28 de marzo de 2014

Soy hija de una leona

Hace poco encontré unas fotos viejas de mi mamá embarazada de mi. Atrás de la foto se puede leer "7 días antes". Mi nacimiento estaba teñido de mucha incertidumbre. Fue una cesárea programada a los siete meses de gestación. Mi mamá es diabética juvenil desde los 12 años de edad y eso en 1977 era complicado para llevar adelante sus embarazos. No tenía problemas para concebirlos pero sí para reternerlos con ella. Debo decirlo: gracias a la medicina del siglo XX estoy viva y puedo hoy escribir esto. Pude nacer de la panza de mi mamá.
No hubo nada dramático en mi nacimiento. Todo salió bien. Fui una beba prematura que necesitó de tan sólo unos días de incubadora. Pesé 3. 500 kg. Y dice mi mamá que era pura felicidad. Que apenas me tuvo en sus brazos se le fue todo el miedo.
Antes de mi nacimiento hubieron dos bebés que no pudieron nacer. Dos bebés que habitaron esa panza antes que yo. Y no llegaron a este mundo. Uno que se perdió en el primer trimestre. El segundo fue más terrible: se perdió al sexto mes de gestación. Me pregunto mil veces cómo hizo mi mamá para seguir adelante luego de tanta pérdida. Pero lo hizo y acá estoy escribiendo esta historia  y buscando mi propio bebé que habitará mi panza y me hará mamá. Y también, por qué no decirlo, estoy viva gracias a ellos, mis hermanos no nacidos que le dieron a mi mamá la fuerza para seguir buscando hasta encontrar el médico adecuado que me ayudaría a nacer. 
Por eso nunca sentí que concebir gracias a la reproducción asistida sería un problema. Hay muchas formas de nacer y hay muchas formas de ser concebido para vivir en este mundo multifacético y complicado. Las cosas no son blanco o negro. La salud y la enfermedad no son opuestos ni se complementan. Hay tantos grises en el medio.
Soy hija de una mamá que me buscó muchísimo. Hija de mi papá que acompañó a mi mamá en todo ese camino arduo y no la soltó un segundo.
Tal vez, por eso es que siento que todo esto no va contra natura sino todo lo contrario.

25 de marzo de 2014

Un saber otorga consciencia

En todo este año y medio de idas y vueltas, pinchazos, exámenes, estudios, leer, investigar, hablar con médicos, investigarme, hablar con gente que está en lo mismo, he acumulado un saber que antes no poseía. Un saber que me tranquiliza, me ayuda a seguir adelante y que cuando me lo piden, lo comparto desde mi humilde lugar de persona que transita por esta experiencia. Es cierto que la mayor parte de las mujeres que se embarazan no tienen la menor idea de cómo ha sucedido. Hay cifras que jamás sabrán, números que nunca tendrán que corroborar, información que nunca preguntarán a menos que tengan algún amigo o conocido cerca que esté pasando por alguna situación de infertilidad (y que ellos se quieran enterar, hay gente, reconozcámoslo, que no quiere enterarse de nada nunca).
Hace poco, una amiga que es psicoanalista me decía si todo este saber "enciclopédico" no "obturaba" (qué verbo: obturar, cómo les gusta a los psi este verbo!) un saber sobre el propio cuerpo. Como sé que me lo preguntaba desde el amor y no desde la fanfarronería psicoanalítica le respondí con toda sinceridad: saber siempre es bueno. Y no es un saber enciclopédico. Yo no me leo un libro de anatomía donde me explican como funciona el aparato reproductor femenino. Lo que aprendí fue de mi propia experiencia. De lo que mi cuerpo fue diciendo. Saber sobre lo que pasa en nuestro cuerpo siempre será bueno.  No saber qué pasa e intuir que hay algún problema es tierra fértil para todo tipo de miedos, incertidumbres, monstruos espeluznantes que nos atraviezan el corazón.Y le di un ejemplo: si a mi me viene la menstruación con dolor, no es lo mismo atribuir ese dolor a un folículo residual (que en definitiva es algo pavo, molesto pero pavo) que a un quiste endometrósico. Y si en definitiva es un quiste endometrósico querría que me lo trataran de algún modo ya que es peligroso para la salud del ovario. Es decir, el dolor nos dice cosas. Señala.

19 de marzo de 2014

A mi donante

A mi donante me gustaría decirle: no te conozco ni sé bien las razones que te llevaron a donar tus gametos masculinos. Sólo espero que tu vida se vea multiplicada de alegría y salud por este acto de voluntad. Que mi agradecimiento te llegue a través de este espacio y se expanda hacia todos los donantes. Los donantes son de algún modo la expresión de que en definitiva todos somos uno, todos somos hermanos, todos estamos interconectados.Bueno, tal vez me fui un poco al carajo, je.
Pero es lo que siento.

15 de marzo de 2014

Folículos again

Marzo no podrá ser. Mi menstruación de este mes fueron sólo unas gotitas mínimas que manchaban tristemente mi bombacha. Y aunque traté de no hacerme mucho problema supe que algo no estaba del todo bien. Si bien cada mes todo mi ser intenta ser optimista y creer que lo que sucede es arreglable, cargo con el peso de que me hayan sacado un quiste endometrósico del ovario izquierdo y un mioma de 5 cm hace un año y medio. Debo admitir que este hecho me preocupa. El dolor ovárico no puedo dejar de asociarlo a que tal vez estas estructuras vuelvan a formarse si bien hace ya un año que los controles ecográficos dicen lo contrario.
Ayer mi doc que me recibió muy cálidamente.
-¿Y, bombón? ¿Estamos listos para empezar otra vez?
Le expliqué lo de las mínimas gotitas de sangre.
-Es como si me hubiera secado por dentro.  No es agradable.
-¿Cada cuánto te viene el ciclo?
-Cada 27 dìas pero con muy poca sangre.
-No pasa nada. A nosotros nunca nos importa la cantidad de sangre. Nos importa el ritmo. El ritmo lo es todo. Vos quedate tranquila. Vamos a ver qué nos dice la ecografía.
Me hace pasar a otro cuartito donde me cambio. Hace la ecografía en silencio. No dice nada. Ese silencio es mortal. Siempre que los médicos se quedan en silencio es porque encontraron algo.
-Cambiate y te espero en el consultorio.
Me cambio en tiempo récord. La puta madre. Algo encontró. Algo vio. Algo pasa. No está todo ok.
-¿Qué pasa? ¿Qué encontraste?
-Nada, bombón. Estás muy bien. Hay un folículo residual. No produciste suficiente progesterona porque este folículo no se rompió. Por eso estás menstruando tan poco.
-Uf, pensé que estaba premenopáusica...
-¡Nada más lejos que eso!
Me da una cajita de anticonceptivos.
-Tomalos un mes y volvé en la próxima menstruación. Va a estar todo bien.
Y me voy con la tranquilidad de que todo esto es por un folículo residual. Porque un folículo residual al lado del fantasma de la endometriosis no es nada. Nada. Por eso en algún punto salgo sonriendo aunque por dentro me quiera matar porque todo se atrasa un mes más.
¿Será abril el mes para crearte?
   

13 de marzo de 2014

Confiar

Un pequeño percance desata nudos. Siento que estoy cerca de lo que tanto deseo y aún así me muero de miedo. Hace un rato estuve llorando. Estos días han sido de mucha paz, descanso, volver a conectar con la alegría pero en un abrir y cerrar de ojos me vino la menstruación y nuevamente el miedo me toma por asalto. ¿Estará todo bien? ¿Lograré embarazarme esta vez? ¿Se quedará conmigo? Soy un cúmulo de preguntas y todas incertezas. Sé que puede salir positivo pero también sé que puede volver a dar negativo. Me da miedo si no resulta. ME DA MIEDO EL DOLOR. No el dolor físico, el dolor de la pérdida. Sé que con cada negativo se hace más pesada la cuesta. Y yo quiero ir liviana, quiero buscarte con felicidad, quiero confiar. CONFIAR. Ya está, tengo que aceptarlo. Aceptar que si quiero tenerte tengo que buscarte, tomar todas las herramientas necesarias para que llegues a mi, para que entres en mi. Te amo, te amo tanto. Si este es el barco que tengo que tomar, lo tomaré una y mil veces.

12 de marzo de 2014

¿Cómo estoy?

Ayer volví a ir al ostéopata. Amanecí con dolor ovárico del lado derecho y con sensación de que me iría a bajar en cualquier momento. Se lo comenté. El dolor era sordo y de a ratos se hacía más intenso. Me preguntó si era la primera vez que lo sentía y me reí. Hablamos entonces de mis menstruaciones dolorosas, le conté del quiste ovárico y el mioma que me habían sacado en la laparoscopía en junio de 2012. Le conté de mis ejercicios para manejar el dolor, las respiraciones y el ibuprofeno. Me puso en la camilla y en una hora me dejó hecha una seda. Ni rastros del dolor. Trabajó mucho mi zona pélvica (¡cuántos músculitos pequeños que hay involucrados ahí, por favor!). Salí de allí feliz como si me hubieran devuelto a un mundo de paz y amor.
Cuando le pregunté si le parecía que le diera para adelante con el tratamiento me dijo ¡pero claro, vos dale para adelante! Qué poderosas son las palabras de algunos profesionales de la salud, ¿no?
Hoy ando manchando poco, poquísimo. Aún no se ha desatado la bajada de sangre como normalmente sucede. Estoy al día 26 del ciclo. Esperaré a ver cómo acontece el día de hoy.

