29 de abril de 2015

Bardo

¿Qué es la betaespera? La betaespera es un bardo.

Bardo quiere decir literalmente ¨ entre dos ¨ un hueco desconocido entre dos puntos fijos. Es una fase de transición, un estado donde no se está ni aquí ni allá.

Dentro del bardo de la vida hay muchos bardos. Cada vez que algo comienza o termina (un proyecto, una relación o el día mismo) es como si ingresáramos en un bardo. Cuando no sabemos bien qué pasa o que nos depara el futuro, habitamos un bardo, donde la incertidumbre y la confusión son nuestros únicos puntos de referencia. Tratamos de salvar la distancia lo más rápido posible, para evitar perdernos en ese abismo.

En cualquier situación donde faltan los puntos de referencia conocidos, estamos en un bardo. La situación no tiene ningún sentido; parece como que flotamos en el espacio, sin saber quiénes somos ni qué se espera de nosotros, lo único que sabemos es que no sabemos.

¿Qué pasaría si encontráramos la manera de relajarnos en este espacio y sentirnos cómodos allí? Todo se origina en el espacio y finalmente retorna a él; los pensamientos vienen del espacio y desaparecen en el espacio. El bardo entre pensamientos es una apertura al espacio.

Nuestro bienestar depende de nuestro sentido del espacio: cuanto más íntima nuestra relación con el espacio tanto interno como externo, tanto más expansiva será nuestra mente. Mente y espacio son de la misma familia. La sabiduría y el equilibrio pueden crecer allí donde la conciencia es ancha y profunda.

El temor es la reacción natural a la experiencia de un bardo. El miedo es el ancla del ego, que depende de la separación entre sujeto y objeto. Está al acecho ahí donde hay dualidad y separación. Podemos relajarnos en los sentimientos de terror, impotencia y aislamiento, dándonos cuenta de que todas nuestras experiencias son proyecciones de nuestra mente; de esa manera podemos aprender a sentirnos cómodos en este vacío. Reconocemos que vacío es sinónimo de espacio y que el miedo es un simple marcador para la apertura. A medida que la sensación de separación se disuelve en la integridad, el miedo se convierte en sensación de libertad. En el umbral de lo desconocido el miedo puede ser una señal positiva, un indicador de que algo nuevo se avecina. El miedo simplemente avisa que el cambio y la apertura están cerca, que se aproxima un nuevo conocimiento.

Podemos reconocer nuestro temor y simultáneamente aventurarnos suavemente dentro de este nuevo territorio.

Para ayudar a enfrentar nuestros miedos, podemos preguntarnos ¨¿Qué es lo peor que puede pasarme?¨ y seguir este pensamiento hasta el final. Cuando la conciencia se abre así al miedo, éste pierde fuerza. El miedo nos ayuda a reconocer que estamos en un bardo. Este conocimiento aporta seguridad. Ahora sabemos que no sabemos. Al enfrentar esta verdad nos ponemos en contacto con nuestra capacidad de conocer, no se refiere a conocimientos de datos, sino a la capacidad de conocimiento. A esta capacidad debemos aferrarnos cuando falla todo lo demás. Entonces el vacío y el espacio ya no nos asusta y hasta podemos descubrir que nos sentimos como en casa allí.

Conocer el miedo como amigo y aliado nos ayuda a enfrentarlo cuando surge.

El silencio nos ayuda a  familiarizarnos con el espacio. A pesar de la incomodidad inicial, podemos acostumbrarnos al silencio, aprender a reconocer nuestros sentimientos de inquietud sin ceder a ellos. En la medida en que nos mantenemos quietos, el silencio nos permite empezar a explorar nuestra vivencia interior. Atreviéndonos a sumergirnos en el silencio ingresamos en todo un mundo nuevo. El silencio le brinda espacio a al mente para que ésta pueda expandirse y así la actividad mental se vuelva más transparente. Cuando somos amigos del silencio, los pensamiento o emociones que surgen pasarán de largo sin que nos involucremos. En lugar de aferrarnos a las proyecciones de la mente, navegamos con el radar de la conciencia plena.



Vivir sin arrepentimiento, Arnauld Maitland


27 de abril de 2015

Encuentro

No sé cómo comenzar a describir este encuentro. Hacía mucho que queríamos conocernos pero las circunstancias nunca eran las apropiadas. La vida, sin embargo, nunca se detiene, siempre continúa, avasallante, con nuevas circunstancias. Y hasta que esto no se aprende es imposible sobrellevarla.
Ella lo aprendió más que nadie. Lo vi en su dulzura, el despliegue de sus manos, la suave cadencia de su voz que me sedujo desde el comienzo.
No sé cómo dar las gracias a este encuentro. 
La cita fue en la avenida Corrientes, la avenida que me marcó a mis veinte años. Solía pasear mucho por esa avenida en busca de libros para la facultad, tomando cafés con leche y masticando medialunas, mirando espectáculos, yendo a cines que se caían a pedazos a ver películas en blanco y negro, siempre con un libro en la mano y algo para anotar.
Y allí estaba otra vez, sentada en aquel cafecito tan típico de Buenos Aires, a unas cuadras del obelisco, con espejos antiguos en las paredes y las mesas de mármol. Hacía calor para pedir un chocolate con churros y por eso entre un té con limón y un café con leche nos contamos un buen pedazo de nuestras vidas.
Es extraño contarle la vida a alguien que ha estado leyendo este blog. Y es extraño escuchar de su propia voz aquellas cosas que una ha leído en palabras escritas. Pero todo sonaba tan familiar como si hubiéramos sido amigas desde hacía años. Era maravilloso. En cada sonrisa, carcajada, en cada lágrima. 
Gracias, Promediando el círculo, por aquella tarde donde la betaespera se me hizo fresca y liviana como una brisa de primavera.

18 de abril de 2015

Todos juntos y cobijados


¡Ya están conmigo, mis pequeñitos! Juro que traté de relajarme en la camilla. Le pedí a papá que mientras yo estaba allí en el quirófano fuera él quien les rogara que vinieran. A él no lo dejaron pasar, simplemente lo dejaron envuelto en su bata blanca y un gorro muy ridículo en el cubículo de espera. Parecía un enorme copo de nieve blanco. Todo es blanco allí, en ese habitacioncita. Antes de irme me hizo reir como siempre lo hace y ¡yo casi me meo encima!
Es que estaba a estallar de pis con el vaso de jugo de naranja, el té y otro vaso de agua que me tomé hasta el tope. La vejiga enorme y caliente dejaba el camino recto y abierto para que ustedes vinieran. Al principio pensé que me moría cuando el doc introdujo el espéculo. Pero luego cerré los ojos y empecé respirar y repetir para mis adentros: te amo, te amo, te amo, te amo. Ni sabía a quién se lo decía. Sólo repetía eso: te amo y gracias. No quise ver la pantalla ni espiarlos. Sólo cerré los ojos y me los imaginé entrando a mi carne. Aliviados ya de salir de esa placa petri, felices del nuevo entorno. "Yo si fuera un embrión saliendo de un laboratorio y me meten en tu útero obvio que me quedo!", me había dicho él unos minutos antes. Y entonces todo se calmó y dejé de resistirme y pude relajarme y el doc hizo bien su trabajo.
"¡Bien, cero dificultad! ¡Lo más importante salió perfecto!", escuché que decía.
Tenemos dos bellas posibilidades que ahora están bajo mi cobijo.
¡Quédense! ¡Por favor!

16 de abril de 2015

Punción y el día después

De mis ovarios salieron mis cuatro guerreritos. Hoy ya sabemos que dos fertilizaron normalmente, el tercero está "en camino" y el cuarto sucumbió en la batalla. A todos ellos: ¡gracias!
Llegar a la punción fue durísimo. Por momentos tuve la sensación de que no habría nada para fertilizar. Y esa sensación espantosa no se la deseo a nadie. 
En el quirófano me angustié y lloré en la camilla. El anestecista trataba de calmarme pensando que lo que me angustiaba era el procedimiento. "No te preocupes, no vas a sentir nada". A mi no me salían las palabras para explicarle que no era por eso, que confío plenamente en las manos de mi médico. Mi miedo era que no hubiera nada para hacer embriones.

Amores míos, ya están aquí, les deseo una larga y hermosa vida. Les juro, les recontrajuro que acá hay mucho amor, abrazos y corazón para amarlos. Quédense con nosotros. ¡Por favor!

14 de abril de 2015

5

Me siento como un revólver cargado. A punto de disparar. Tengo las balas. Tengo un blanco. Pero no quiero matar a nadie. Quiero que se prenda la vida dentro de mi. Y sin embargo, prima la sensación de ser un revólver. Metal pesado y duro. No un arco y una flecha, livianos y elegantes. No, un revólver cargado. La ruleta rusa está por empezar. Y me va a volar la cabeza.

