un banco...
-...
-Yo saco en limpio dos cosas: una que te estimulás bárbaro y la otra que tenemos que usar la otra droga inyectable, pero en dosis bajas, de modo que podamos medir cuantos óvulos queremos.
-Entonces... ¿hay que dejar pasar este ciclo?
-Sí, te voy a dar anticonceptivos porque quiero que los ovarios descansen.
Me voy. Salgo a la calle como atontada. No sé qué hacer. Lo llamo a él, le explico. Nos quedamos hablando inusualmente un tiempo largo en el celular. Camino mientras le hablo sin un rumbo fijo. No sé para donde ir. Me siento como una mamá polla que no sabe qué hacer con sus tres huevos.
12 de noviembre de 2012
1
¡Empezamos!
El doc nos abre la puerta de su consultorio acompañado por una médica joven que al parecer estuvo en la intervención quirúrgica de julio.
-¿Cómo va, Madame? -me dice.
-Tengo algo para vos - le digo. Y le alcanzo la anatomía patológica que fui a buscar a la Clínica hace como dos meses. (Tomar nota de mi negación a querer ir a buscar ese papelito donde se detallan las cosas que me sacaron de adentro.)
-Ah, bien - me dice. Y abre el sobre. Lo mira, anota algunas cosas y de pronto se sorprende.
-¿Y esto?- se lo muestra a la joven médica que mira también sorprendida.
-No puede ser.
-¿Tenía focos?
-No.
Nosotros paramos la oreja. Me muero por preguntar qué es lo sorprendente pero enseguida pienso que ya fue, me lo sacó, qué importa lo que me sacó. Ya no está en mi organismo. A la mierda con eso.
-Bueno, estamos listos, ¿entonces?
-¡Sí! - decimos al unísono.
-¿En qué día de la menstruación estás?
-Cuarto día.
-Bueno, entonces vamos a mirar como estás -me dice. -Vamos a hacerte una ecografía.
La joven médica me hace pasar a un cuartito pequeñito donde hay una camilla y está el ecógrafo. Me da una bata y se va. Es muy dulce y suave. Le digo que estoy con pérdidas. Me dice que no importa. Me desvisto, les aviso, ella me ayuda a recostarme en la canilla y comienza con la ecografía. El doc aparece detrás y mira la imagen.
-¿A ver acá?... Bien... y acá... sí... ahí se ve clarito la cirugía...
Por mi mente pasan todas imágenes espantosas. Mi mayor miedo en este momento es que hayan aparecido nuevos quistes, un mioma nuevo, algo.
-¿Cuándo te operamos?
-En julio.
-Julio... -dice mientras lo veo que se va a la otra sala. Algo le dice a él que no logro distinguir bien.
La joven médica termina con la ecografía.
Me cambio otra vez. Paso a la otra salita
-¿Tenés ácido fólico en casa?
El doc nos hace una receta de Clomifeno para estimular la ovulación y ácido fólico.
-¿Alguna duda?
-No. Ya te pregunté todo hace como un mes. Me quedó muy claro.
Se ríe.
-Te resististe, eh.
-No seas malo -le digo cuando nos despedimos.
Una vez afuera le pregunto a él:
-¿Qué te dijo el doc cuando estaban solos?
-Que tenés unos ovarios hermosos.
El doc nos abre la puerta de su consultorio acompañado por una médica joven que al parecer estuvo en la intervención quirúrgica de julio.
-¿Cómo va, Madame? -me dice.
-Tengo algo para vos - le digo. Y le alcanzo la anatomía patológica que fui a buscar a la Clínica hace como dos meses. (Tomar nota de mi negación a querer ir a buscar ese papelito donde se detallan las cosas que me sacaron de adentro.)
-Ah, bien - me dice. Y abre el sobre. Lo mira, anota algunas cosas y de pronto se sorprende.
-¿Y esto?- se lo muestra a la joven médica que mira también sorprendida.
-No puede ser.
-¿Tenía focos?
-No.
Nosotros paramos la oreja. Me muero por preguntar qué es lo sorprendente pero enseguida pienso que ya fue, me lo sacó, qué importa lo que me sacó. Ya no está en mi organismo. A la mierda con eso.
-Bueno, estamos listos, ¿entonces?
-¡Sí! - decimos al unísono.
-¿En qué día de la menstruación estás?
-Cuarto día.