13 de febrero de 2014

Aguas de Febrero

Ayer me tocaba ir a la clínica. Se están mudando a un lugar nuevo así que hay olorcito a estreno acompañado del polvo, cables sueltos, pintura nueva. Las caras son las mismas. Llevé todos mis estudios sin saber muy bien para qué estaba yendo. No era urgente hacerlo, sabía que todo había salido más o menos bien. El estradiol un poquitín alto pero nada sorprendente en una paciente con mi historial de endometriosis. Pero ahí estaba yo, frente al médico joven que iba pasando los datos a su computadora. Mi médico estaba atrasado y por eso me atendía el médico joven. Muy formal, un poco seco en el trato iba mirando los datos de los estudios con rigurosa mirada. Cuando le dije que mis menstruaciones se habían vuelto muy escasas me dijo que esperáramos otro ciclo para no apresurarnos. Cuando mi médico llegó, todo sonrisas y un "cómo estás, madame" fue como si saliera el sol. Tiene una forma de tranquilizar que enseguida comprendo por qué estoy ahí. Voy para que me tranquilice y me diga que va a estar todo bien, que la respuesta al tratamiento siempre ha sido buena y que no hay razón por la cual no siga siendo así.
-¿Entonces, Marzo?- me dice con una mirada cómplice.
Y yo digo que sí. Que Marzo es un buen mes para embarazarse.

11 de febrero de 2014

Estar bien

Llueve. Hoy tocaba que él se hiciera algunos estudios. De paso, fue a buscar mis análisis hormonales. Le pedí que me los leyera por teléfono. Todo da bien. ¿Y por qué creí que algo iba a dar mal? Febrero transcurre entre lluvias, mosquitos, algo de trabajo (viene bien volver a trabajar).
La vida sigue y yo me voy reacomodando. Lo que ayer estaba en carne viva hoy ya tiene cascarita. Miro a marzo como una posible fecha para comenzar otra vez. Mañana tengo turno con mi médico para llevarle todos estos estudios que me he estado haciendo. Y va a decir que está todo bien. Ahora lo sé.

27 de enero de 2014

Rayito

El día llegó. Hay un rayito de esperanza en mi corazón. No pasó nada en especial sólo que ya no siento esa tristeza pesada en mi pecho. De a poquito me empiezo a reir otra vez.

23 de enero de 2014

La luna, la menstruación y un gato

Y me vino la menstruación de enero. Llegó con la luna menguante, un ciclo de 28 días. Por fin. No me gusta cuando tengo ciclos cortos de 20 días. Pero ésta duró lo que un suspiro. Un día y medio de pérdidas y mucha sensación ovárica trabajando. Desde el aborto que he tenido menstruaciones muy escasas, salvo las que me vinieron puregon y gonacor mediante (y esas no las cuento porque está todo tan reglado desde afuera...). En diciembre escribí una entrada preguntándome sobre cómo estaba yo, sobre esta necesidad de volver a mí, sin hormonas de por medio. Y esto es lo que encontré: sensación de escasez, pena profunda, dolor físico y emocional. Mi menstruación me sigue diciendo cosas. Siempre ha sido así.
Me acuerdo cuando estudiaba medicina china, me daban gracia algunos nombres. Por ejemplo, los chinos para la palabra orina tienen una palabra que significa "noticias que vienen desde adentro". Cuando aprendí esto me pareció genial. Todos los fluidos del cuerpo son mensajes que nos vienen desde adentro. Así que esta sangre me sigue hablando, diciendo cosas. El verano sigue avanzando y yo siento que la pena profunda se va liberando, las emociones se van acomodando y que estoy aprendiendo a priorizarme a mi y a este proyecto de ser mamá, de formar una familia. Nunca pensé que sería así pero eso ya no importa. Tengo que aprender que nada más importa ahora. Porque si no me lo digo ahora el dolor después es infinito. Prefiero que duela sabiendo lo que duele que esconder lo que verdaderamente me está sucediendo y enmascararlo con otra cosa. Esto duele pero pasará porque tendremos nuestra oportunidad.
La luna además nos trajo un gato blanco que vino solo y quiso quedarse. Luego de la muerte trágica de mi gata esto ha sido una bendición. Como si me lo hubieran mandado. Es cariñoso y muy protector.
La luna también tiene sus mensajes.
No le vamos a decir que no.

16 de enero de 2014

Kintsukuroi

Cuando los japoneses reparan objetos rotos, enaltecen la zona dañada rellenando las grietas con oro. Ellos creen que cuando algo ha sufrido un daño y tiene una historia se vuelve más hermoso. El arte tradicional japonés de la reparación de la cerámica rota con un adhesivo fuerte rociado, luego, con polvo de oro, se llama Kintsugi. El resultado es que la cerámica no sólo queda reparada sino que es aún más fuerte que la original. En lugar de tratar de ocultar los defectos y grietas, estos se acentúan y celebran, ya que ahora se han convertido en la parte más fuerte de la pieza. Kintsukuroi es el término japonés que designa al arte de reparar con laca de oro o plata, entendiendo que el objeto es más bello por haber estado roto. Llevemos esta imagen al terreno de lo humano, al mundo del contacto con los seres que amamos y que, a veces, lastimamos. ¡Cuán importante resulta el enmendar! Cuánto, también, el entender que los vínculos lastimados pueden repararse con los hilos dorados del amor y volverse más fuertes.

9 de enero de 2014

Vida

Estos días han sido muy tristes. No sé si es el calor, el dolor físico, la mente que no para, el no estar trabajando... tal vez todo sea una conjunción y esto sé que también pasará. Creo que estoy en mi peor momento. No estuve así ni siquiera con la pérdida del embarazo. Es decir, en ese momento, lloré muchísimo pero no sentí esta sensación de corazón pesado que siento ahora. La conjunción de esa pérdida y los dos subsiguientes negativos fue lo que, creo, logró minar mi fuerza. Debo decírmelo, serme muy sincera: estoy herida y mis heridas sangran por doquier. En estos días creo que lloré en lugares públicos, en mi casa, mientras me bañaba, en la cama... de pronto se hace muy latente. Es un malestar que comienza bien abajo, se transforma en náusea y luego sobreviene en llanto.
Cuando estoy llorando, todo duele. Desde la raíz del pelo hasta las uñas de los pies. La carne se contrae, se pone caliente y luego de pronto esa sensación me suelta, me deja livianísima, relajada.
Me pregunto si no habrá un modo más feliz de relajarse, digo yo.
Escribo esto luego de un ataque de llanto (el tercero del día) y una posterior caminata a la avenida. Hace calor pero no está tan pesado. Me hizo bien caminar. Fui a dos veterinarias para averiguar por gatitos en adopción. Desde que nuestra gata no está (la atropellaron hace menos de un mes) la extrañamos horriblemente. Él decía que nosotros dos éramos su "humanada". Ahora que la gata se fue (murió, la mataron, la asesinaron) somos una humanada sin gato. Y eso duele también. Es que todo duele mucho en estos días.
Decía: fui a la avenida y averigüé por gatitos. También pasé por el vivero y vi un ficus benjamina magnífico para nuestra terracita. Ahora que lo pienso nada de esto es casual. Gatitos y ficus = vida. Queremos vida. Amamos la vida.
Y haré todo lo necesario para ponerme bien. Para ponerme bien y seguir buscándote. Porque sé que vas a nacer y serás hermoso/a. 

4 de enero de 2014

El señor de las mil llaves

Empecé el año yendo a un osteópata. Es que cuando el cuerpo habla, hay que saber escuchar.
Una tendinitis en mi mano izquierda me impedía trabajar (soy terapeuta corporal) y algo dentro mío me decía que esto no era sólo una tendinitis. Entre el virus y los múltiples pequeños accidentes que venía teniendo, se me despertó una alarma.
Nena, no te podés relajar. Pedí ayuda. Urgente.
Mi madre, que me conoce como nadie, prácticamente me arreó a las puertas de su osteópata. Sí, soy dura para decir: "ayúdenme, no puedo más". Así que allá fui con la mano dolorida sin saber qué me esperaba en la consulta.
No, miento. Sí sabía lo que me esperaba.
Me preguntó qué me pasaba y yo, por supuesto, casi no le hablé de mi mano. Le dije: estoy destruida. Le conté de la búsqueda, de los tratamientos, del aborto espontáneo, de los dos negativos que le siguieron.
-A vos te duele el alma.
Yo empecé a llorar.
-Pero hay dolores que son buenos- prosiguió el osteópata- nos protegen. Tus manos te están diciendo que sola no podés más, que necesitás recibir.
Y así fue como recibí de este señor. Yo lo llamo el señor de las mil llaves. Con manos sabias trabajó mi útero, mi vejiga, me hizo sonar las vértebras del corazón, el cuello, acomodó mis omóplatos y me hizo llorar como un bebé.
Lloré a los gritos mientras él me decía: abrí los ojos, mirame, no llores sola, acá estoy.
Lloré, lloré, lloré como si me hubieran desatado un nudo en el alma.
-Para cualquier mujer esto que te está pasando es muy movilizante pero para vos que sos hipersensible esto se multiplica por diez. Tu mejor defensa va a ser llorar. Llorá todo lo que necesites. Y deciles a los demás que no se preocupen cuando te vean llorar, que vos vas a estar bien. Que se preocupen si no te ven llorar.