13 de abril de 2015

4

Cuarta ecografía.
¿Qué ves? ¿Qué ves cuando me ves?
Dos folis ya casi cocinados. Tres folis que parece que no tomaron la leche.
Aplicación de HCG por la noche y rogamos que la gonadotrofina coriónica les de el golpe de horno que necesitan. Mi doc no quiere esperar más por temor a que los grandes se pasen y porque ya me llené de medicación hasta el tope. Tengo más hormonas que un pollo.
-Date la HCG y estallá de una vez, dale.
Genial. Mi médico me pide que estalle.
Así estamos.
Llamo al banco de semen. La secretaria, muy amable, me dice:
-Disculpame, es que la computadora hoy está medio lenta.
-Te disculpo todo lo que quieras. En estos días mis ovarios también van lentos.
La pobre mujer se apiada de mi con un "todo va a estar bien".¿Ya dije que esa frase, en este contexto, me parece muy idiota?
No tengo idea de cómo va a devenir esto.
Sólo pido que de todo lo que hay ahí, haya algún ovocito digno de ser fecundado.
Que haya embriones, la puta madre. Algo.
¡Punción, allá vamos!


12 de abril de 2015

3

Viernes por la mañana. Tercera ecografía.
Estoy semi recostada en la camilla con las piernas abiertas. Antes de venir acá me volví a sacar sangre para verificar Estradiol y Progesterona.
La cara de mi doc es de suspenso total. Trato de descifrar qué está mirando pero no lo logro discernir. 
-¿Estás más contento que el miércoles?
Suspira.
-Y... mmmno, la verdad que no. No es como la vez pasada. Esta vez viene más lento. Cambiate y te espero en el consultorio.
Mientras me visto trato de ordenar mis pensamientos pero últimamente las ideas claras se me escapan. Es como si hace días viviera en una nube de humo.
Entro al consultorio y lo veo acompañado de otra médica más joven. Los dos están mirando fijamente la computadora.
-Bueno, veamos ¿cuánta medicación te queda?
Respiro. Al menos no me está hablando de cancelar todo. No seré la "mejor foliculadora del mundo" pero algo parece que hay.
-Me queda Puregon y Cetrotide. Menopur sólo me queda una ampolla.
-Bien, vas a comprar dos ampollas más. Y nos vemos el lunes.
-¿O sea que sigo con la misma medicación?
-Sí. En el ciclo pasado explotó todo recién al final. Esperemos que esta vez suceda lo mismo.
Me paro, los saludo y me voy. La cabeza me da vueltas. Me hubiera gustado que me diga: "qué lindo esta esto", o "mirá cómo crecieron". Pero no. Es todo incertidumbre. Y la incertidumbre me está matando. Enseguida un pensamiento acude en mi rescate: "al menos no es la certeza de un NO".
En la calle lo llamo a mi chico y le explico todo. Luego me voy a la farmacia a comprar Menopur. No me alcanza la plata. Me denegan la tarjeta. Me entra una desesperación total. Me rugen las entrañas. No puedo pensar claramente. Estoy por largarme a llorar en la farmacia. Maldigo a las hormonas y a este momento de sensibilidad.
Viene a rescatarme mi mamá que, por esas "casualidades" de la vida, anda por ahí cerca. Bendigo los teléfonos celulares, la comunicación en el siglo XXI y a mi mamá, por supuesto. Nos volvemos juntas en subte, sosteniendo la heladerita con las dos ampollas de Menopur adentro. Me pregunto ¿cuántas veces más tendré que cruzar la mitad de la ciudad con medicación que necesita cadena de frío? Abrazo la heladerita como si allí hubiera algo muy preciado. Nos acordamos con mi mamá la vez que paseamos a los "muchachos" del donante en el subte. El tubito de ensayo metido entre el corpiño y la teta para darle calor. Parece que fue hace un siglo cuando me hacía las inseminaciones y todo parecía fácil. Yo foliculaba lindo lindo lindo.
Llegamos a mi casa. Meto todo en la heladera, me descalzo, preparo un mate y lo tomamos en el jardín.
Pequeño momento de paz.

Por la noche me llama el doc al celular.
-Te llamo para decir que está todo bien. Las hormonas dan mejor de lo que yo esperaba. Algo está descoordinado pero actividad ovárica hay. Quéndense tranquilos y pasen un buen fin de semana.
CHAN.

8 de abril de 2015

2

Van siete aplicaciones de Puregon y Menopur (por la noche). Hoy, al octavo día del ciclo, en la segunda ecografía, el recuento de folículos es sólo de 5. Say no more. Esperaba más, es cierto. Pero es lo que hay. Son cinco y esta vez vienen parejitos.
La primera ICSI fue en agosto del 2014. Para la segunda ecografía mis ovarios ya habían generado dos folículos ya casi cocinaditos y otros que estaban ahí sin decidirse a ser. El doc pensaba que habría muy pocos óvulos para la punción y contra todo pronóstico hubo 8 óvulos que generaron 4 embriones. 
Corte de manga para todos. Igual, al pedo porque no me quedé embarazada. 
Así que ya aprendimos que no sabemos nada. La imprevisibilidad nos caracteriza.
Entonces me hablo mientras me limpio las lágrimas. A ver, tomátelo con calma, no pierdas el foco de que lo que queremos es hacer un bebé. Y para hacer un bebé un óvulo es suficiente.
¿Y saben qué? A pesar de lo que se vio en la ecografía de hoy yo me permito aplaudir a mis ovarios. Bien, loquitos, ¡hicieron que esta vez los folis crecieran parejos! Eso que no existe en la naturaleza, ustedes lo lograron con todas las hormonas de rata china que me estoy inyectando. ¡Bravo! Estoy muy orgullosa de ustedes. Gracias, gracias gracias, chicos. Los amo. Sigan así. Nos vemos en la próxima eco.

6 de abril de 2015

1

Y arrancamos.
Hace cinco días que estoy a Puregon y Menopur. Misma dosis que la vez anterior. Lo único que cambió es que mis análisis hormonales finalmente dieron mejor. Me pincho por las noches, antes de irme a dormir. Pongo cuidado en el manejo de las agujas y algo debo haber aprendido porque ya no me dejo moretoncitos.
Me siento contenta, animada, con ganas, feliz, sí, eso, me siento feliz de estar finalmente en este proceso. Seguro que nadie que haya pasado por esto puede comprenderlo pero yo les aseguro que subirse a caballo del tratamiento que hará que tu bebé aterrice en tu panza ¡vale muchísimo la pena!
Así que sí, arrancamos.
Hoy tuve la primera ecografía y salió que hay algunos folículos. Igual es muy pronto para saber cuántos serán. Me toca volver a ir el miércoles y el viernes.
Y por ahora no mucho más.

2 de abril de 2015

Peace Piece

A la ecografía fui sola porque él no me podía acompañar. Antes me sacaron sangre. Otra vez: FSH y Estradiol. La ecografía salió bien. Los análisis también. Nos dieron el sí para empezar.
Al doc le gusta la música. Y a nosotros también. Entonces detrás de las indicaciones de la medicación ayer me escribió el nombre de Bill Evans. Y me dijo:
-Hoy cuando te pinches escuchen este tema: Peace Piece.
La historia es la siguiente: Bill Evans era muy exigente cuando grababa. En el momento de la grabación estaba a la espera de un músico que no llegaba. Para calmarse empezó a tocar el piano y era tan hermoso lo que estaba tocando que el sonidista del estudio lo grabó sin que Bill supiera. Y así nació Peace Piece, una pieza de improvisación en el piano única que está incluida en su segundo disco "Everybody digs Bill Evans".
-Cuando te sientas muy loca, vos escuchá esta pieza. Porque finalmente todo llega. 

Les dejo el link a esta belleza: https://www.youtube.com/watch?v=rQxVTFVWNjA

30 de marzo de 2015

Vendrá para la pascua

El otoño ya se siente en las hojas secas que se acumulan en la puerta. Los ficus pierden las hojas porque se abicharon. Preparo una mezcla para fumigar pensando en que lo único bueno de no estar embarazada es que puedo preparar las mezclas yo misma sin riesgo de  intoxicar a un bebé. El otoño viene seco y tremebundo. Pienso en lo bien que nos vendría una buena lluvia. Ayer dediqué buena parte de mi tiempo a regar el jardín y se podía oler la contentura de las plantas.

Terminé con el ciclo de anticonceptivos y estoy esperando que la menstruación haga su aparición en estos días. Si el tratamiento comienza será para Pascuas. Este año coincide Pesaj con el Viernes Santo. Mi sangre judía -mezcla de rusos, polacos y rumanos- y mi sangre italiana está feliz por este acontecimiento.
Te iremos a buscar, bebé. Con todo el corazón. 
 

24 de marzo de 2015

Ninar

No. No me encontré un chupete.
Me encontré con una canción "de ninar" en la relajación de una clase de yoga. http://www.kboing.com.br/tomaz-lima/1-1062694/
Al volver de la clase me encontré además con un mensaje de texto que decía lo siguiente: "te soñé embarazada".

16 de marzo de 2015

Ya queremos

Llegamos juntos a la clínica pero él tuvo que irse antes de que nos atendieran. Algo demoró al doctor y lo que sería una simple ecografía de 15 minutos se transformó en una espera de una hora.
Cuando tocó mi turno, caminando por el pasillo que lleva a su consultorio, escucho que me pregunta:
-¿Y? ¿Ya menstruaste?
La pregunta me descoloca.
-¿Eh? Nnno... No tenía que menstruar... Estoy en la mitad, creo.
-...
-Vos estás más apurado que yo, me parece.
-Es que ya quiero verte embarazada.
Y sí. Ya queremos que suceda de una vez.