-Bueno, entonces vamos a mirar como estás -me dice. -Vamos a hacerte una ecografía.
La joven médica me hace pasar a un cuartito pequeñito donde hay una camilla y está el ecógrafo. Me da una bata y se va. Es muy dulce y suave. Le digo que estoy con pérdidas. Me dice que no importa. Me desvisto, les aviso, ella me ayuda a recostarme en la canilla y comienza con la ecografía. El doc aparece detrás y mira la imagen.
-¿A ver acá?... Bien... y acá... sí... ahí se ve clarito la cirugía...
Por mi mente pasan todas imágenes espantosas. Mi mayor miedo en este momento es que hayan aparecido nuevos quistes, un mioma nuevo, algo.
-¿Cuándo te operamos?
-En julio.
-Julio... -dice mientras lo veo que se va a la otra sala. Algo le dice a él que no logro distinguir bien.
La joven médica termina con la ecografía.
Me cambio otra vez. Paso a la otra salita
-¿Tenés ácido fólico en casa?
El doc nos hace una receta de Clomifeno para estimular la ovulación y ácido fólico.
-¿Alguna duda?
-No. Ya te pregunté todo hace como un mes. Me quedó muy claro.
Se ríe.
-Te resististe, eh.
-No seas malo -le digo cuando nos despedimos.
Una vez afuera le pregunto a él:
-¿Qué te dijo el doc cuando estaban solos?
-Que tenés unos ovarios hermosos.
6 de octubre de 2012
Control
Mi abuelo siempre decía: yo no te controlo, yo te cuido.
Pero yo sentía que era un controlador nato.
Mi mamá siempre se cuidó de no controlarnos demasiado a mi hermano y a mí. Le salió mal. Pobre mi mamá: es una controladora nata.
Yo tengo serios problemas con el descontrol. Me da miedo descontrolarme pero estoy aprendiendo a fluir, a que no todo es plausible de ser controlado.
El proceso de fertilización asistida es un proceso hipercontrolado. Pero no soy yo quien controla. Las hormonas sean naturales o artificiales hacen el trabajo de preparar el óvulo y de la ovulación. En definitiva, pienso que todo lo que me suceda pertenece a procesos que se dan en este mundo. No puede ser algo malo. Está dentro de las leyes naturales aunque se den con hormonas artificiales.
Pero yo sentía que era un controlador nato.
Mi mamá siempre se cuidó de no controlarnos demasiado a mi hermano y a mí. Le salió mal. Pobre mi mamá: es una controladora nata.
Yo tengo serios problemas con el descontrol. Me da miedo descontrolarme pero estoy aprendiendo a fluir, a que no todo es plausible de ser controlado.
El proceso de fertilización asistida es un proceso hipercontrolado. Pero no soy yo quien controla. Las hormonas sean naturales o artificiales hacen el trabajo de preparar el óvulo y de la ovulación. En definitiva, pienso que todo lo que me suceda pertenece a procesos que se dan en este mundo. No puede ser algo malo. Está dentro de las leyes naturales aunque se den con hormonas artificiales.
5 de septiembre de 2012
what a wonderful world
Podría escribir sobre la charla informal que se dio en un seminario de Masaje Tailandés del Norte al que asistí este sábado y del alto impacto que produjo en mi. Estábamos almorzando en círculo, todas éramos mujeres y, de pronto, salió el tema de los hijos. "A mi parece
una locura lo que algunas parejas hacen para tener un hijo". "A
mi me parece que tener un hijo no te realiza como persona". "A
mi me parece que ya hay demasiados niños en el mundo". "¿Por qué no adoptan, habiendo tantos niños en situación de calle?".
Todos estos comentarios me dolieron mucho pero no supe responder. Me quedé callada. Pero hoy, reflexionando, me salen escribir estas palabras que tal vez algún día, si soy valiente, pueda decirlas en voz alta.
Yo no quiero tener un hijo para realizarme como persona. Quiero tener un hijo porque es un deseo que me nace de las entrañas. Si se cumple, será genial. Si no se cumple, soy muy consciente de que la vida es más que eso. Pero ¿qué hay de malo con desear mucho algo?