Así que este es mi comienzo de año. Aprendiendo a llorar, a relajarme, a recibir y a confiar.

30 de diciembre de 2013

últimos días...

Últimos días del año. Se acerca el 2014.
Hace unos días me regalaron una piedra, la cornalina. Me entero que es la piedra de la fuerza y que entre otras cosas regula el chacra primero y el segundo. Tiene fuerte incidencia en la energía femenina. Quien me la regaló no tiene idea de por lo que estoy pasando, por eso me dio ternura que esta piedra me llegue de esta manera.
Ayer la vi a la hija de una muy amiga que tengo hace muchísimos años. Creo que es mi amiga más vieja. La conocí a los 14. La quiero como a una hermana. Hemos compartido muchísimo y lo seguimos haciendo. Su hija ya tiene cinco meses y es la beba más buena que he visto en mi vida. Tener su cuerpito sobre el mio fue como una caricia para mi corazón. De pronto sentí como si alguien me quitara un enorme peso de encima. Fue hermoso. La energía de algunos bebés me emociona profundamente.

25 de diciembre de 2013

Noche de amor

Me vino la menstruación una semana antes de lo previsto. Ando machando oscuro, raro, con razón andaba tan sensible, con unas ganas de llorar tremendas. Siempre que llega la menstruación es un alivio para las emociones. Una simplemente puede decir, ah, claro, era que me estaba por venir. Y ya. Pero claro, hay todo un universo de condimentos de los que hoy no tengo ganas de hacerme cargo.Hoy no. Pero mañana sí.
Mi estómago ya está recuperado. Nos amigamos. Claramente, nuestras vísceras son muy honestas.
Algo que rescato de todo este momento: mi compañero que es un ser fuera de serie (incluso cuando estamos mal lo pienso y lo seguiré pensando siempre) y mis viejos que se están portando con un amor y una delicadeza con este tema que agradezco desde lo más profundo de mi alma.
Ayer fue Nochebuena y no hubo arbolito, ni regalos. Hubo asado, ensaladas varias, vino, sidra, de postre helado y pileta. La navidad fue estar en familia y nada más.
Nada más y nada menos.
El año que viene seguramente será distinto porque habrá un niño más en el mundo. Esperamos que el nuestro también llegue. Que ese sobrinito/a que hoy nada feliz en la panza de mi cuñada llame a su primito/a, es decir a este hijito/a nuestro que tanto deseamos y que esperamos con el corazón.

23 de diciembre de 2013

Purgas

Qué difícil es hacer la plancha cuando se tiene todo un año de ansiedadincertezasyespera encima. A mitad de semana esos síntomas de cansancio, estado semifebril y desmayo por una bruta bajada de presión desembocaron en lo que el médico definió como "un rotavirus que abunda por estos lares y tiene su pico máximo cada 15 días". En mi peor momento, cuando los cólicos me doblaban en dos y las ganas de vomitar eran insoportables me sobrevino una necesidad de llorar, rabiar, putear. Todo lo que no pude decir lo dijo mi estómago fiel. Tengo un estómago muy sincero, realmente.
Y entonces mi estómago dijo:
Querida mía, no va más. O reaccionás vos o reacciono yo. Si seguís por la vida creyendo que saldrás indemne de esta situación, estás muy equivocada. Estás lastimada, cansada, alterada y extremadamente sensible. Ni siquiera podés enojarte de lo cansada que estás. Vamos a ver: decís que viniste acá a relajarte. Hice todo lo posible para que lo hicieras. Pero no, ves una embazarada y te la querés comer cruda. CRUDA. Ves una embarazada con dos hijitos más a cuestas y te la querés comer VIVA. Entonces, no seamos necios. No podés relajarte y yo te voy a ayudar a sacar toda esa mierda que tenés afuera de este cuerpito tan bonito que tu mamá te dio. 
Y entonces me purgué.

12 de diciembre de 2013

Hacer la plancha

Nadie tiene idea de el stress que genera un tratamiento de fertilidad (aunque como en mi caso sea de baja complejidad). Los de afuera no tienen idea. Me sorpendió saber, por ejemplo, que está comprobado que el stress que se sufre en los tratamientos oncológicos es bastante similar al stress que se vive en los tratamientos de fertilidad. ¿Por qué? Porque en ambos está en juego el futuro. El futuro, qué palabra. Por ahora necesitamos navegar en un mar de aguas calmas. Hacer la plancha. Sé que haciendo la plancha no me voy a embarazar pero recuperaré fuerzas. Además, sé que sonará raro pero tengo curiosidad por volver a mí. Sé que este ciclo será mío, sólo mío. Y eso también me hace bien. No menstrúo sola desde antes de mi primer embarazo. Tengo curiosidad por volver a reconocerme.

10 de diciembre de 2013

3 negativos, 1 positivo, 1 aborto y seguimos....

Diciembre no es un buen mes para jugar con las hormonas. Después de todo este camino andado necesito volver a encontrarme. ¿Cómo era sonreir? Aún así no me arrepiento de ningún paso que hicimos. No me arrepiento de nada de lo que pasó en este 2013.
A saber: una primera inseminación en junio que dio negativa, otra segunda inseminación en julio que dio POSITIVA, una pérdida gestacional a las siete semanas, una pequeña espera para que el ciclo se normalice, una tercera inseminación en octubre con su correspondiente negativo y una cuarta inseminación en noviembre que tampoco fructificó.
Hoy siento que el corazón se me sale del pecho. Ya no sé si lo que siento es producto de las hormonas que me inyecté, la frustración de que esto no se concrete, el cansancio del año, la sensación de estar girando en redondo. 
Odio hacer balances pero tal vez haya algo bueno que sacar de todo esto. Estamos vivos, las hormonas funcionan, el tratamiento funciona y sabemos que en algún momento nuestro deseo de tenerte se consumará.

18 de noviembre de 2013

2

Veo veo
¿qué ves?
dos ovulitos dispuestos a salir.
¿Siempre dos?

vienen...
de a dos
se acompañan
quieren ser
pues la biología
nunca miente.


6 de noviembre de 2013

1

Intentarlo desde el corazón vale la pena. Intentarlo hace que nos conozcamos mejor. Intentarlo aunque salga mal o salga incierto. Porque el camino se hace andando. 
Cuarto intento, allá vamos.

3 de noviembre de 2013

Negativo

El evatest dio negativo y la bajada de la sangre llegó. Como si ese negativo le hubiera dado permiso a mi pobre cuerpito para relajarse y fluir.
"Parece como si tu cuerpo hubiera esperado a la ciencia para menstruar", me dijo él.

2 de noviembre de 2013

Desintegración

Mañana me hago el test de orina. Me sigue bajando un flujo oscuro. Muy de a poco. No quiero hacerme la cabeza. Simplemente me puse una toallita y a otra cosa. Sigo tomando mi ácido fólico, como si estuviera embarazada. Como lo mejor que puedo y de todo. Me compré el evatest normal, no el de cuatro días antes de la menstruación.
Ayer lloré un buen rato en sus brazos.
Hace días que vengo sintiendo la desconcentración de mi cuerpo. Como si un todo se estuviera desintegrando. Como cuando la tierra se mueve y emergen pozos.
Pero hoy me levanté sin esfuerzo y vi algo más de claridad. Mañana me hago le test de orina y, pase lo que pase, te amamos.

31 de octubre de 2013

Lo que mata es esperar

Un hilito y luego otro y otro. La semana transcurrió entre mil cosas (además el termotanque se pinchó, hubo que cambiarlo, un despelote). Y siempre con la sensación de opresión en el útero, las tetas creciendo, el empuje de las hormonas preparando el cuerpo para gestar. Y la pregunta, la GRAN PREGUNTA es: ¿estaré gestando?
Qué incertidumbre. Qué miedo no saber. Sé que es tonto, racionalmente sé que no sirve de nada arruinarse el presente con el futuro incierto.Pero en fin, seré tonta, ¿qué voy a hacer?

29 de octubre de 2013

7

Hoy es nuestro día, mi hermoso/a. Hoy es nuestra oportunidad para que vos y yo nos encontremos. Aún estás afuera pero ya estás adentro. No hay barrera. Estás en mi corazón, en mi mente. Ahora sólo hace falta que estés en mi útero. Y quieras quedarte allí, ser un bebé, un humanito. Con Papá te venimos soñando desde que nos juntamos. ¡Vení, vení, vení!