11 de marzo de 2015

Antimulleriana

Es increíble lo poco que tarda en sanar una pequeña extracción de sangre. Un pinchazo, algodón con alcohol y a otra cosa mariposa. Me maravilla cómo el cuerpo se pone al servicio del restablecimiento de la salud.
Porque finalmente me aprobaron el estudio de la antimulleriana. Así que aquí estoy, encerrada en este cubículo estéril, con una petisita que es pura sonrisa pero que sostiene una aguja.
Siempre que me dan a elegir yo les doy mi brazo izquierdo. Es pasivo y bueno. Es más lento y torpe pero "se deja hacer". El derecho no, ese demanda cosas. Hace y deshace pero no le gusta que lo toquen.
"Receptividad" y "acción" al palo. Todo dentro de una. 

28 de febrero de 2015

Por un 1 mm

Estoy sentada en el banco de una habitación blanca apretándome la vena del brazo izquierdo. Me acaban de sacar 9 tubitos de sangre. Los conté de reojo: FSH, estradiol, HIV, glucemia, toxoplasmosis, rubeola, Hepatitis B y un par más.
Vampira, le dije a la enfermera que me atendió. Una mujer tan joven y con óvulos seguramente tan sanos y bellos. Era bonita, con su rodete pulcro, tan pulcro como la habitación en la que ahora estoy.
El brazo me duele y tengo la boca pastosa. No desayuné nada por esto del ayuno. Me gustaría un vaso de agua pero el dispenser está vacío. Son las ocho de la mañana y así arrancamos. Bien. Mejor me voy ya a la clínica.
Me levanto y me sigo apretando el brazo. Afuera está templado. El verano se está terminando. Me cubro con un saquito y empiezo a caminar. Sólo unas cuadras me separan de la clínica. Debería desayunar pero no tengo tiempo. Me espera el momento en que el doctor me vea por dentro y haga una ecografía de mis ovarios. La famosa ecografía basal.
¿Cuántas ecografías basales me he hecho en estos últimos dos años? Un montón. Gracias a esas ecografías ahora sé un montón de cosas. Sé que tengo unos ovarios muy lindos. Que funcionan pero no trabajan al cien por cien. Sé que cuando se les pide poquito responden contentos y cuando se les pide mucho se hacen un poco los vagos. Bueno, acá es, llegué.
La secretaria me saluda amablemente. Ya me reconoce y siento que me mira con pena. O tal vez no, tal vez soy yo que estoy proyectando mi pena porque el embarazo no ha llegado aún. Hace dos años que vengo y le pido turnos, recetas, consentimientos. Me siento cansada. Pero vengo igual.
Le doy mi carnet de la obra social y le pido monedas para la máquina de café. En eso se abre la puerta. Lo veo a mi médico que hace pasar a una pareja. Antes me ve y me saluda con una sonrisa. Es increíble lo que siento por este hombre. Es sólo un médico pero hemos compartido mucha historia. Hubo momentos gloriosos como cuando descubrimos que había un saco gestacional creciendo en mi útero luego de la segunda inseminación. Y momento muy tristes como cuando me tuvo que anunciar que ese saco no seguiría creciendo, que lo perdería.
Me hago un café en la máquina y me voy a sentar en la sala de espera. El brazo me arde un poco y siento la vena hinchada. Qué feo. Espero que sane rápido porque voy a necesitarla mucho este mes. Si es que empezamos este mes. Para eso está la ecografía basal.
Finalmente llega mi turno y me hace pasar a su consultorio. Preguntas de rigor, el "cómo estás" y el típico "vamos a mirar".
Me hace pasar a otra sala donde me pongo una bata que cubre lo que menos importa cubrir y luego me pongo en posición ginecológica, es decir, me abro bien de piernas y le doy permiso para que me mire por dentro.
Ya conozco sus caras. Conozco que si hace click muchas veces es porque está midiendo algo. Y eso que está midiendo es un folículo en mi ovario derecho. Un folículo de 11 mm que no me permite empezar el tratamiento este mes.
No es un residual, es un folículo de verdad, de esos que se transforman en un óvulo y hacen bebés. O no. No todos los óvulos son buenos para hacer bebés. Porque así de compleja es la reproducción humana.
El médico se agarra la cabeza y piensa, qué hago, ¿qué hago con este folículo? Debería estar menos de 10 mm. Y el guacho está en 11 mm.
Todo es así. Márgenes, límites, cruzarlos o no. Atreverse con un folículo de 11 mm o dejarlo pasar para la próxima.
Pero un tratamiento in vitro no es algo que deba tomarse a la ligera.
Una vez que estoy en el consultorio, cambiada y tranquila le digo:
-Ya sé, no estoy para empezar este mes. Era algo que sabíamos que podía pasar. No me voy a poner mal. Entendí.

25 de febrero de 2015

Lo que se aprende

¿Mi vida hubiera sido muy diferente si mis menstruaciones no hubieran sido dolorosas?
A los dos años de menstruar comencé a sentir dolor. Mucho dolor. Tenía quince años cuando mis ovarios comenzaron a gritar. Era una sensación espantosa e imposible de describir. En ese entonces yo sentía que todo el sistema digestivo se me alteraba al punto de que que mi boca comenzaba a salivar y lo único que podía hacer era expulsar la saliva escupiéndola.
No consulté a ningún médico por mis dolencias menstruales. En mi mundo femenino la menstruación dolía. Era un mal generacional. Todas la pasábamos mal y tomábamos Ponstil Forte (que era una cosa fuertísima y que, en mi caso, no servía para mucho).
No fui al ginécologo hasta varios años más tarde. A los 18 años, ya siendo sexualmente activa, decidí que era un buen momento para hacerme una revisación. De paso, consulté por mis dolores menstruales. La médica de entonces me dijo que luego de tener hijos se me pasaría. Pero me mandó a que me hiciera una ecografía. En esa época las ecografías transvaginales no existían o no era comunes así que me hicieron una común (previo a tragarme un litro de agua). No encontraron nada. Quedamos en que durante esos días comería "liviano" y me mandó a hacer algo de ejercicio físico. Por ese entonces yo era una chica bastante sedentaria y acababa de anotarme en la carrera de Letras. Me la pasaba leyendo el día entero.
Los dolores siguieron pero a fines de los noventa apareció el maravilloso ibuprofeno. Era tomarse una pastillita de 400 mg y santo remedio. Se iba todo. El ibuprofeno y yo fuimos mejores amigos por muchos años, casi una década. Mis ciclos eran perfectos, venían cada 28 días. El primer día de la menstruación comenzaba un dolor sordo en mis ovarios que yo calmaba con una o dos pastillitas de 400 mg de ibuprofeno y se cortaba todo el problema. Iba a hacerme el pap y la colpo cada año. Y nadie nunca más me preguntó nada ni yo volví a preguntar.
Pero todo cambió cuando quise ser madre.
Acababa de cumplir 30 años. En ese momento tenía otra pareja, vivía una vida muy distinta  a la que vivo ahora. Pero quería tener un hijo. Así que luego de intentarlo por unos meses y dejar de tomar ibuprofeno (porque está contraindicado en los embarazos y más especialmente en las primeras semanas) los dolores de la menstruación volvieron y se hicieron insoportables. Así que fui al ginecólogo que anualmente me hacía los paps quien me mandó a hacerme URGENTE una ecografía transvaginal.
¿Resultado? Quiste endometrósico en ovario derecho, mioma subceroso y un pólipo dentro del útero.
Salí de ahí como si me hubieran pegado una trompada.
Ahora me acuerdo y me río de mi desazón. Tampoco era para tanto.
La palabra endometriosis comenzó a circular. ¿Entonces era endometriosis lo que dolía? Me explicaron la cura. Me pareció un horror. Laparoscopía e inducirme a una menopausia por seis meses.
"¿¿Meno qué?? ¡Menopausiate vos, pelotudo!", pensé en ese momento.
Decidí ir a un ginecólogo obstetra que me habían recomendado mucho y quien me mandó a hacerme nuevos análisis y nuevas ecografías. Los quistes eran pequeños, el mioma era pequeño, el pólipo era pequeño. Todo era pequeño. "¿Un miomita? ¿Un quistecito? Nada que impida que te embaraces...Y sabés que es lo mejor para la endometriosis? ¡Embarazarse!".
Me mandó a tomar ácido fólico, hacer ejercicio físico, hacer los deberes con mi entonces pareja y que tomara la pastillita de "nodarbol". "No le des bola a esto, nena, he visto mujeres que se embarazan con quistes, miomas, no te hagas drama, eso sí, no tomes ibuprofeno".
O sea, me mandó a coger. Y me sacó el ibuprofeno.
Y la menstruación se transformó en la monstruoación. Tengo el recuerdo de todo ese año vivir alterada por el dolor. Me daba miedo ese dolor. Era un dolor muy fuerte, invalidante. Un dolor horrible. E imposible de compartir socialmente. No era agradable sentir cada veinticinco días que alguien te pateaba los ovarios.
Lo más feo era que además me sentía completamente sola, apartada del mundo, sin lenguaje. El dolor invalida y te deja solo. Muy solo. 
Y entonces el shiatsu entró en mi vida.
Hay muchas formas de contar cómo llegó el shiatsu a mi vida pero una de las razones fue precisamente esta.
Querer ser mamá y dejar de sufrir un dolor físico espantoso cada vez que menstruaba.
Para quien no lo sepa, el shiatsu significa literalmente "presión con los dedos". Es una terapia japonesa que tiene su base en la medicina tradicional china. Mediante presiones con las manos, los codos, las rodillas, estiramientos y rotaciones de las articulaciones se estimulan los 12 meridianos del cuerpo. Es un arte maravilloso y muy efectivo. Claro que no es "científico" pero es un arte que bien practicado puede ayudar a muchísimas dolencias.
A mi me dejó de doler la menstruación.
Tomé sesiones de shiatsu pero también estudié la carrera y me recibí de terapeuta. Y una vez que comencé a trabajar jamás dejé de hacerlo. Hoy en día es mi medio de vida.
Durante el año que estaba estudiando shiatsu me separé. Fue una separación desastrosa y muy poco amable. Se resintió mi salud y mi menstruación se hizo lamentable. Menstruaba cada 14 días. Un horror. Una nueva ecografía transvaginal arrojó un nuevo dato: ahora además había un quiste en el ovario izquierdo. 
Pero aprendí y esa separación me hizo mejor persona. Entre otras cosas, luego de que pasó la crisis, me hizo una persona feliz.
Porque yo no era feliz. Pero no lo sabía en ese entonces, claro está.
Me encontré con mi pareja actual al poco tiempo de separarme. Fue hermoso y totalmente imprevisible. Enseguida supe de su esterilidad pero no me importó en lo más mínimo. Supimos que valía la pena emprender este camino porque queríamos juntos formar una familia.
A mis 35 años, de la mano de él, me sometí a la dichosa laparoscopía con un médico que nos recomendaron muy especialmente. Milagrosamente el quiste del ovario derecho no estaba. El pólipo que figuraba en las primeras ecografías tampoco. No había endometriosis perimetral. Sacó el quiste del ovario izquierdo y un mioma de 5 cm. Un "miomacho", dijo el doctor cuando me mostró la fotografía.
Y a partir de ahí... lo que ustedes ya conocen por este blog... yo que en mi vida había hecho una terapia con hormonas... comencé la aventura hormonal más increíble de mi vida.
Buscar un hijo por reproducción asistida.