No se puede hablar desde un lugar que no se conoce. Hoy en día la ciencia nos da posibilidades que antes no teníamos. Por ejemplo, si una pareja decide tener un hijo por un método de fertilización asistida es algo de ellos que no le incumbe a nadie más. Nadie debería meterse en algo tan privado. Nadie les dice a las parejas fértiles cómo tienen que coger para tener un hijo. Del mismo modo, a las parejas que padecemos de infertilidad nos duele muchísimo cuando alguien ajeno a nuestro círculo se mete a opinar sobre algo tan íntimo.
Hoy en día si una mujer sola quiere ser mamá puede optar, si ese es su deseo, por una inseminación con semen de un donante.
Hoy en día, si dos mujeres se aman y quieren formar una familia pueden optar por técnicas de reproducción asistida con espermatozoides de un donante.
Hoy en día si una pareja tiene problemas para concebir naturalmente puede hacerlo mediante las técnicas de baja y alta complejidad que ofrece la fertilización asistida Y también gozar de la posibilidad de la donación de gametos.
Y todo eso a mí me parece maravilloso que exista.
Todos estos comentarios me dolieron mucho pero no supe responder. Me quedé callada. Pero hoy, reflexionando, me salen escribir estas palabras que tal vez algún día, si soy valiente, pueda decirlas en voz alta.
Yo no quiero tener un hijo para realizarme como persona. Quiero tener un hijo porque es un deseo que me nace de las entrañas. Si se cumple, será genial. Si no se cumple, soy muy consciente de que la vida es más que eso. Pero ¿qué hay de malo con desear mucho algo?
No se puede hablar desde un lugar que no se conoce. Hoy en día la ciencia nos da posibilidades que antes no teníamos. Por ejemplo, si una pareja decide tener un hijo por un método de fertilización asistida es algo de ellos que no le incumbe a nadie más. Nadie debería meterse en algo tan privado. Nadie les dice a las parejas fértiles cómo tienen que coger para tener un hijo. Del mismo modo, a las parejas que padecemos de infertilidad nos duele muchísimo cuando alguien ajeno a nuestro círculo se mete a opinar sobre algo tan íntimo.
Hoy en día si una mujer sola quiere ser mamá puede optar, si ese es su deseo, por una inseminación con semen de un donante.
Hoy en día, si dos mujeres se aman y quieren formar una familia pueden optar por técnicas de reproducción asistida con espermatozoides de un donante.
Hoy en día si una pareja tiene problemas para concebir naturalmente puede hacerlo mediante las técnicas de baja y alta complejidad que ofrece la fertilización asistida Y también gozar de la posibilidad de la donación de gametos.
Y todo eso a mí me parece maravilloso que exista.
31 de julio de 2012
Chan
-Estás muy bien- me dice el doc. -Podríamos empezar con el
tratamiento más simple en cuanto te venga la menstruación.
Abrí los ojos del tamaño de dos platos.
-¿En serio? ¿Tan rápido?
-Sí, incluso es aconsejable hacerlo luego de la cirugía.
-¿Pero, entonces, vengo la semana que viene? ¡Me va a venir la semana que viene!
-Bueno, podemos esperar al próximo ciclo. Es tu cabeza la que ahora tiene que permitírselo.
Chan.
Abrí los ojos del tamaño de dos platos.
-¿En serio? ¿Tan rápido?
-Sí, incluso es aconsejable hacerlo luego de la cirugía.
-¿Pero, entonces, vengo la semana que viene? ¡Me va a venir la semana que viene!
-Bueno, podemos esperar al próximo ciclo. Es tu cabeza la que ahora tiene que permitírselo.
Chan.
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24 de julio de 2012
Del barro que estamos hechos
Luego de la cirugía no tengo muchas fuerzas para escribir pero
diré que:
-Las trompas de falopio están normales y permeables (hiupiii)
-No encontró endometriosis perimetral (¡sorpresa!)
-Hay un quiste que evidentemente desapareció solito.
-Me quitó un quiste (endometrósico) del ovario izquierdo de unos 4 cm.
-Me quitó un mioma uterino subseroso de unos 5 cm.
-Las trompas de falopio están normales y permeables (hiupiii)
-No encontró endometriosis perimetral (¡sorpresa!)
-Hay un quiste que evidentemente desapareció solito.
-Me quitó un quiste (endometrósico) del ovario izquierdo de unos 4 cm.
-Me quitó un mioma uterino subseroso de unos 5 cm.