27 de octubre de 2013

6

Hoy nos toca Pregnyl, la inyección que me hará ovular. Preparamos la inyección. Mezclamos el solvente con el polvito y lo pasamos todo a la jeringa. Cambiamos la aguja intramuscular por una aguja intradérmica. Es finita y ¡adentro! El líquido va entrando despacio. Él, en su intento por ser empático (o en su torpeza al guardar la aguja) se clava la aguja intramuscular en la yema de su dedo índice. Ya ves, hijito, mamá no es la única que recibe pinchazos para traerte al mundo. 

26 de octubre de 2013

5

¡Viernes! Me inyecto Puregon con los ojos cerrados. Tengo un sueño tremendo. Tengo turno con el doc a las 11:30 y cuando me hagan la eco ya voy a tener puesta mi dosis de Puregon del día. Parto rumbo a la facultad a dar un teórico. No sé ni cómo hago para concentrarme en dar la clase pero lo logro. 
Llego a la clínica y todo es un caos, muchísima gente, el doc muy atrasado. Los viernes suelen ser así. Me voy a tomar un café con leche al bar de la esquina. No como nada desde las seis de la mañana y todas las células de mi cuerpo me gritan: ¡comida!  
Al volver me dicen que me va a atender el médico joven porque mi doc está muy atrasado. No tengo problemas con eso.
Me acuesto en la camilla. H es metódico, reservado y bien preciso. Apenas entra al cuarto ya baja las luces. Me hace sentir cómoda. Suena Pennylane de The Beatles como música de fondo. Me dan ganas de reirme. Le hago un comentario jocoso de la buena música que pasan en la clínica y el médico se ríe un poco conmigo. Me va contando lo que ve. Y lo que ve es asombroso. Ya tengo un folículo de unos 17 mm a punto de salir. Y otro del otro ovario de unos 14 mm que supone que crecerá con el pasar de estas horas.
-Seguro que llegás a la inseminación con dos, lo cual es mejor.
Siempre llegué con dos. Esta vez la medicación fue menor y estoy contenta. Todo va más rápido y siento que mi hijito/a quiere venir. Por primera vez pienso que tal vez no sea yo la apurada sino que hay algo, una presencia que está apurando las cosas.
Así que la inseminación será el lunes.

25 de octubre de 2013

4

Mañana toca última dosis de Puregon antes de las siete porque a las siete ya estoy arriba del bondi rumbo a la facultad para dar clases. El doc verá luego cómo seguimos. Yo me siento una bola a punto de estallar. Siento frío, calor, agitación, un cansancio atroz y luego una alegría que no sé de dónde me nace. Con esa alegría hago mil cosas. Me paro de cabeza en las clases de yoga y me quedo ahí, varios minutos, respirando. Las invertidas son mi droga, claramente. ¿Quién necesita drogas cuando tiene oxígeno en el cerebro? Mi cuello está mejor luego de encontrar unos ejercicios de Chi Kung en internet que son simples pero eficaces. Dicen que si trabajás con una computadora deberías hacerlo cada una hora. Si no recomiendan hacerlos una vez por la mañana y una vez antes de dormir. Antes de dormir sería hacerlos ahora, por ejemplo. Bueno, me voy a girar el cuello.

24 de octubre de 2013

3

Tengo unas ojeras tremendas. Suena el despertador y me digo que soy una boluda marca cañón. ¿Cómo se me ocurrió darme la inyección a las siete de la mañana? Él me mira con odio y amor, todo al mismo tiempo.
Tengo el cuello a la miseria. Ayer me acosté a cualquier hora. Llegué de dar una clase a cualquier hora. Él ya había cenado. Me hice una especie de omelette con espinacas y una hamburguesita de arroz con aduki. No tenía mucha hambre pero estaba demasiado despierta. Dar clases de noche me deja demasiado alerta. Es horrible. Estar cansada y no poder dormir.
Voy a buscar el Puregón y preparo todo de memoria. Pero lo hacemos juntos porque si no está él nunca pongo la aguja perpendicular a la piel y entonces me duele o sangra o se me hace un moretoncito. Él me va diciendo así sí, no, así. Ayer, por ejemplo, sin darme cuenta me inyecté en una peca. Hoy al menos no. Voy mejorando. Es como estacionar pero con una aguja, ponele.

23 de octubre de 2013

2

Tercera dosis de Puregon. Ayer me dormí a las diez. El cerebro se me iba apagando muy de a poco. Cenamos la tarta  que había hecho el día anterior. Por la tarde había ido a la clase de T. Fue una clase intensa pero diferente. No fue tan física.  La dedicó enteramente a la respiración. Hicimos muchas asanas dinámicas (en movimiento) coordinándolas con la respiración. Terminé muy relajada. También hicimos asanas invertidas. Estuve mucho tiempo cabeza abajo y eso me oxigenó brutalmente el cerebro. Por la noche me salió todo un zarpullido en un costado de la cabeza y una ronchita justo en el entrecejo (tercer ojo). ¿Es el Puregon o es el yoga? Me fui a dormir para no pensar. Hoy me siento bien pero me duele un poco el hombro izquierdo. Sigo con sueño. La gata merodea, me pide agua, me busca todo el tiempo. Eso es raro. En un rato llega A. La casa, impecable. Vino María ayer. Me enseñó a planchar chombas y camisas. Me dio gracia. Me dijo, mientras planchaba, que ella iba a ser un poco abuela de mi hijo. Eso la hace un poco mi madre. Mi mamá tierra, como le digo yo a veces.

21 de octubre de 2013

1

Son las siete de la mañana. Nos despertamos, nos damos unos mimos, él me da mil besos en los labios y luego me dice: "vamos, amor, hoy te toca Puregón". 
Bajo a la cocina, abro la heladera, tomo la cajita de la medicación que compré el viernes y la puregon pen. Él prende la computadora para volver a ver el video de instrucciones. ¿Nos acordamos cómo era? No, no nos acordamos. Hay cosas que mejor no sistematizar. Pasaron muchos meses desde la última vez que me inyecté. Era julio y hacía mucho frío. Era julio y era nuestra segunda inseminación. Era julio y aún no sabía que me quedaría embarazada de esa segunda inseminación. Tampoco sabía que lo perdería y que, al cabo de unos meses, tendría que volver a reaprender cómo inyectarme. 
Estamos en octubre. Es primavera. Pongo alcohol en la punta del cartucho, limpio la lapicera como para sacarle brillo. Respiro y... me pincho con 75 IU. Una dosis redondita. Ya no tanteamos, hemos recorrido un camino y ya sabemos: son 75 UI durante cinco días. Y a esperar a que crezcan dos ovulitos. 

5 de septiembre de 2013

Posibilidad

Sin pérdida no hay ganancia. No cambiaría nada de todo lo que viví hasta ahora, incluso este dolor que siento ahora por no tenerlo dentro mío. Porque este dolor es inversamente proporcional a la alegría de saber que estaba ahí.
Y el dolor menstrual, ese dolor sordo, un dolor que se confunde con hambre, el hambre de algo que no está. Mis entrañas te extrañan. Extrañan tu presencia que aún siendo mínima ya era una presencia que se sentía. ¡Y cómo se sentía! El cuerpo caliente, la turgencia de los pechos, las caderas, el bajo vientre. Todo estaba abierto, como una flor.
Y de pronto alguien te dice una verdad: ese dolor menstrual, ese dolor ovárico que se inicia es el comienzo de un nuevo ciclo. Y si hay nuevo ciclo hay posibilidad. Todo es posibilidad ahora.

4 de septiembre de 2013

Ya va a volver

La beta finalmente bajó de 6.300 a 295 en una semana exactamente. Y entonces el nudo en la garganta. Sensación ovárica a más no poder. Ahora sí, ahora sí que estoy menstrual. La dulzura de mi bolsita me abandona y me quedo sola nuevamente con mis ovarios que roen y roen y el útero que aúlla porque no alberga a nadie. Me siento tan sola con este dolor que sólo confirma lo que no pudo ser, lo que se perdió. Ahora sí puedo decir, lo perdí. Lo perdí. ¿Por qué lo perdí? Y empiezo a llorar. Lloro en el descanso de la escalera con un llanto que no puedo controlar. Mi mente es rápida y viaja más rápido que la emoción. La mente dicta: ya me parecía que te lo estabas tomando con mucha calma. El llanto calma mis ovarios. Él me escucha llorar y corre hacia donde estoy. Me abraza fuerte, me dice ¿qué te pasa, te duele? ¿Querés un ibuprofeno? Y yo, no, no, no. No es dolor. O sí, es dolor, pero no se calma con ibuprofeno. "Lo perdí, ¿por qué lo perdí?", le digo en medio de unos sollozos incomprensibles. Él comprende, me abraza muy fuerte y me dice: "ya va a volver, ya va a volver". No dice: "vas a tener otro", me dice "va a volver". Él tampoco soporta que se haya perdido.