Bendición

En un día como hoy, hace 25 años, me venía la menstruación por primera vez. 
Recuerdo ese día perfecto. Yo acababa de cumplir 13 años hacía muy poco y sabía que de un momento a otro me vendría, me haría "señorita". Estaba emocionada con la idea de menstruar.
No me dolió. Bajó algo medio amarronado durante el día. Supe enseguida lo que era. Me alegré. Hacía rato que mi cuerpo estaba cambiando. Se me habían ensanchado las caderas, me habían crecido las tetas, estaba creciendo. Todo iba bien.
El flujo venía a decirme una verdad: era fértil. Venía a decirme: "algún día tendrás hijos".
Recuerdo ese día perfecto, como una bendición.
Hoy me empezó a bajar la menstruación. Una vez más.

23 de febrero de 2015

Y así curar, en el río de dar, nuestra enfermiza necesidad de reclamo

Un amigo me escribe esto:

No esperes nada de nadie, no esperes un tiempo mejor.
¡Nada de eso! ¡No malgastes tu energía en demandas!
¡Aquí y ahora! ¡Hoy! ¡Presente activo! ¡Atención plena!
No van a tener en cuenta tus maravillosos actos casi nunca.
No te quejes, no protestes, no te persigas ni eches culpas.
Hay que aceptarlo rápido para poder dar nuestro amor
para entregarnos en forma desapegada, incondicional, nueva.
Cultivar el sentimiento de que no nos falta nada
y así curar en el río de dar nuestra enfermiza necesidad de reclamo.

22 de febrero de 2015

A veces sólo quiero dormir

¿Dónde está todo mi valor?
A veces siento que soy sólo una hojita arrastrada por el viento. No encuentro el tronco del árbol que me de cobijo, savia, fuerza.
¿Dónde está mi coraje?
¿Es que mermaron mis fuerzas, mi determinación?
De pronto siento que todo me quiebra. Las náuseas, los pequeños brotes de llanto que afloran por mis ojos. Siento que él me abraza y me dice que tal vez sean los anticonceptivos haciendo de las suyas.
Yo lo miro y pienso: tal vez sea que estoy muy angustiada.
Sólo tengo fuerzas para dormirme.
Qué post tan horrible y falto de sentido.

14 de febrero de 2015

Esto sigue

¿Cómo sigue todo esto?
La verdad es que no lo sabemos. Dependerá de cómo den los análisis hormonales de mi siguiente ciclo. Por ahora estoy con anticonceptivos (paso previo a cualquier tratamiento FIV-ICSI) con la esperanza de que mi FSH y estradiol den bien. Y con esto quiero decir que esperamos que den mejor de lo que estaban en agosto de 2013. Según me explicaron no es que estuvieran mal pero estaban casi al límite. En fin. Veremos. Pasito a paso porque como viene la mano no me quiero apurar en vano. Si vamos a hacerlo, hagámoslo con las mejores herramientas disponibles.Ya sabemos que la hipófisis y el cerebelo de cada mujer es un tema muy delicado.
Así que es un poco raro porque con este afán de que tal vez empezamos, tal vez no, me estoy tomando este tiempo previo con una calma y una despreocupación que desconocía.
Como es verano, si bien aún no nos fuimos de vacaciones, salimos bastante, nos arreglamos para disfrutar de alguna pileta e intentamos mimarnos y dejarnos mimar por amigos y familiares. 
Se viene un fin de semana largo de carnaval y estamos felices de poder disfrutarlo juntos.
¿Cómo sigue todo esto? No lo sabemos muy bien pero lo bueno es que esto sigue. 
  

10 de febrero de 2015

Y se va la segunda!

No, no es una chacarera ni una zamba.
Es la segunda FIV-ICSI.
Ayer tuvimos nuevamente consulta en la clínica con el doc. Nos miró medio de reojo intentando tantearnos. La última vez que nos habíamos visto estábamos destruidos. Yo además estaba cansada, agotada físicamente y con muchas ganas de mandar todo a la mierda.
La verdad es que no teníamos ningún plan previsto. Habíamos sacado un turno porque nos habían dado ganas de verlo, de preguntarle otra vez cómo era el plan, de... ¿empezar?
El turno era el primero de la mañana. El doc estaba fresco como una lechuga.
-¿Ya se fueron de vacaciones?- nos pregunta el doc.
-Mmmno. Aún no- respondo yo.
-La verdad es que pensamos irnos más adelante- dice él.
-Sí, más adelante.
-Y capaz... embarazados. -repite él.
El doc sonríe. Mira su computadora, chequea datos.  
-Bueno, bien, ¿cuándo les gustaría empezar?
-HOY.
Lo dice él. HOY.
Y entonces entiendo que a él no le importan las vacaciones, hacer un viaje, descansar. No le importa nada. El quiere ser padre. Quiere que seamos padres. Quiere que nos embaracemos. No quiere perder tiempo. 
Nos reímos.
-Jajaja, no, hoy no se puede - dice el doc mirando su computadora -Pero estamos en fecha, si quieren podemos hacerlo en la próxima menstruación, a fin de febrero.
Me miran los dos.
Y bueno, digo yo, se va la segunda.

4 de febrero de 2015

Chin chin

El adjetivo feliz viene del latín felix, felicis. 
Para denotar el estado de felicidad el latín poseía tres palabras: fortunatus en origen 'colmado de fortuna, suerte', beatus originalmente 'colmado de bienes y riquezas' y félix originalmente 'beneficiado por la fecundidad'.
La raíz de la felicidad es la fecundidad. 
Y como decía el bueno de Jaime: "No hay que olvidarse de la guitarra y la tumbadora".

30 de enero de 2015

Sueños

En uno de mis sueños veía a un ser indescriptible. Tenía la particularidad de tener mil caras. Las caras iban cambiando a una velocidad pasmosa y sólo yo podía verlo. Me acercaba a él para hablarle y escuchaba que me decía: "me faltan capas aún, no estoy listo por eso tengo mil caras, no sé aún con cual quedarme".

En otro sueño mi médico me operaba. Sacaba de mi útero "cuatro cuerpos liberales" (SIC). Y entonces me decía: "¡Esto es lo que estaba obstaculizando la implantación! Ahora sí te vas a quedar embarazada!".

En un tercer sueño yo tenía cuatro hijos. Tres eran adoptados. El primero (un varón) tenía 17 años, luego venían las mellizas de tres años, rubias y regordetas. Y finalmente había un cuarto que estaba en mi panza. Me había quedado embarazada.

En la vigilia fueron cuatro embriones los que no pudieron implantarse en mi útero el año pasado.Creo que mi inconsciente me está tratando de decir algo.

