13 de abril de 2015

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Cuarta ecografía.
¿Qué ves? ¿Qué ves cuando me ves?
Dos folis ya casi cocinados. Tres folis que parece que no tomaron la leche.
Aplicación de HCG por la noche y rogamos que la gonadotrofina coriónica les de el golpe de horno que necesitan. Mi doc no quiere esperar más por temor a que los grandes se pasen y porque ya me llené de medicación hasta el tope. Tengo más hormonas que un pollo.
-Date la HCG y estallá de una vez, dale.
Genial. Mi médico me pide que estalle.
Así estamos.
Llamo al banco de semen. La secretaria, muy amable, me dice:
-Disculpame, es que la computadora hoy está medio lenta.
-Te disculpo todo lo que quieras. En estos días mis ovarios también van lentos.
La pobre mujer se apiada de mi con un "todo va a estar bien".¿Ya dije que esa frase, en este contexto, me parece muy idiota?
No tengo idea de cómo va a devenir esto.
Sólo pido que de todo lo que hay ahí, haya algún ovocito digno de ser fecundado.
Que haya embriones, la puta madre. Algo.
¡Punción, allá vamos!


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