24 de agosto de 2013

No es viable

Algo del saco vitelino que no le gustó. Y la vesícula que creció mucho pero que en realidad no es así sino que lo interpreta como que el saco no creció y entonces la vesícula se ve grande. Y entonces me entero de que no ve el embrión aún. De que se ve el saco, se ve el anillo llamado vesícula pero no se ve el embrión. Y entonces dice: no me gusta lo que veo. Algo que yo interpreto como "esto no es viable". El saquito no se está desarrollando como debiera. Es lo que los médicos llaman tan fríamente: "desarrollo embrionario". Y ahora comprendo por qué nadie dice nada hasta que termina el primer trimestre. Porque recién a las 12 semanas uno se entera de si el embarazo va a seguir o se va a perder.
Me pongo tan triste. Tan triste por esta bolsita que trató de quedarse pero que pareciera que no tiene muchas chances. Nos decimos con él que menos mal que la bolsita aguantó todo lo que pudo para demostrarnos que sí, que nos quedamos embarazados, que el óvulo y el espermatozoide se juntaron y que no hay dudas de que en algún momento voy a ser mamá. Y él dijo, sí, que bueno bolsín que te quedaste. Y entonces nos reímos abrazados en la cama. Y yo lloro un poco pero ya no me siento tan triste aunque sé que los días que vendrán van a ser largos y muy difíciles.

18 de agosto de 2013

De cómo me enteré que estoy "un poquito" embarazada (1)

Cuando llego a la clínica hay un montón de parejas antes que yo. Pienso: debería haber reprogramado el turno. Y luego pienso: no, mejor me quedo, espero y le pregunto por qué no me viene la menstruación y me quedo tranquila.
Llega mi turno. Paso al consultorio.
Están mi doc y el doc más joven. Los saludo alegremente a los dos.
-¿Cómo va todo?
-Y no sé... no me vino la menstruación.
-¿Cómo que no te vino?
-Y no... vine para que me tranquilices. 
Enseguida deciden hacerme una ecografía de control.
-¿Vos sentís que te está por venir?
-Y la verdad es que no... siento todo medio tirante, inflamado... Es rarísimo. Como si mi cuerpo quisiera retenerlo todo en vez de expulsarlo.
-El ovario izquierdo está en total reposo... el derecho... mmmh... ¿cuándo te vino la menstruación por última vez?
-El 17 de julio pero después de eso no volví a perder sangre nunca más.
Estoy aturdida. ¿Qué les pasa? ¿Por qué andan cómo revoloteando alrededor de la imagen? ¿Qué encontraron?
-Y bueno... que se haga una beta -dice el doc joven.
-Y sí, es lo más seguro, una beta...
No entiendo nada, los escucho hablar. ¿Una beta? ¿De qué están hablando?
-Bueno, te digo lo que nosotros estamos viendo en este momento.
El corazón se me sube a la garganta. Pienso: dios mío, encontró algo peor. ¿Qué mierda encontró AHORA?
-Vemos una imagen en el útero que se asemeja a un posible embrión.
Salto de la camilla.
-¿QUÉ?
-Eso, que vemos una imagen que puede estar indicando que...
-Vos me estás jodiendo.
-No, no te estoy jodiendo.
-¿¿Vos me estás diciendo que no me viene la menstruación porque me quedé embarazada de la inseminación y no me di cuenta??
-Es una posibilidad.
De pronto empiezo a temblar.
-¡Pero yo menstrué!
-Mirá... la ecografía muestra esto. Pero no es determinante. Necesitamos que te hagas un análisis de sangre para saber si estás embarazada. La imagen que se ve es muy chiquita y no me cuajan las fechas pero la biología no es exacta así que...todo es posible.
Da vuelta la pantalla y allí lo veo, un punto. Allí mismito en un costadito del útero. Agarradito, con todas sus fuerzas. Tantas veces vi puntos en mis ovarios: folículos y más folículos. Pero ese punto está en mi útero. ¡En mi útero!
-Tal vez esto tenga un final feliz -me dicen sonriendo.
No quiero preguntarles por las opciones no felices. Escuché ya términos médicos como "tal vez sea un saco vacío" o "hay que ver cuánta beta hay".
Salgo del consultorio con las órdenes en la mano y un revuelo de mariposas en el corazón. Estoy aturdida. No sé ni para dónde queda la escalera.
Ahora sabemos por qué no me venía la menstruación.

14 de agosto de 2013

Una antena, por favor

Terminé con el ciclo de anticonceptivos. En estos días debería venirme la menstruación. Pero aún no hay ni rastros de la sangre. Ya no me reconozco. No sé cómo era menstruar antes de comenzar con todo esto. Son tratamientos largos y lo largo estira el deseo. El cansancio es moral, no físico. Aunque a veces sí, también es físico. Ayer probablemente fueron las hormonas. De pronto mi cuerpo toma envión. Algo hace un click. Es como si de pronto todas mis células gritaran al mismo tiempo: "¡no está tomando la píldora!". Y la hipófisis mandara señales a todos lados. Es muy sutil este cambio. Creo cada vez más que tomar anticonceptivos inhibe algo en el proceso de las emociones. Y cada vez más creo en el poder de los estrógenos. Cuando me dan Puregón es como si viera la vida en technicolor. Ayer, ya sin la pastillita rosa volví a sentir esa sensación de que en cualquier momento se larga la cascada y de que no soy de piedra ni tengo una fuerza ilimitada. Soy tan humana como el que más. Y tengo ganas de mandar todo al cuerno y quedarme sola, con él, abrazándonos por un largo tiempo.

31 de julio de 2013

Todo intenso

Estos días fueron muy intensos: el nacimiento de la beba de L, la propia L (¡ah, mi amiga del alma es mamá!), el cumple de mi mamá, la fecha con el doc que se acerca (brrrr, se habrán ido los folículos?), comer sabroso (mmmh), comer carne (mmmmh, ¡el goulash nos quedó genialísimo!), comer y engordar (mmmmh, cheesecake, mousse de chocolate!) y que me quede bien (wow, ¡mirá como me queda este corpiño!).
Entonces, por ejemplo, se dan estas conversaciones:
-Mi amor, ¡tenés las tetas como a los 18!
Bueno, ese es mi marido.

27 de julio de 2013

¿De dónde vienen los niños?

Sueño con repollos.
Sí, repollos. Mi bebé era un repollo. ¡Dios!
Y algo con mi mamá que me dejó picando a la madrugada.

21 de julio de 2013

No te acerques a mi porque sé que te puedo estimular

Tengo 20 días para que estos tres folículos que salieron de no sé donde se vayan. La teoría es que la gonadotrofina coriónica del Gonacor además de hacerme ovular, hizo crecer a los folículos pequeños. Por eso, en este momento de la menstruación en donde mis ovarios deberían estar reposados y dispuestos a comenzar un nuevo ciclo nos encontramos con que ¡YA ESTÁN ESTIMULADOS!
El doc insiste en que esto es algo muy bueno. ¡Tenés ovarios muy sanos, flaquita!
Ajam, bueno.
Prescripción médica actual: reposo ovárico, es decir: una vuelta de anticonceptivos de 24 días a ver si todo vuelve a enfriarse un poco. Se ve que cuando caliento motores, bueno, caliento mucho los motores.

19 de julio de 2013

Game over

Me vino la menstruación.Sin falta. Otra vez, comenzamos. 
Vuelta a pedir turno y game over, querida. 

5 de julio de 2013

Danzar la vida

Diez milllones y medio de espermatozoides en mi útero en este momento bailan al son de mi digestión: tallarines a la bolognesa y mousse de maracujá de Prosciutto.
Vení, vení, vení que la vida ¡es gostosa!
Dormí una siesta de cuatro horas. Una bestialidad.
No tendré hambre, creo que por un año. Mínimo.


3 de julio de 2013

2

Puregon 75 UI
x
6 días
___________
2 ovocitos

Gonacor "toma 2" = Viernes: hacemos un bebé

1 de julio de 2013

1 (surfear la ola)

Esta vez venimos más organizados. Conseguí todos turnos a las 8:20 de la mañana. Eso es bueno porque él puede acompañarme. Es de noche aún cuando nos subimos al auto pero para cuando ya estamos en la Lugones el cielo ha comenzado a clarear y el hormiguero en el que se ha transformado Buenos Aires nos deja avanzar.
Esta vez venimos más organizados. El doc está contento y hay cero drama. El puregon en la nueva dosis hace bien su trabajo. Yo me siento normal, sana, trabajo, enseño, estudio lo que no me sale, me reúno con algunos amigos, limpio la casa (bueno, eso más o menos) y como de todo sin que nada me caiga mal. Sí, increíble, como muchísimo más que antes y sin ninguna culpa (carne, huevos, lácteos ¡vengan a mí!). No engordé nada pero estoy llena de felicidad. Me siento tan fértil que podría dar a luz mellizos sin miedo.
¿Por qué dije mellizos? Bueno, porque parece que los óvulos vienen de a dos.
Esta vez venimos más organizados. Por ejemplo, cambié el horario del Puregon. Es menos complicado en la rutina pincharse antes de cenar que antes de desayunar. El recordatorio de los pinchazos es, como decirlo, menos insistente. Además, el ciclo fue más corto y me pinché menos veces. Y además, después de la aguja del Gonacor, la del Puregon es jauja.
Esta vez venimos más organizados. Estamos tranquilos, sabemos que esto es un camino como cualquier otro y que lo mejor es transitarlo con buen humor y mucho amor. Lo mejor es mimarse mucho y darle rienda suelta al cuerpo, que para eso tenemos uno.
Ya estamos en la cresta de ola, ¡ahora hay que surfear!