29 de enero de 2015

Emilia

Emilia murió.
Es todo lo que sé.
Ahora es una estrella de mar que reposa en la arena de la playa.
No hubo mano que la llevara hasta el mar. 
Pero mientras esa mano existió, mientras hubo agua en su ser, Emilia conoció el amor de su mamá y su papá.
A ellos, mi deseo de que encuentren paz.

19 de enero de 2015

Enero para mi

Ya pasamos mediados de enero. No hice nada de lo que me mandaron a hacer. No me hice la antimulleriana, no me hice el pap y la colpo, no me hice la mamografía ni la ecografía mamaria. Corte de manga para todos. Enero me lo tomé para disfrutar de mi cuerpo libre de hormonas externas. Me preocupaba más no poder reirme que los estudios médicos.
Me fui al mar por unos días y estuve acompañada de amigos y niños.
El amor cura. La verdad también.

5 de enero de 2015

Despejar la x

Cuando era chica y estudiaba matemática me gustaba mucho resolver ecuaciones. Lo más intrincado era ir quitando las llaves, los corchetes y los paréntesis.... y algo de eso estoy haciendo ahora en mi vida real. ¿Donde quedó mi vida luego de tanto intento por reproducción asistida? La orden que indica que debo hacerme el dosaje de antimulleriana quedó allí, en la mesita de luz. Hoy finalmente me agarró algo de "culpa" y me fui a la obra social a ver si me aprueban ese estudio. Me respondieron que antes debo entregarles los valores de mi fsh y mi estradiol. Creo que no tengo estudios muy recientes de mi fsh, la última fue de agosto, es decir de mi FIV-ICSI. O sea... debo pincharme y sacarme sangre para que luego la obra social apruebe que me vuelvan a pinchar para sacarme sangre. ¿Y saben qué? Será más tarde. Ahora sencillamente no tengo ganas de que me pinchen dos veces.
Porque la verdad es que ahora tengo ganas de disfrutar del verano. 
Tengo ganas de sacarme los paréntesis y hacer muchas cosas que quedaron relegadas.
Y tengo ganas de seguir buscando pero sin esos paréntesis. Tiene que haber una forma. Tiene que haber un equilibrio.
Así que en eso estamos. Despejando la x. Despejando la incógnita que es vivir con la infertilidad a cuestas.

31 de diciembre de 2014

Deseo


¡Que en este 2015 florezcan los positivos, las betas altas, las ecografías lindas, los embriones recontragarrados, gorditos y resplandecientes!
¡Viva la vida!

28 de diciembre de 2014

25 de diciembre de 2014

Tesón

En Nochebuena, antes de brindar, le pregunté si había algo bueno por lo que brindar en este año (de mierda) que ya termina.
Y él me respondió:
-Sí, descubrimos que tenemos tesón.
Acabo de buscar la palabra "tesón" en el diccionario. Y dice: "firmeza". "constancia", "empeño", "perseverancia".
O sea que lo bueno de este año, nos llevará a cumplir nuestro deseo mayor.

23 de diciembre de 2014

Debe y haber

Yo, que antes de empezar los tratamientos de fertilidad no tomaba ni una aspirina, en estos dos años gracias a las inseminaciones y a la in vitro llevo en mi haber:
-Puregon 300: Para cada inseminación (fueron 4) me clavé dosis diarias de 75 UI y para la FIV- ICSI: 225 UI diarias.
-Menopur 75mg: 9 frasquitos ampolla (in vitro).
-Pregnyl o Gonacor: Por cada inseminación me clavé 2 inyecciones de este producto de 5000. Para la in vitro: lo mismo.
-Utrogestan: ¡ya somos íntimos! 200 mg por día para cada betaespera de las inseminaciones y 600 mg para la betaespera de la in vitro + transferencia de embriones congelados.   
-Orgalutrán: 5 inyecciones para evitar la ovulación espontánea en la in vitro.
-Progynova: 4 pastillitas diarias durante todo lo que duró el ciclo de transferencia de embriones congelados.
-Anticonceptivos: Ya ni me acuerdo. Los tomé para calmar mis ovarios locos que no sabían qué hacer con los folis residuales. También para el ciclo anterior a la in vitro (protocolo de la in vitro).
Ácido fólico 1 mg: uno por día en todos los intentos.  
Y además:
-Anestesia para la punción + antibióticos (por las dudas) + ibuprofeno (para el dolor)
-Nueva toma de antibióticos para la transferencia de embriones congelados. 

Y ahora entiendo por qué ando diciendo: ay, no sé qué me pasa, me siento como intoxicada.
¿Jaja?
La puta madre.

20 de diciembre de 2014

Bodhi

Hoy vino mi amiga Bodhi que comienza dentro de poco su primer intento por reproducción asistida. ¿Será verdad ese dicho que dice "Dios los cría y el viento los amontona"?
Desde muy chica, Bodhi supo que tenía endometriosis y pasó por dos laparoscopías. Siempre tuvo miedo a no poder quedar embarazada pero desde siempre supo que ese era su mayor deseo. Los médicos le sugirieron que tomara anticonceptivos para mantener a raya los quistes de la endometriosis y así mantenerla "limpia" para cuando quisiera buscar un bebé. Y así lo hizo. Pero cuando se puso a buscar y dejó las pastillas se presentaron otros problemas de índole hormonal. FSH muy elevada y una prolactina por las nubes.
Hizo su periplo de averiguaciones pero en el medio la vida le pasó por encima: cambió dos veces de trabajo, tuvo tres mudanzas y su situación económica se tornó castastrófica. Aún así, Bodhi es de las que no se dejan vencer y se las arregló para salir adelante.
Luego de entrevistarse con un par de médicos y de hacerse varias veces los análisis de sangre las hormonas parece que están volviendo a su lugar. Le propusieron comenzar con una inseminación para ver cómo responden sus ovarios.
Hoy se enfrenta a su primer intento. Sus primeros pinchazos, pagar un platal a cambio de un cartuchito de Puregon, la ansiedad de no saber si en las ecografías todo irá bien.
Cuando me habló por teléfono con la voz temblorosa por la emoción me preguntó si yo tenía idea cuánto estaba saliendo el Puregon.
-Es muy caro, ¿no?
Enseguida pensé en la medicación que nos había sobrado de la última FIV-ICSI. Puchitos de Puregon, un vial de Menopur...
-Yo tengo Puregon en casa. Apuesto que de todos los puchitos que tengo de Puregon hay las 300 UI que necesitás.
Dar esa medicación fue lo mejor que pude hacer para cerrar este año frustrante y difícil. Y que esa medicación sea además para que Bodhi cierre su año, me hace más feliz.

Mucha suerte, hermosa en esta búsqueda. Ojalá el camino sea corto y el bebé aterrice pronto en tu panza. 

12 de diciembre de 2014

Lidiar con los otros

Después del negativo HAY que lidiar con el otro.
El otro puede ser un amigo que no sabe cómo actuar, familiares que te quieren ver bien y balbucean posibles soluciones. El otro puede ser incluso tu psicóloga que sabrá mucho de psicoanálisis pero no sabe un pedo de infertilidad (y me hace comentarios que me enervan).
Pero hay consejos que vienen de buena fe. A los otros ni los escucho. Ya estoy inmunizada contra la estupidez y la maldad humana.
Tengo una amiga con un corazón inmenso que me dice: "No es tiempo de resolver nada ahora, es tiempo de que los otros te escuchen y te contengan. Vos escuchate a vos. Los demás son de palo".
Ajá. Bien, gracias. 
Por el contrario, ayer mi psicóloga, en mi sesión semana (que pago un dineral), me dice:
-Estás vestida de negro, tenés el pelo llovido, parecés enferma, ¡tenés que tomar cartas en el asunto!
A lo que yo contesté:
-Escuchame, vos no tenés ni idea de lo que es pasar por esto. Metete a Lacan en el culo. ¡No pasó ni una semana del negativo! ¿Qué debería estar haciendo? ¡Estoy acá, todavía menstruando mi fracaso ¿y vos me decís que "tome cartas sobre el asunto"?!
Me han dicho que por qué no cambio de médico. Como si la culpa la tuviera el médico. Claro que es más fácil si encontramos un chivo expiatorio para todo este camino de obstáculos.Porque, claro... "seguro el médico hizo algo mal. Seguro le pifió en algo". "Tal vez hay algo que este médico no vio". "Tal vez hay decisiones que no supo tomar bien". "Tal vez otros ojos vean mejor".
"Tal vez...."
Y también tengo que escuchar cosas como:
"Fulanita no se quedaba, cambió de médico y se quedó".
¿Y cuál era el problema de Fulanita? Infertilidad de origen desconocido. Todo le daba bien. Hizo algunos intentos. No quedaba. Cambió de médico. Le dieron una pastillita nosésunombre y se quedó de forma natural.
A ver, ¿qué tiene que ver ESO con NOSOTROS?
¡NOSOTROS NO NOS PODEMOS EMBARAZAR DE FORMA NATURAL ni comiendo toda la maca del perú!
Abstengánse los que me aconsejan cambiar de marido, por favor.
El año que viene cumplo 38 años. Me pesa cumplir años pero por ahora mis óvulos se fertilizan y producen embriones de buena calidad. Estoy atendiéndome en una clínica super archi recomendada. No me metí en cualquier lado. Averigüé muy bien antes de decidir con quién atenderme. No me han hecho estudios dolorosos innecesarios. No me hicieron perder el tiempo. Me mandaron a un banco de semen cuya directora es una bióloga reconocida que siempre está a la vanguardia en materia de estudios genéticos. Fueron muy cuidadosos a la hora de hacer las estimulaciones. Respetaron mi cuerpo y sus tiempos. Y algo muy importante: jamás fuimos un número, siempre nos atendieron con humanidad aún en momentos en los que una (harta de todo) se siente un aparato reproductor y hormonas caminando.
¿Es culpa de ellos que no me haya embarazado?
Pero algo pasó en todo este camino andado. No tengo más miedo a los tratamientos. ¡No tengo más miedo! Estoy muy cansada, sí. Me duele no haber quedado embarazada de mis embrioncitos. Pienso mil teorías que no me llevan a nada, tengo miles de preguntas que quiero  hacer y sé que muchas no tendrán respuestas.
Pero no me importa. Porque yo no quiero un master en fertilidad. Quiero embarazarme. Quiero traer un hijo al mundo.

