18 de abril de 2015

Todos juntos y cobijados


¡Ya están conmigo, mis pequeñitos! Juro que traté de relajarme en la camilla. Le pedí a papá que mientras yo estaba allí en el quirófano fuera él quien les rogara que vinieran. A él no lo dejaron pasar, simplemente lo dejaron envuelto en su bata blanca y un gorro muy ridículo en el cubículo de espera. Parecía un enorme copo de nieve blanco. Todo es blanco allí, en ese habitacioncita. Antes de irme me hizo reir como siempre lo hace y ¡yo casi me meo encima!
Es que estaba a estallar de pis con el vaso de jugo de naranja, el té y otro vaso de agua que me tomé hasta el tope. La vejiga enorme y caliente dejaba el camino recto y abierto para que ustedes vinieran. Al principio pensé que me moría cuando el doc introdujo el espéculo. Pero luego cerré los ojos y empecé respirar y repetir para mis adentros: te amo, te amo, te amo, te amo. Ni sabía a quién se lo decía. Sólo repetía eso: te amo y gracias. No quise ver la pantalla ni espiarlos. Sólo cerré los ojos y me los imaginé entrando a mi carne. Aliviados ya de salir de esa placa petri, felices del nuevo entorno. "Yo si fuera un embrión saliendo de un laboratorio y me meten en tu útero obvio que me quedo!", me había dicho él unos minutos antes. Y entonces todo se calmó y dejé de resistirme y pude relajarme y el doc hizo bien su trabajo.
"¡Bien, cero dificultad! ¡Lo más importante salió perfecto!", escuché que decía.
Tenemos dos bellas posibilidades que ahora están bajo mi cobijo.
¡Quédense! ¡Por favor!

5 comentarios:

  1. ay que emocionante debe ser, te deseo mucha luz para esos embriones

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  2. ay lindura!!!!
    a disfrutar este momento!!!!!

    pienso en uds con mucho amor para que esto crezca, y crezca sin parar!

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  3. Muchas felicidades! Veraz que se quedarán contigo, te deseo muchas bendiciones, estaré esperando tus próximas entradas, te mando un abrazo

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  4. ¡Muchísima suerte! La foto es preciosa :)

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