24 de junio de 2013

Se puede ser fértil sin dolor

Lo más bizarro: hacer un evatest y que el pis que colocás en el plastiquito esté todo rojo por la bendita menstruación. Cualquiera.
Negativo. Obvio. Nos quedamos un rato abrazados en la cama.
Ni siquiera sabemos si hubo concepción. Es triste.
El día arranca y yo siento un elefante en el cuerpo. Es la menstruación, me digo a mí misma pero cuando me miro la cara reconozco la angustia. Estoy despeinada, desorientada, la ropa deslucida. Todo está fuera de lugar.
Recibo un mail del médico que me tira buena onda y cariñosamente me propone que vaya el miércoles para seguir "con energía". El miércoles es un quilombo de horarios, empiezo a hacer malabares para que algo de esto encaje en mi rutina.
Y me voy a duchar. Lloro un ratito mientras el agua caliente va barriendo el color de la última sangre que cayó. Pienso en cosas buenas: me vino la menstruación en un ciclo largo. ¿Hacía cuanto que no me pasaba eso? Ah, qué lindas son las drogas cuando hacen bien su trabajo. Y vino rojísima, un color maravilloso. Y vino sin dolor. ¡Sin dolor!
O sea que se puede ser fértil sin dolor. Se puede ovular y todo eso sin dolor.
O sea que se puede tener una menstruación de verdad. Sin dolor. Con todo el ciclo completo.

18 de junio de 2013

5

Sensación ovárica o uterina. ¿Cómo se describe? No lo sé. Es una sensación muy menstrual. Tengo todo el cuerpo confundido. ¿Es la progesterona? ¿Es la ansiedad? ¿Es que me está por venir? ¿Es que me quedé embarazada? ¿Es...?AAAAAAH.
Sueño que menstrúo muy poquito. Pero por la mañana no cae ni una gota.

8 de junio de 2013

Run Forest!

Mis óvulos cantan: ¡vengan, spermis, vengan, vengan!
Al momento de la inyección él no pudo reprimir su humor ácido y soltó un: "Run Forest, run!". Me hizo reir con los espéculos y todo. El doc también se rió.
Ayer los 20 millones debían estar por ahí. Bailoteando. Hoy ya deben ser menos.
El doc fue muy claro: en una eyaculación normal hay unos 400.000 espermatozoides. En la inseminación me colocaron unos 20 millones y TODOS MOVIBLES. ¡Vivan los donantes!
Así que sólo tienen que encontrarse. Que no es poco.
Por ahora, de a poco me voy sintiendo mejor, me voy aflojando de tanta tensión.


7 de junio de 2013

4

Mañana es el GRAN día.
Finalmente, luego de tanto trajinar, llegamos a la recta final. ¿O estamos sólo en el medio? Luego serán 15 días de progesterona, esperar y ver si alguno de mis óvulos encuentra a su príncipe azul. Mientras tanto nosotros tenemos que tratar de seguir con nuestra vida normal.
Ando con una especie de descompostura desde el martes. No sé si es cagazo, ansiedad, nervios, la medicación o un virus. Tengo además unas décimas de fiebre.
El gonacor es para que se inicie el proceso ovulatorio. En ese proceso estamos. Me di dos inyecciones subcutáneas con una aguja un poquito más gruesita que la del Puregon. Es medio impresionante esto de inyectarse una jeringa porque con el Puregón no se veía nada pero con la jeringa se ve tooooodo.
Igual, dolió muy poquito.

4 de junio de 2013

3

Puregon mediante generé dos óvulos. Uno de 15 mm y el otro de 12 mm. El doc me separó 100 UI más para darme un "empujoncito". Vamos lento pero seguro. Dosis mínimas de 50 UI.
-Se hace más lento pero por el precedente anterior es mejor así.
¡Qué me importa a mí ir en carreta si llegamos al final!
Este miércoles tengo nueva ecografía y luego segunda entrevista con el banco de semen. Tengo que llevar la documentación firmada, los estudios, una solicitud de mi médico, mi DNI y -nada es gratis en este mundo- el dinero.
Si todo sale bien tal vez el viernes hacemos un bebé.

26 de mayo de 2013

2

Prendemos la computadora.
Se cuelga.
-Mal momento para que se cuelgue, ¿no? - dice él.
La resetea.
Funciona.
Buscamos el video donde una española muy simpática nos explica paso a paso lo que hay que hacer.
-Lavarse las manos. (Nos lavamos las manos, los dos).
-Desenroscar la lapicera. (Yo la desenrosco).
-Colocar el cartucho. (Él quita el plástico, lo coloca).
-Volver a enroscar la lapicera. (Yo la enrosco).
-Desinfectar con alcohol la punta de la lapicera (Yo le paso un algodón con alcohol).
-Colocar la aguja. (Él quita el envoltorio de plástico donde viene la aguja y yo la coloco).
-Desinfectar la aguja (Yo le paso el algodón con alcohol).
-Darle unos golpecitos para que la medicación suba a la aguja. (Él le da unos golpecitos).
-Medir las unidades. (Él mide las unidades).
-Pinchar.

Nos miramos.

-¿Querés que lo haga yo? -me dice.
-No, sí, no se...
-Amor...
-¿Tengo que pinchar hasta el final?
-Sí. ¿De qué lado preferís?
-El izquierdo, acá.
Me pellizco la panza del lado izquierdo.
-A ver...
-No pará, lo hago yo.
-Bueno.
Y me pincho. No duele nada. Pero nada. Es muy extraño, tener una aguja ahí, atravesando la piel de una ¡y no sentirla! Aprieto el botón y me inyecto. Siento el líquido entrando.
-¿Dolió?
-No, nada.
-Pasate algodón, apretate ahí.
Nos abrazamos. Contentos.
Qué raro que es estar contentos por esto.

24 de mayo de 2013

1

Sin folículos residuales, comenzamos.
Le vuelvo a preguntar por qué una mujer que no tiene problemas reproductivos necesita un ciclo de estimulación (aunque sea mínimo). Mi pregunta es obvia: quien se quema con leche ve una vaca y llora. Luego de la hiperestimulación con una dosis estandart de Clomifeno creo que tengo derecho a que me expliquen mil veces por qué me tienen que estimular.
La respuesta de mi doc es contundente.
-Te lo digo claro y sencillo: porque tenés tres veces más chances de quedar embarzada que con tu ciclo natural.
Ya sabemos, a la Medicina Occidental le encantan las estadísticas. Ya estoy en este baile así que bailo. Imposible discutir con la lógica científica.
Mi doc nos da las indicaciones, nos muestra la Puregon pen con la que me daré las inyecciones, nos recomienda un video con buenas instrucciones para mirar en youtube y nos da un voucher para comprar la medicación con un 46% de descuento.
-Con el puregon vas a estar fantástica. No genera folículos residuales.
Nunca pensé que me iba a poner tan contenta esto de tener que pincharme la panza. Debo estar volviéndome loca. Las agujas  yo nunca nos llevamos bien.
Todo sea porque no quiero nunca más volver a tomar las pastillas de Clomifeno.

17 de abril de 2013

Un moretón

Hay algo que se llama cuerpo lúteo hemorrágico. Sucede al azar. No se sabe por qué pasa. Hay algo con el grado de vascularización o no sé qué. Jamás me hubiera enterado de esto a no ser por el hecho de que estoy en medio de un tratamiento de fertilidad y me van mirando mes a mes. Por eso el ovario no se repone. Por eso se ve en la ecografía el folículo que ahora está de 30 mm. El ovario necesita más tiempo. Es como tener un moretón ahí. Tiene que reabsorberse.
Me dio un ciclo de anticonceptivos.
Él me levanta la remera y con el dedo acaricia el lugar donde están mis ovarios. Les dice: ¡basta eh, ustedes dos, basta eh!

11 de marzo de 2013

Mil oportunidades

Marzo no.
Marzo no porque los folículos siguen allí.
Lo miro sin entender.
-¿Cómo siguen ahí? ¿Por qué no se van? ¿Es la medicación que me diste o soy yo?
-A veces pasa...Ya deberían haberse ido pero... a veces pasa.
-¿Y entonces?
-Voy a pedirte una ecografía doppler transvaginal. Quiero descartar que haya algo estructural en el ovario que no esté permitiendo que se vayan.
-No entiendo.
-Va a estar todo bien, vas a ver. Esto en realidad es algo bueno.
-¿Algo bueno? No lo entiendo. Me diste una droga que se suponía que era para mejorar la calidad de mi ovulación y resulta que lo único que hizo fue ponerme un palo en la rueda.
-Es algo bueno. Significa que tus ovarios funcionan, que tenés gametas. ¿Y eso sabés que significa? Mil oportunidades.