23 de julio de 2012
Todo para la curación
El jueves nos levantamos a las seis de la mañana. Me bañé con el jabón
pervinox tal como me lo habían indicado, me cambié, hice la mochila con
algunas prendas y separé los
papeles para la internación. No podía beber ni comer nada. Él se tomó
un café y partimos rumbo a la clínica. Cuando llegamos aún era de noche.
En admisión me pidieron mis datos, me hicieron llenar unos papeles,
firmar un consentimiento y me mandaron a cirugía ambulatoria (por un
tema de la obra social no podían enviarme directamente a una habitación).
La enfermera de cirugía ambulatoria resultó ser un amor. Me tomó la presión, la temperatura, me hizo las preguntas de rigor y me pidió los pre quirúrgicos. "Ahora te voy a mandar a bañar", me dijo dándome una bata, una gorra y pantuflitas. Me sentí como una niña pequeña. En el baño, mientras me duchaba, me despedí de mi ombligo tal y como lo conocía. "Nos veremos en unos días y ya todo habrá cambiado", pensé. Al terminar volví a la habitación donde además de él ya estaban mis papás. Yo estaba muy ridícula con la ropa para entrar al quirófano pero no me importó. Me sentía tranquila lo cual no dejaba de ser extraño.
Apareció mi médico que venía de hacer una laparoscopía previa para saludarme. Lo primero que dijo fue: "ah, pero qué elegancia". Nos reímos. Después me preguntó si había logrado dormir algo. "Sí", le respondí, "Y vos, ¿descansaste bien? Porque el que va a operar acá sos vos". Se rió y me aseguró que sí. Tranquilizó a todo el mundo y aclaró un poco los tiempos de la cirugía. Luego, la enfermera vino a buscarme y me llevó caminando a la zona de los quirófanos que estaba pintada de un azul como el de las piscinas. Pasamos pasillos y puertas de vidrio.
-Entonces así es como son los hospitales del otro lado...
Me recibió otra enfermera que me volvió a hacer las preguntas de rigor mientras me llevaba al quirófano. Me acostaron en una camilla y se presentaron todos: el anestesista y algunos otros médicos. Se los veía alegres, estaban radiantes en sus trajes de quirófano. "Esta gente trabaja de esto. Es lo que hacen de sus vidas". Luego apareció mi médico y me los fue presentando a todos. "Son amigos, trabajan en equipo, se tratan bien", pensé. Eso me tranquilizó. El anestesista me preguntó si ya había estado en un quirófano alguna vez. Le dije que no, que era mi primera vez. Entonces me explicó exactamente lo que iba a sentir. Una de las médicas jóvenes me sonrió mientras se lavaba y me dijo: "que curiosa sos, cómo mirás todo". Yo no podía explicarle que todo me resultaba fascinante, estar allí, con ellos y todo ese equipamiento al servicio de mi curación.
Me pusieron una vía que casi ni sentí y me administraron algo que me relajaba y me daba mareos. Podía escucharlos aún revolotear, hablar entre ellos. Sentí una voz desde el fondo de mi alma que me decía: "Bueno... finalmente vas a experimentar la materia. Este es un mundo donde hay materia". Una de las médicas me acomodó las piernas en posición ginecólogica y me explicó que lo hacía conmigo despierta para que yo estuviera cómoda, me preguntó varias veces si la posición no me dolía. Todo estaba cargado de una atmósfera de respeto y atención. Mi médico me pidió que cerrara los ojos y su pedido me hizo sonreir. Los cerré pero aún los escuchaba. Una última pregunta me atormentó. "¿Y si no me dormía?". Los efectos de la anestesia comenzaron a hacer efecto y por último escuché la voz del anestesista diciendo: "bueno, ahora sí, buen viaje, chauuu".
Y así fue. Fue un chau rotundo. Se apagó el mundo. Me sumergí en un sueño muy profundo. Me sentía calentita y cómoda. No recuerdo qué soñé pero me sentía en un sitio seguro, amado y muy tranquilo.
Y de pronto, pum, vuelta a la vida. "Hoooola, arriiiiiba, todo está bien", dijo el anestesista. De lejos, la voz de mi médico diciendo: "Todo quedó perfecto". Se lo sentía feliz, exultante. Eso me dio tranquilidad. Tosí como si estuviera respirando mi primera bocanada de aire. Hice una señal de "está todo bien" con el dedo pulgar. Unos cuantos brazos me trasladaron a la camilla que me llevó a la habitación de cirugía ambulatoria. Sentí las manos amorosas de la enfermera tapándome con varias frazadas y el cuerpo que no me respondía. Yo sólo quería dormir pero el cuerpo quería despertar. Respiré profundo. Trataba de relajar los miembros pero se me contraían.