9 de diciembre de 2014

La Roja

Llegó.
Con dolor.
Con mucho dolor, cólicos, algo espantoso.
Tomé ibuprofeno y me calmó. 
Lloré.
Me bañé como tres veces.
Me abracé a él.
Adelgacé de un saque todo lo que había engordado, desde la primera FIV de agosto hasta ahora.
Se me deshincharon los tobillos.
Se me fueron los granos.
Me volvieron algo de las fuerzas perdidas.
Y algo de curiosidad. 

7 de diciembre de 2014

Recalculando

En estos instantes todo mi cuerpo es un enorme gps que está en modo "recalculando". Esta vez la medicación (léase: Progynova + Utrogestán) sí que surtió efecto. Tengo el cuerpo totalmente parado. No menstrúo desde el 30 de octubre. Miro esa fecha en mi agenda y no puedo creer todo lo que vivimos en este último tiempo. Creo que este tratamiento fue de los más intensos para ambos.
El negativo fue una trompada al corazón. De hecho, me duele el esternón, como si me hubieran golpeado allí. Él también está destruido. Nunca lo había visto llorar ante un negativo. Esta vez lloró y pude consolarlo a pesar de que yo estaba hecha polvo. No tenemos vergüenza en llorar de a ratos.
Sé que necesito menstruar y cerrar este ciclo que no resultó.  Menstruar le dará realidad a este negativo que por ahora parece sostenido por alfileres de gancho. Parece un negativo trucho. Pero todos sabemos que la beta no miente.
Odio la calma ficticia de las hormonas externas.
Este tratamiento que creíamos que era ya no es. Se cerró.¿Por qué? No lo sabemos. ¿Fueron los embriones? ¿Fui yo? ¿Fue la estadística? ¿La mala suerte? ¿La luna en Sagitario y la puta que los parió?

6 de diciembre de 2014

9

Negativo.
Y lo que hace esta noticia peor: sigo sin menstruar. No menstruar y no estar embarazada es una sensación muy desagradable.
Es la nada misma detenida antes del vendabal.


4 de diciembre de 2014

8

Mañana es la beta. Dios mío, me estoy comiendo las paredes.
Esta vez no tuve ninguna pérdida. La menstruación no ha aparecido. Sin embargo, la medicación, en este tratamiento ha sido diferente por ser una transferencia de embriones congelados. Mantuve la Progynova y el Utrogestán durante toda la bestaespera. Las veces anteriores, sólo con el Utrogestán manchaba en el día 10 u 11. La progesterona nunca impidió que me bajara la menstruación antes de la beta. Hoy no sé qué pensar. Es la primera vez que llego a un análisis de sangre sin que me haya bajado ni una gota. De hecho, la progesterona que me pongo via vaginal ¡sale blanquísima!
No sé qué pensar. Al principio cuando sobreviví al día 10, 11, 12.... estaba asombradísima esperando la gota roja que manchara mi ropa interior. Pero no sucedió.
No tengo otros grandes síntomas. Siento algún dolorcito en la zona uterina, un poco de hinchazón de los pechos pero ni se compara con las veces que me inyecté Pregnyl. Todo esta vez ha ido muy suave.
Estoy aterrada de que esta calma sea falsa.
No sé cómo hice para aguantarme y no hacerme un Evatest.
Ay.
Por momentos, siento que el sueño es posible. Mañana mi vida pende de una llamada.
Afuera hay una luna llena increíble. 

20 de noviembre de 2014

7

Que tengan fuerza.
Ese fue el deseo que me salió decir sobre mis embrioncitos hace un par de semanas en terapia.
Hoy, en vísperas de mi transferencia, me llama mi hermano por teléfono.
-¿Y como estás para mañana?
-¡Y cómo querés que esté! ¡Mañana me ponen los pibes!
Me ponen los pibes. Una frase que me salió del alma.
Mañana, amores míos, no tengan miedo.
Yo les voy a dar mi fuerza.

18 de noviembre de 2014

6

-Tuviste algunos síntomas esta semana?
-Eeeh, sí... mucho flujo, el transparente.
No le digo que entre otras cosas tuve sexo como en mis mejores épocas con él. Algo que nos sorprendió a ambos. No nos detuvimos a pensar si eran las pastillitas de estrógeno o que nosotros estamos mejor.
-Bien.
Me hace la ecografía y dice:
-Ah... esto está precioso.
Y entonces ya no me importa nada más.
El útero está "precioso". El análisis hormonal da "perfecto".
Ya estamos, mis amores.
En breve vendrán con mamá.


11 de noviembre de 2014

5

Ayer nuevamente consulta con el doc, ecografía y la mar en coche.
Todo bien pero " a esto le falta". Estamos a día 12 del ciclo.
-Igual es normal en estos ciclos sustituidos. Yo voy a poner esos embriones cuando tu útero esté perfecto.
La perfección no existe, doc, me dan ganas de decirle. Pero entiendo lo que me dice y trato de confiar en su criterio.
La ansidedad me consume. El lunes que viene dosaje de estradiol y nueva ecografía. Sigo con la Progynova dos por la mañana y dos por la noche. Me las trago junto al ácido fólico y rezo porque todo salga bien y mi cuerpo haga lo que desde siempre ha sabido hacer.  

9 de noviembre de 2014

4

Sigo soñando.
Estoy manejando un auto (en la vida real aún no tengo registro para manejar). Voy por calles tranquilas, del barrio hasta que, de pronto, me meto en un edificio. En el asiento del acompañante está él. Voy lento porque el edificio es pequeño, rumbeo hacia un ascensor. Tengo que entrar el auto en ese ascensor. Necesito hacer una maniobra y a mí las maniobras me resultan muy difíciles. Él me mira con cara de "vos podés". Empiezo a doblar el volante y noto con sorpresa que el auto se desliza con facilidad. En una pasada lo meto dentro del ascensor y bajamos a un subsuelo. Al salir veo que hay una enorme pista de estacionamiento. Un tipito me indica que debo estacionar el auto en algún lugar. No me sale. El auto se me tuerce y me empiezo a poner nerviosa. Él, a mi lado, me indica algo pero yo de los nervios en vez de pisar el freno piso el acelerador y el auto toma velocidad. De milagro no nos estrellamos contra otros autos. Finalmente suelto los pedales y me largo a llorar desesperadamente diciendo: "¡no puedo , no puedo, no puedo más!".
El auto se detiene. Viene el tipito que me daba indicaciones y me ve llorando. Me dice:
-Ah, ¿vos querés ser mamá?

4 de noviembre de 2014

3

Llegué al quinto día de la medicación. Mañana aumento la dosis de 2 pastillitas de Progynova a 3. No tengo ningún efecto indeseado hasta ahora salvo por el hecho de que estoy durmiendo como una marmota (en el ciclo anterior si dormía seis horas era mucho). Por estos días no puedo concentrarme mucho en algo. Estoy bastante dispersa. Me olvido de cosas, en fin.
De lo que no me olvido es de las pastillitas mágicas. Esas no.
Duermo mucho y sueño mucho pero mis sueños también son muy dispersos.
Me siento subiendo la colina. Salió el sol y tal vez sea hora de respirar el aire con los pulmones anchos. 

3 de noviembre de 2014

2

La carta que le escribí a mis embriones se la di a mi médico. Con este acto revelé que ya no tengo ninguna vergüenza de mujer sensible que busca a su bebé de todas las formas posibles. No pretendo ser obediente ni sumisa. Pretendo revelar mi naturaleza femenina, mi verdadera naturaleza femenina. No se confundan. También tomo las pastillas de estrógenos, cuento los días, pido turnos, presento los papeles en la obra social, voy y vengo, firmo documentos, leo los protocolos una y otra vez para no equivocarme, firmo autorizaciones y doy poder. Pero el poder que doy, en el fondo, también lo tengo yo, en mi naturaleza de mujer. Voy a buscar algo que es mío, que es mío por naturaleza. Aunque todo lo que me rodee esté envuelto en un ambiente de control y protocolos médicos.
Sea comos sea, cerraremos este año. Una raya más que se añade a esta tigra.    