26 de diciembre de 2012

Folículos residuales

Desde hace tres días a mi cuerpo se le dio por menstruar otra vez. Ya van tres veces en diciembre. El ciclo interrumpido me descuajeringó mal.
El 2 de diciembre menstrué solita. Cancelamos el tratamiento por folículos residales (sabíamos que era probable que sucediera). Primosiston mediante volví a menstruar el 17 (un ciclo de 10 días) para ayudar a mis ovarios a que se deshicieran de esos folículos. No pasó niente. Seguían ahí. Ahora el 24 empecé con pérdidas otra vez. No sé qué pensar. Mi cuerpo se volvió loco. ¿Cómo se hace para mantener la cordura con el ciclo menstrual estallado?

29 de noviembre de 2012

3

Entonces voy a terapia. Y vomito todo. Hay que decir lo que es real y que a veces se me olvida: yo no tengo ninguna patología que me impida un embarazo aunque el entorno de concebir a mi bebé sea en un ambiente médico y controlado.
No estoy enferma. Sólo quiero embarazarme.
 El entorno incluye: inyecciones de hormonas (en una dosis baja, hay que aclararlo), ecografías de control, un donante, la inseminación. Pero también incluye: un cuerpo (el mío) que responde bien a la estimulación, ovarios que funcionan, un útero y, por sobre todas las cosas, incluye el amor de nosotros dos.
El entorno lo incluye a él. 

19 de noviembre de 2012

2

Entro con mi vestidito de verano floreado. Me siento bien, tranquila, sin apremios. -¿Cómo vamos? ¿Sentiste algo con la medicación?
-Sí... no sé... normal.
Me recuesto en la camilla dispuesta a que me haga la ecografía trasvaginal. Como si fuera cosa de todos los días. Él se dispone a comenzar. -En realidad... siento que todo está trabajando...-le digo.
-¡Y cómo está trabajando! ¡Qué lindo está esto!
Su comentario me hace reir.
-¿Te dije ya que tenés unos ovarios hermosos? Tres óvulos generaste.
-¿TRES?
-Sí, a ver si hay un cuarto....cancelo todo... no, tenés tres, mirá.
Me muestra la imagen y efectivamente los veo. Tres bolitas negras.
-Bueno -me dice apagando la máquina. -Cambiate tranquila que tenemos que analizar los pros y los contras.
Me cambio un poco nerviosa. Salgo de a salita y me siento frente a su escritorio. Saca su libreta y empieza a anotar.
-Vamos por partes. Ovulás bárbaro. Respondés muy bien a la estimulación. A los ovarios les doy un diez.
-Ajá.
-Pero hay una segunda cuestión: el útero. El Clomifeno que tomaste, a algunas mujeres les afecta el tejido endometrial. Ayuda a los ovarios pero disminuye el endometrio. El útero está en un 5, digamos. Podría estar mejor, más mullidito.
Lo miro preocupada.
-No es para que te preocupes. Es algo del Clomifeno, no tuyo. Con la otra droga esto se arregla en un 100%.
-¿Entonces?
-Hay un tercer factor: tenés tres óvulos y sos joven. Hay posibilidad de embarazo múltiple.
-¿Pueden salir los tres?
-Y...
-...
-Estás en un siete, digamos. Y yo querría que para el primer intento estés en un 9 o 10. Si tu marido tuviera semen fresco que procesamos nosotros te haría la inseminación. Si fuera tu cuarto intento, también. Pero es el primer intento y con semen de un banco...
-...
-Yo saco en limpio dos cosas: una que te estimulás bárbaro y la otra que tenemos que usar la otra droga inyectable, pero en dosis bajas, de modo que podamos medir cuantos óvulos queremos.
-Entonces... ¿hay que dejar pasar este ciclo?
-Sí, te voy a dar anticonceptivos porque quiero que los ovarios descansen.

Me voy. Salgo a la calle como atontada. No sé qué hacer. Lo llamo a él, le explico. Nos quedamos hablando inusualmente un tiempo largo en el celular. Camino mientras le hablo sin un rumbo fijo. No sé para donde ir. Me siento como una mamá polla que no sabe qué hacer con sus tres huevos.

12 de noviembre de 2012

1

¡Empezamos!
El doc nos abre la puerta de su consultorio acompañado por una médica joven que al parecer estuvo en la intervención quirúrgica de julio.
-¿Cómo va, Madame? -me dice.
-Tengo algo para vos - le digo. Y le alcanzo la anatomía patológica que fui a buscar a la Clínica hace como dos meses. (Tomar nota de mi negación a querer ir a buscar ese papelito donde se detallan las cosas que me sacaron de adentro.)
-Ah, bien - me dice. Y abre el sobre. Lo mira, anota algunas cosas y de pronto se sorprende.
-¿Y esto?- se lo muestra a la joven médica que mira también sorprendida.
-No puede ser.
-¿Tenía focos?
-No.
Nosotros paramos la oreja. Me muero por preguntar qué es lo sorprendente pero enseguida pienso que ya fue, me lo sacó, qué importa lo que me sacó. Ya no está en mi organismo. A la mierda con eso.
-Bueno, estamos listos, ¿entonces?
-¡Sí! - decimos al unísono.
-¿En qué día de la menstruación estás?
-Cuarto día.
-Bueno, entonces vamos a mirar como estás -me dice. -Vamos a hacerte una ecografía.
La joven médica me hace pasar a un cuartito pequeñito donde hay una camilla y está el ecógrafo. Me da una bata y se va. Es muy dulce y suave. Le digo que estoy con pérdidas. Me dice que no importa. Me desvisto, les aviso, ella me ayuda a recostarme en la canilla y comienza con la ecografía. El doc aparece detrás y mira la imagen.
-¿A ver acá?... Bien... y acá... sí... ahí se ve clarito la cirugía...
Por mi mente pasan todas imágenes espantosas. Mi mayor miedo en este momento es que hayan aparecido nuevos quistes, un mioma nuevo, algo.
-¿Cuándo te operamos?
-En julio.
-Julio... -dice mientras lo veo que se va a la otra sala. Algo le dice a él que no logro distinguir bien.
La joven médica termina con la ecografía.
Me cambio otra vez. Paso a la otra salita
-¿Tenés ácido fólico en casa?
El doc nos hace una receta de Clomifeno para estimular la ovulación y ácido fólico.
-¿Alguna duda?
-No. Ya te pregunté todo hace como un mes. Me quedó muy claro.
Se ríe.
-Te resististe, eh.
-No seas malo -le digo cuando nos despedimos.
Una vez afuera le pregunto a él:
-¿Qué te dijo el doc cuando estaban solos?
-Que tenés unos ovarios hermosos.

6 de octubre de 2012

Control

Mi abuelo siempre decía: yo no te controlo, yo te cuido.
Pero yo sentía que era un controlador nato.
Mi mamá siempre se cuidó de no controlarnos demasiado a mi hermano y a mí. Le salió mal. Pobre mi mamá: es una controladora nata.
Yo tengo serios problemas con el descontrol. Me da miedo descontrolarme pero estoy aprendiendo a fluir, a que no todo es plausible de ser controlado.
El proceso de fertilización asistida es un proceso hipercontrolado. Pero no soy yo quien controla. Las hormonas sean naturales o artificiales hacen el trabajo de preparar el óvulo y de la ovulación. En definitiva, pienso que todo lo que me suceda pertenece a procesos que se dan en este mundo. No puede ser algo malo. Está dentro de las leyes naturales aunque se den con hormonas artificiales.

5 de septiembre de 2012

what a wonderful world

Podría escribir sobre la charla informal que se dio en un seminario de Masaje Tailandés del Norte al que asistí este sábado y del alto impacto que produjo en mi. Estábamos almorzando en círculo, todas éramos mujeres y, de pronto, salió el tema de los hijos. "A mi parece una locura lo que algunas parejas hacen para tener un hijo". "A mi me parece que tener un hijo no te realiza como persona". "A mi me parece que ya hay demasiados niños en el mundo". "¿Por qué no adoptan, habiendo tantos niños en situación de calle?".
Todos estos comentarios me dolieron mucho pero no supe responder. Me quedé callada. Pero hoy, reflexionando, me salen escribir estas palabras que tal vez algún día, si soy valiente, pueda decirlas en voz alta. 
Yo no quiero tener un hijo para realizarme como persona. Quiero tener un hijo porque es un deseo que me nace de las entrañas. Si se cumple, será genial. Si no se cumple, soy muy consciente de que la vida es más que eso. Pero ¿qué hay de malo con desear mucho algo?
No se puede hablar desde un lugar que no se conoce. Hoy en día la ciencia nos da posibilidades que antes no teníamos. Por ejemplo, si una pareja decide tener un hijo por un método de fertilización asistida es algo de ellos que no le incumbe a nadie más. Nadie debería meterse en algo tan privado. Nadie les dice a las parejas fértiles cómo tienen que coger para tener un hijo. Del mismo modo, a las parejas que padecemos de infertilidad nos duele muchísimo cuando alguien ajeno a nuestro círculo se mete a opinar sobre algo tan íntimo.
Hoy en día si una mujer sola quiere ser mamá puede optar, si ese es su deseo, por una inseminación con semen de un donante.
Hoy en día, si dos mujeres se aman y quieren formar una familia pueden optar por técnicas de reproducción asistida con espermatozoides de un donante.
Hoy en día si una pareja tiene problemas para concebir naturalmente puede hacerlo mediante las técnicas de baja y alta complejidad que ofrece la fertilización asistida Y también gozar de la posibilidad de la donación de gametos.
Y todo eso a mí me parece maravilloso que exista.