Luego me cambiaron a la habitación que me correspondía. Fui en camilla, semidormida. Yo sólo veía luces. Fue como estar en una película pero sin la banda sonora. De pronto, en el medio del sopor de la anestesia murmuré: "ahora entiendo por que en las series de médicos te muestran siempre estas luces, es lo que ve el paciente desde la camilla".
La enfermera de cirugía ambulatoria resultó ser un amor. Me tomó la presión, la temperatura, me hizo las preguntas de rigor y me pidió los pre quirúrgicos. "Ahora te voy a mandar a bañar", me dijo dándome una bata, una gorra y pantuflitas. Me sentí como una niña pequeña. En el baño, mientras me duchaba, me despedí de mi ombligo tal y como lo conocía. "Nos veremos en unos días y ya todo habrá cambiado", pensé. Al terminar volví a la habitación donde además de él ya estaban mis papás. Yo estaba muy ridícula con la ropa para entrar al quirófano pero no me importó. Me sentía tranquila lo cual no dejaba de ser extraño.
Apareció mi médico que venía de hacer una laparoscopía previa para saludarme. Lo primero que dijo fue: "ah, pero qué elegancia". Nos reímos. Después me preguntó si había logrado dormir algo. "Sí", le respondí, "Y vos, ¿descansaste bien? Porque el que va a operar acá sos vos". Se rió y me aseguró que sí. Tranquilizó a todo el mundo y aclaró un poco los tiempos de la cirugía. Luego, la enfermera vino a buscarme y me llevó caminando a la zona de los quirófanos que estaba pintada de un azul como el de las piscinas. Pasamos pasillos y puertas de vidrio.
-Entonces así es como son los hospitales del otro lado...
Me recibió otra enfermera que me volvió a hacer las preguntas de rigor mientras me llevaba al quirófano. Me acostaron en una camilla y se presentaron todos: el anestesista y algunos otros médicos. Se los veía alegres, estaban radiantes en sus trajes de quirófano. "Esta gente trabaja de esto. Es lo que hacen de sus vidas". Luego apareció mi médico y me los fue presentando a todos. "Son amigos, trabajan en equipo, se tratan bien", pensé. Eso me tranquilizó. El anestesista me preguntó si ya había estado en un quirófano alguna vez. Le dije que no, que era mi primera vez. Entonces me explicó exactamente lo que iba a sentir. Una de las médicas jóvenes me sonrió mientras se lavaba y me dijo: "que curiosa sos, cómo mirás todo". Yo no podía explicarle que todo me resultaba fascinante, estar allí, con ellos y todo ese equipamiento al servicio de mi curación.
Me pusieron una vía que casi ni sentí y me administraron algo que me relajaba y me daba mareos. Podía escucharlos aún revolotear, hablar entre ellos. Sentí una voz desde el fondo de mi alma que me decía: "Bueno... finalmente vas a experimentar la materia. Este es un mundo donde hay materia". Una de las médicas me acomodó las piernas en posición ginecólogica y me explicó que lo hacía conmigo despierta para que yo estuviera cómoda, me preguntó varias veces si la posición no me dolía. Todo estaba cargado de una atmósfera de respeto y atención. Mi médico me pidió que cerrara los ojos y su pedido me hizo sonreir. Los cerré pero aún los escuchaba. Una última pregunta me atormentó. "¿Y si no me dormía?". Los efectos de la anestesia comenzaron a hacer efecto y por último escuché la voz del anestesista diciendo: "bueno, ahora sí, buen viaje, chauuu".
Y así fue. Fue un chau rotundo. Se apagó el mundo. Me sumergí en un sueño muy profundo. Me sentía calentita y cómoda. No recuerdo qué soñé pero me sentía en un sitio seguro, amado y muy tranquilo.