31 de octubre de 2014

1

La ecografía salió bien. Suspendí las anticonceptivas y voilà: estoy menstruando. Día 1 del ciclo y arrancamos con el protocolo para la transferencia con embriones congelados.
Parecía que no iba a llegar nunca pero acá estamos. Y de buen humor.
Quién lo diría.
Ahora, ¡a preparar el útero! Ovarios, esta vez se quedan tranquis, eh, que ya los "chicos" están hechos.

29 de octubre de 2014

Así es el amor de los padres

Hoy tengo turno en la clínica para una ecografía y se definirán algunas cosas. Desde ayer una tormenta eléctrica muy fuerte inundó las calles de Buenos Aires. Mi padre me llamó preocupado.
-Mañana va a seguir lloviendo fuerte, ¿querés que te lleve?
Así que hoy voy con mi papá y mi mamá.

28 de octubre de 2014

Respirar

Descubrí que no me tengo que olvidar de respirar. Que no me tengo que olvidar de que por más que haya un algo exterior que gobierna en este momento el eje hipotálamo-ovarios y me produce síntomas molestos, respirar me hace bien. Respirar no es sólo tomar aire por la nariz. Respirar es crecer con el cuerpo, estirarse, hacer lugar, darle espacio a los órganos.
No me tengo que olvidar nunca de esto.
Aunque me esté dando con todas las hormonas del mundo.

27 de octubre de 2014

En la (helada) espera

A mis dos embriones,

Sé que ahora están durmiendo pero que me sienten. Estamos unidos por un cordón muy especial. Es un cordón que no se puede cortar porque es el cordón del amor. Sé que todo es muy delicado y que no hay certezas de nada. Verán, amores míos, existir, obtener un cuerpo, venir a este mundo no son acciones que deban tomarse a la ligera. En este momento ustedes son puro potencial. Potencial para ser.
La diferencia entre ser y no ser es el tiempo. Poseer células es poseer un reloj. Un tic tac interno. Lo demás es eternidad (que se nos escapa a quienes estamos vivos). Ustedes ahora están en un limbo de sueño helado. Por ahora, todo está detenido para ustedes. Pero no el amor. El amor siempre crece a raudales.
Pronto iré a buscarlos y perderán la eternidad. Ganarán vida. Seré un buen estanque de agua para ustedes. Y si tenemos suerte y el azar está de nuestro lado, tal vez, el reloj de la vida comience a correr. Y de un puñado de células, ustedes devengan bebés, niños, personas.
Y a papá y a mí nos cambiará la vida.
Si esto no es posible volverán a esa eternidad de la que salieron. Aunque a mí se me rompa el corazón, sabré que estuvieron dentro mío intentándolo.
Los amo muchísimo.

Mamá.

Ya serás pasado

No quiero escribir cosas negativas pero tampoco puedo hacer oídos sordos a lo que mi cuerpo grita. Estoy hasta la coronilla de estas anticonceptivas. ¡Me están volviendo loca! A la retención de líquidos se añade una hipersensibilidad en la piel. Por ejemplo, no puedo estar descalza en el pasto que me broto por completo. Y con lo que me gusta estar en el pasto.
La primer semana lloré todos los benditos días y me arrastraba por el piso. La segunda semana estuve eufórica y me tenía que contener para no desbordarme. La tercer semana mi mal humor era tan notorio que mi media naranja tuvo que ponerme algunos puntos. Cosa que, claro, disparó mi llanto irrefrenable. Parecería que no puedo tener una charla adulta ni aceptar ninguna crítica. Todo dispara mi sensibilidad. Todo.
Necesito volver a sentirme bien. Volver a ser yo. ¡Devuélvanme mi cuerpo, mi hipófisis, mi cerebelo, carajo!
Falta poco. El miércoles me toca ecografía y todo esto será el pasado.

21 de octubre de 2014

El donante

Para hacer este bebé somos tres.
Mamá, papá y el donante anónimo que nos dio su semilla para que este bebé pueda florecer. 
Me han dicho que el donante es joven. Yo me lo imagino guapo. No muy alto y con el pelo oscuro. Me lo imagino delgado y hasta con una novia. Me lo imagino tomando la decisión de donar su semen y firmando el contrato que nosotros también firmamos.
He soñado con el donante. Al principio tuve sueños un poco feos. Soñaba que un muchacho se metía por la ventana de mi cuarto a la fuerza. Yo bajaba la persiana rápido para que no pudiera entrar. Este sueño lo tuve repetidas veces pero una noche el muchacho lograba meterse adentro. Yo corría disparada a la cocina, muerta de miedo. Me lo encontraba sentado, muy tranquilo, desayunando. Su cara estaba pixelada. Supe que el muchacho era el donante y que yo había estado rechazándolo sin quererlo, sólo por desconocimiento y miedo.
Luego de ese sueño quedé embarazada y aunque el embarazo no prosperó fue una señal de mi inconsciente: aceptar que somos tres para hacer este bebé.
Tuve otros sueños. Soñé, por ejemplo, que tenía un romance con Sean Penn de joven. Y que yo me sentía muy culpable porque sólo podía pensar en que lo estaba traicionando a él. Y este Sean Penn me decía: no te preocupes, es sólo por una noche, y me tomaba de la cintura para bailar. Y yo me dejaba llevar.
El último sueño fue quizás el más paradigmático y cercano a la biología. Soñé con una enorme ameba humana. No tenía esqueleto. Su cara estaba como derramada en el suelo. Ocupaba toda una habitación. Una voz en el sueño me decía que éste era el padre de mi bebé.
Como todos sabemos, las amebas son organismos unicelulares, es decir, tienen una sola célula. Como los espermatozoides y los óvulos.

18 de octubre de 2014

Haditas

Sueño que estoy en un estanque de agua. Dentro del estanque hay innmuerables haditas dormidas que están envueltas en pequeñas redes. Paso por al lado de ellas, las toco y se mueven a pesar de estar en un sueño profundo. Están vivas. Bajo el agua.
Me despierto y enseguida hago la relación.
Mis embriones están en este momento en un tanque de nitrógeno líquido, en una pajuela numerada junto a innmuerables embriones de otras parejas, en un sueño profundo, hibernando. A la espera. Están vivos pero están dormidos.

En terapia

Estoy llorando, recostada en el diván. Casi no puedo hablar y siento las lágrimas resbalando por mis mejillas calientes. Me incorporo, trato de calmarme. Mi psicóloga me alcanza un pañuelo descartable. Me limpio los ojos, con mucha lentitud, como si estuviera llevando a cabo una ceremonia. Voy buscando las palabras adecuadas. Entre sollozos logro articular mi pregunta:
-¿Vos creés que vale la pena intentarlo aún cuando no tenga ni una mínima esperanza de que vaya a salir bien?
Ella me sonríe levemente y me retruca la pregunta.
-¿Y a vos que te parece?
-Que sí, que lo voy a hacer igual porque el resultado no depende de mis esperanzas.
Listo. Lo dije. 
Tomo una bocanada de aire profundo, me sobreviene el alivio.
-Sí, eso me pasa, me siento negativa, negativísima frente a esta nueva tranfer. Y sin embargo, sé que esto no cambiará en nada el resultado.
Ella asiente.
-A la mierda con la esperanza -digo exhalando la bronca. -¿Qué más da lo que yo piense? Es la biología, es la vida. La vida no se puede parar.
-Vos tenés miedo de ilusionarte mucho y que no se dé. 
-Sí, eso sí.
-Tal vez ayudaría que te ilusionaras un poco menos.
-Ah, sí... ¿y cómo se hace eso? Voy a la clínica y digo: hola, qué tal, pasaba por acá y se me ocurrió transferirme unos embriones que me quedaron de agosto.
-No dije que sea fácil.
-No, no lo es.

16 de octubre de 2014

Estoy...

Van seis días con los anticonceptivos. Sarpullido en los brazos. Hipersensibilidad en la piel. Hipersensibilidad en la vida. Lloro mucho. Y tengo miedo que esto me afecte en el siguiente tratamiento.
Estoy cansada, estoy harta, estoy vacía.
Voy a esta transferencia con la esperanza por el piso. Me hace sentir mal, culpable. ¿Por qué no me puedo poner feliz? 
Y entonces la frase me retumba en el cerebro. "No importan tus esperanzas, lo que importa es que pongas el cuerpo. Y que la biología haga lo que tenga que hacer". 
Dejar hacer. No hacer.
Ahí radica mi esperanza. En que esto no depende de mí.

12 de octubre de 2014

Ay, de lo indescriptible!

Me vino la menstruación casi una semana antes. Sin dolor pero con una fragilidad de papel.
Llamé a la clínica para que me digan los pasos a seguir. Antinconceptivos hasta el 29 de octubre. En esa fecha tengo que ir a que me chequeen cómo está todo por dentro y si los ovarios están planchados.
Y luego.... a preparar el nidito para mis dos embriones que quedaron de agosto.
Estoy entre que no entiendo nada, las ganas de TODO y las ganas de NADA.
En el medio tengo unos sueños muy psicodélicos. Todo hace pensar que quiero un bebé. Lo quiero desesperadamente.
Pero aún no lo encuentro.  