31 de julio de 2012

Chan

-Estás muy bien- me dice el doc. -Podríamos empezar con el tratamiento más simple en cuanto te venga la menstruación.
Abrí los ojos del tamaño de dos platos.
-¿En serio? ¿Tan rápido?
-Sí, incluso es aconsejable hacerlo luego de la cirugía.
-¿Pero, entonces, vengo la semana que viene? ¡Me va a venir la semana que viene!
-Bueno, podemos esperar al próximo ciclo. Es tu cabeza la que ahora tiene que permitírselo.
Chan.

24 de julio de 2012

Del barro que estamos hechos

Luego de la cirugía no tengo muchas fuerzas para escribir pero diré que:
-Las trompas de falopio están normales y permeables (hiupiii)
-No encontró endometriosis perimetral (¡sorpresa!)
-Hay un quiste que evidentemente desapareció solito.
-Me quitó un quiste (endometrósico) del ovario izquierdo de unos 4 cm.
-Me quitó un mioma uterino subseroso de unos 5 cm.

23 de julio de 2012

Todo para la curación

El jueves nos levantamos a las seis de la mañana. Me bañé con el jabón pervinox tal como me lo habían indicado, me cambié, hice la mochila con algunas prendas y separé los papeles para la internación. No podía beber ni comer nada. Él se tomó un café y partimos rumbo a la clínica. Cuando llegamos aún era de noche. En admisión me pidieron mis datos, me hicieron llenar unos papeles, firmar un consentimiento y me mandaron a cirugía ambulatoria (por un tema de la obra social no podían enviarme directamente a una habitación).

La enfermera de cirugía ambulatoria resultó ser un amor. Me tomó la presión, la temperatura, me hizo las preguntas de rigor y me pidió los pre quirúrgicos. "Ahora te voy a mandar a bañar", me dijo dándome una bata, una gorra y pantuflitas. Me sentí como una niña pequeña. En el baño, mientras me duchaba, me despedí de mi ombligo tal y como lo conocía. "Nos veremos en unos días y ya todo habrá cambiado", pensé. Al terminar volví a la habitación donde además de él ya estaban mis papás. Yo estaba muy ridícula con la ropa para entrar al quirófano pero no me importó. Me sentía tranquila lo cual no dejaba de ser extraño.

Apareció mi médico que venía de hacer una laparoscopía previa para saludarme. Lo primero que dijo fue: "ah, pero qué elegancia". Nos reímos. Después me preguntó si había logrado dormir algo. "Sí", le respondí, "Y vos, ¿descansaste bien? Porque el que va a operar acá sos vos". Se rió y me aseguró que sí. Tranquilizó a todo el mundo y aclaró un poco los tiempos de la cirugía. Luego, la enfermera vino a buscarme y me llevó caminando a la zona de los quirófanos que estaba pintada de un azul como el de las piscinas. Pasamos pasillos y puertas de vidrio.
-Entonces así es como son los hospitales del otro lado...
Me recibió otra enfermera que me volvió a hacer las preguntas de rigor mientras me llevaba al quirófano. Me acostaron en una camilla y se presentaron todos: el anestesista y algunos otros médicos. Se los veía alegres, estaban radiantes en sus trajes de quirófano. "Esta gente trabaja de esto. Es lo que hacen de sus vidas". Luego apareció mi médico y me los fue presentando a todos. "Son amigos, trabajan en equipo, se tratan bien", pensé. Eso me tranquilizó. El anestesista me preguntó si ya había estado en un quirófano alguna vez. Le dije que no, que era mi primera vez. Entonces me explicó exactamente lo que iba a sentir. Una de las médicas jóvenes me sonrió mientras se lavaba y me dijo: "que curiosa sos, cómo mirás todo". Yo no podía explicarle que todo me resultaba fascinante, estar allí, con ellos y todo ese equipamiento al servicio de mi curación.

Me pusieron una vía que casi ni sentí y me administraron algo que me relajaba y me daba mareos. Podía escucharlos aún revolotear, hablar entre ellos. Sentí una voz desde el fondo de mi alma que me decía: "Bueno... finalmente vas a experimentar la materia. Este es un mundo donde hay materia". Una de las médicas me acomodó las piernas en posición ginecólogica y me explicó que lo hacía conmigo despierta para que yo estuviera cómoda, me preguntó varias veces si la posición no me dolía. Todo estaba cargado de una atmósfera de respeto y atención. Mi médico me pidió que cerrara los ojos y su pedido me hizo sonreir. Los cerré pero aún los escuchaba. Una última pregunta me atormentó. "¿Y si no me dormía?". Los efectos de la anestesia comenzaron a hacer efecto y por último escuché la voz del anestesista diciendo: "bueno, ahora sí, buen viaje, chauuu".

Y así fue. Fue un chau rotundo. Se apagó el mundo. Me sumergí en un sueño muy profundo. Me sentía calentita y cómoda. No recuerdo qué soñé pero me sentía en un sitio seguro, amado y muy tranquilo.

Y de pronto, pum, vuelta a la vida. "Hoooola, arriiiiiba, todo está bien", dijo el anestesista. De lejos, la voz de mi médico diciendo: "Todo quedó perfecto". Se lo sentía feliz, exultante. Eso me dio tranquilidad. Tosí como si estuviera respirando mi primera bocanada de aire. Hice una señal de "está todo bien" con el dedo pulgar. Unos cuantos brazos me trasladaron a la camilla que me llevó a la habitación de cirugía ambulatoria. Sentí las manos amorosas de la enfermera tapándome con varias frazadas y el cuerpo que no me respondía. Yo sólo quería dormir pero el cuerpo quería despertar. Respiré profundo. Trataba de relajar los miembros pero se me contraían.

Luego me cambiaron a la habitación que me correspondía. Fui en camilla, semidormida. Yo sólo veía luces. Fue como estar en una película pero sin la banda sonora. De pronto, en el medio del sopor de la anestesia murmuré: "ahora entiendo por que en las series de médicos te muestran siempre estas luces, es lo que ve el paciente desde la camilla".

31 de mayo de 2012

Ombligo

Me dijeron que en una laparoscopía una de las aberturas que utilizan para entrar con una camarita y ver cómo está la genitalia femenina es el ombligo. Siento una extraña curiosidad por el hecho de que volverán a abrir ese canal: el ombligo.
Me pregunto cómo queda el ombligo luego de una laparoscopía. Después de todo, es la primera gran cicatriz. ¿Cómo será cerrar un ombligo por segunda vez? Nacimos de nuestra madre porque tenemos un ombligo que evidencia que alguna vez estuvimos unidos a ella. Me pregunto si esta laparoscopía no será un nuevo nacimiento para mí, una ruptura de algo vibracional. Sea como sea, estoy preparada. Me doy permiso para que abran mi ombligo y hagan lo que sea necesario para gestar a este nuevo ser.

28 de abril de 2012

Caparazón que quiere ser corazón

Me dispongo a dejar mi pasado en una sala de operaciones.
Hay huellas de vida que deberían poder quemarse. Quiten esto que mi cuerpo generó.
Me cuesta expulsar, me cuesta perdonar, me cuesta avanzar hacia otra etapa, me cuesta pero es algo que deseo con todo mi corazón.
En el fondo, generar vida es uno de los misterios más bellos que una mujer puede animarse a vivir. Y yo sé que soy valiente. Aunque me muera de miedo.
Necesito de mis ovarios sanos. Sé, en el fondo, que esto es algo muy viejo, una forma de ser que caducó o que quiere caducar. Uno de mis caparazones que quiere ser corazón. Y para eso necesito ayuda. Ya basta de querer hacerlo todo yo sola.
 Me voy a hacer la laparoscopía este año. Todos los pasos van hacia esa dirección. Nada de lo que me dijeron en ese consultorio me sorprendió. Sé que vengo preparándome para esto. Algo muy atinado que dijo el médico y que quiero escribirlo acá: "no existe una enfermedad, existen personas que sufren de una enfermedad".
Muy pero muy cierto.