Y de pronto, pum, vuelta a la vida. "Hoooola, arriiiiiba, todo está bien", dijo el anestesista. De lejos, la voz de mi médico diciendo: "Todo quedó perfecto". Se lo sentía feliz, exultante. Eso me dio tranquilidad. Tosí como si estuviera respirando mi primera bocanada de aire. Hice una señal de "está todo bien" con el dedo pulgar. Unos cuantos brazos me trasladaron a la camilla que me llevó a la habitación de cirugía ambulatoria. Sentí las manos amorosas de la enfermera tapándome con varias frazadas y el cuerpo que no me respondía. Yo sólo quería dormir pero el cuerpo quería despertar. Respiré profundo. Trataba de relajar los miembros pero se me contraían.
Luego me cambiaron a la habitación que me correspondía. Fui en camilla, semidormida. Yo sólo veía luces. Fue como estar en una película pero sin la banda sonora. De pronto, en el medio del sopor de la anestesia murmuré: "ahora entiendo por que en las series de médicos te muestran siempre estas luces, es lo que ve el paciente desde la camilla".
31 de mayo de 2012
Ombligo
Me dijeron que en una laparoscopía una de las aberturas que
utilizan para entrar con una camarita y ver cómo está la genitalia
femenina es el ombligo. Siento una extraña curiosidad por el hecho
de que volverán a abrir ese canal: el ombligo.
Me pregunto cómo queda el ombligo luego de una laparoscopía. Después de todo, es la primera gran cicatriz. ¿Cómo será cerrar un ombligo por segunda vez? Nacimos de nuestra madre porque tenemos un ombligo que evidencia que alguna vez estuvimos unidos a ella. Me pregunto si esta laparoscopía no será un nuevo nacimiento para mí, una ruptura de algo vibracional. Sea como sea, estoy preparada. Me doy permiso para que abran mi ombligo y hagan lo que sea necesario para gestar a este nuevo ser.
Me pregunto cómo queda el ombligo luego de una laparoscopía. Después de todo, es la primera gran cicatriz. ¿Cómo será cerrar un ombligo por segunda vez? Nacimos de nuestra madre porque tenemos un ombligo que evidencia que alguna vez estuvimos unidos a ella. Me pregunto si esta laparoscopía no será un nuevo nacimiento para mí, una ruptura de algo vibracional. Sea como sea, estoy preparada. Me doy permiso para que abran mi ombligo y hagan lo que sea necesario para gestar a este nuevo ser.
28 de abril de 2012
Caparazón que quiere ser corazón
Me dispongo a dejar mi pasado en una sala de operaciones.
Hay huellas de vida que deberían poder quemarse. Quiten esto que mi cuerpo generó.
Me cuesta expulsar, me cuesta perdonar, me cuesta avanzar hacia otra etapa, me cuesta pero es algo que deseo con todo mi corazón.
En el fondo, generar vida es uno de los misterios más bellos que una mujer puede animarse a vivir. Y yo sé que soy valiente. Aunque me muera de miedo.
Necesito de mis ovarios sanos. Sé, en el fondo, que esto es algo muy viejo, una forma de ser que caducó o que quiere caducar. Uno de mis caparazones que quiere ser corazón. Y para eso necesito ayuda. Ya basta de querer hacerlo todo yo sola.
Me voy a hacer la laparoscopía este año. Todos los pasos van hacia esa dirección. Nada de lo que me dijeron en ese consultorio me sorprendió. Sé que vengo preparándome para esto. Algo muy atinado que dijo el médico y que quiero escribirlo acá: "no existe una enfermedad, existen personas que sufren de una enfermedad".
Muy pero muy cierto.
Hay huellas de vida que deberían poder quemarse. Quiten esto que mi cuerpo generó.
Me cuesta expulsar, me cuesta perdonar, me cuesta avanzar hacia otra etapa, me cuesta pero es algo que deseo con todo mi corazón.
En el fondo, generar vida es uno de los misterios más bellos que una mujer puede animarse a vivir. Y yo sé que soy valiente. Aunque me muera de miedo.
Necesito de mis ovarios sanos. Sé, en el fondo, que esto es algo muy viejo, una forma de ser que caducó o que quiere caducar. Uno de mis caparazones que quiere ser corazón. Y para eso necesito ayuda. Ya basta de querer hacerlo todo yo sola.
Me voy a hacer la laparoscopía este año. Todos los pasos van hacia esa dirección. Nada de lo que me dijeron en ese consultorio me sorprendió. Sé que vengo preparándome para esto. Algo muy atinado que dijo el médico y que quiero escribirlo acá: "no existe una enfermedad, existen personas que sufren de una enfermedad".
Muy pero muy cierto.
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