2 de octubre de 2014

La esperanza

Ayer amaneció nublado pero por la tarde salió el sol.
Teníamos cita con el médico otra vez. Yo fui con el alma estrujada. La verdad es que no quería ir. Pero fuimos los dos.
-¿Y como están?
Se hizo un silencio en el consultorio.
Entonces él dijo con su gran sentido del humor:
-Yo estoy bien pero ella está como la luz de giro: "ahora anda, ahora no anda".
Nos reímos y eso descomprimió todo. 
El médico recalcó que él era muy optimista (y aclaro que no es un optimista porque sí). Dijo que la primera in vitro había sido muy buena, que habíamos logrado embriones de buena calidad y que entonces el embarazo era una cuestión de tiempo y de repetir las veces que fuera necesario el procedimiento. "Es matemática pura, es como tirar un dado, en algún momento va a salir el número que están buscando, no puede no salir".
Así que ahora TAMBIÉN creemos en las matemáticas.
Y en jugar a los dados. Más de una vez.
La segunda transfer será antes de fin de año, tal vez en noviembre-diciembre.
Salimos de la clínica y nos fuimos a merendar. Mientras tomábamos un café con leche me invadió una profunda gratitud. Lo miré a los ojos y le dije que lo amaba.
Es que es cierto. Muy cierto.
Hay una clase de personas que deberían estar juntas. Y dos de esas personas estoy convencida de que somos nosotros.

30 de septiembre de 2014

Integración

Siento el cuerpo compartimentado. Hay partes que no quieren sentir. Eso me permite vivir una vida casi normal.
Camino con tiento intentando reconocer esas partes. Voy recorriendo lo que la ola de la in vitro dejó. Es como si caminara por una playa con marea baja. No puedo hacer oídos sordos a lo que hay en la playa. Restos y más restos.
Necesito integrar esta enorme ola a mi vida. Integrar todas las olas de mi vida. Esa es la única forma en la que siento que podré continuar con esta búsqueda.
La in vitro de agosto fue la gran fiesta que terminó sin bebé. Ahora toca recoger los pedazos, lavar lo que quedó sucio, acomodar los muebles y poner en orden la casa.

21 de septiembre de 2014

Primavera

Ayer mismo volvimos a hacer el amor. Luego del tratamiento, luego del negativo. Y en el momento del clímax lloré. Fue imprevisible. Él se asustó, quiso saber si estaba bien. Yo no podía hablar. Estábamos muy juntos. Entre el orgasmo y las lágrimas se me escapaban las palabras. Pero sabía que estaba bien. Y que tenía que dejar correr esas lágrimas.
Era el lenguaje del útero hablando. Enviando mensajes a todas las células de mi ser.
Ahora sangro una sangre espesa y brillante.  Ya no siento dolor sino una paz relajada. Y sé que mañana tendré que llamar a la clínica otra vez.
Un nuevo ciclo que nace con esta primavera. Dolió pero aquí está. Nada detiene a la naturaleza. Hay saberes que poseo que no me pertenecen a mí.

8 de septiembre de 2014

La hora de los intentos

El viernes tuve mi consulta por mis "congeladitos". Por ahora no hay mucho que hacer salvo esperar a que me venga la menstruación. Luego, una eco para verificar si los ovarios volvieron a su tamaño normal y, si es así, arranco con estrógenos y otras yerbas para poner bonito el útero donde pondrán a mis celu-pequeñines. Tal vez la primavera me haga más fértil.
Es así: hay que intentar, intentar e intentar.

3 de septiembre de 2014

Tobogán de la vida

Después de unos días me siento mejor. No pude evitar hacerme las típicas preguntas filosóficas y enojarme. ¿Tiene esto un propósito? ¿Cuál es la finalidad? ¿Qué tengo que aprender de todo esto? ¿Qué más? Pero en realidad lo importante es que el deseo de tener hijos sigue allí. El deseo de acunarte, sentirte, nombrarte. Miro alrededor y pienso que hay que continuar. Tengo pendiente una nueva consulta con el doc. Los "congeladitos" están ahí, a la espera de que yo vaya por ellos y yo no tengo idea de cómo es. ¿Hay que esperar? Ni idea. Hoy me armé de valor y pedí una hora. Me dieron un turno perfecto. En serio, un turno que encaja perfecto en mi día. ¿Me tiro por el tobogán? No tengo nada que perder y mucho que ganar.

1 de septiembre de 2014

Sí puedo soportar perderte

El día de la beta me fui a sacar sangre rogando que me diera negativo. ¿Por qué? Porque la cantidad de sangre que estaba perdiendo no me daba ninguna perspectiva de un futuro bueno. Si mis hijos estaban ahí adentro no la estaban pasando nada bien. La sensación era que se estaban tirando por el tobogán de la sangre. Desear que me diera negativo me hacía sentir bastante miserable pero no conozco a nadie que con una menstruación así el embarazo luego fuera viable. El terror de un embarazo ectópico o tener que sufrir por un huevo vacío hacía que mi deseo, aunque doloroso, fuera bastante lógico.
Y luego del negativo llegamos a la conclusión: no eran pérdidas. Era la menstruación. La menstruación lisa y llanamente hablando. El inicio de un nuevo ciclo. Porque así es la naturaleza. Cíclica. Si no es ahora, será la próxima. Eso es lo que me dice ahora esta sangre rojísima.

28 de agosto de 2014

12

Ayer por la tarde me agarró un ataque de llanto imposible de frenar. Vino mi mamá y me consoló bastante. Estuvimos un rato tomando mate en el jardín mientras el gato jugaba con unos pastitos. Me quedaron los ojos rojos. Parecía Drácula. Después me fijé bien y el problema estaba en que en el blanco del ojo tenía como un derrame de sangre. Lo que me faltaba, pensé, sangre por arriba y sangre por abajo. Parece que son efectos de la progesterona que puede enrojecerte los ojos.
Sigo perdiendo sangre. Hilos y más hilos. Ahora son rojos. Ya estoy resignada al día de mañana. Tengo muy pocas esperanzas. Con cada ida al baño las voy perdiendo como esta sangre que se me va por el inodoro. 
Se dice que una primera FIV-ICSI es también un modo de diagnóstico. A partir de allí se pueden cambiar algunos protocolos. Al menos sé que si esto no funcionó no fue un intento para nada. De aquí en adelante tenemos más información de cómo habría que seguir.
También es cierto que nos quedaron dos embrioncitos de buena calidad vitrificados. Tal vez allí estén los hijos que estamos buscando.
Aún así, sigo enfocando mi energía en el día de mañana. 

27 de agosto de 2014

11

-No le hagas caso a ningún síntoma. Lo único determinante es la beta. 
Esas fueron las palabras de mi médico el día de la transferencia.
-Además, acordate, vos tuviste pérdidas y estabas embarazada, así que ¡tranquila!
Estoy a dos días de la beta. Un ligero manchado me hace temblequear todas mis esperanzas. Cada vez que voy al baño y me limpio allí está, una sangre clarita, como jugo de carne. No es agradable la descripción, lo siento. ¿Implantación? ¿Inicio del ciclo menstrual? ¿Progesterona mezclada con fugas de sangre? No puedo evitar pensar que mientras yo sufro aquí afuera, ustedes tal vez estén ahí adentro agarrándose fuerte con uñas y dientitos de pequeños embrioncitos.
El año pasado cuando me embaracé (duró siete semanas) también me vino una "menstruación". ¿Eran pérdidas? ¿Era implantación? ¿Era una implantación, ejem, exagerada?
Vamos a dejar claro una cosa.
Ningún síntoma a esta altura debería ser signo de nada. Mi cuerpo ha recibido tantas hormonas que todo tiene que reacomodarse. No sólo a la nueva vida allí dentro sino a todo lo que ha ido haciendo en este mes. ¡Ha sido un mes de mucho trabajo! A saber: mi cuerpo ha formado 8 huevitos en los ovarios (cuando lo normal es que forme sólo uno), unos días más tarde ha recibido en su seno a dos embrioncitos y ha estado recibiendo triple dosis de progesterona por via vaginal. Todos los síntomas que tuve la semana pasada se los debo a la doble inyección del pregnyl. ¡Vamos, si es gonadotrofina coriónica, la hormona del embarazo! ¡Tenía las tetas como si fuera a tener mellizos y ni siquiera me habían transferido a mis embrioncitos!
Así que por mi bienestar emocional he decidido lo siguiente: si un embrión hace un año se quedó conmigo luego de la terrible menstruación que tuve, no veo por qué estos dos no puedan quedarse. La biología te da sorpresas. Todo el tiempo. No voy a prestarle atención a esta sangre impertinente, aunque sea clarita, aunque esté mezclada con el flujo de la progesterona, aunque aunque aunque....
Sigo con el ácido fólico y la progesterona y soñando con mis semillitas. Vamos, que tal vez estén ahí. Tal vez sean embriones a los que les gusta bailar. No los culpo, mis amores, a mamá también le encanta bailar. Ya verán cuando sean grandes las panzadas de baile que nos vamos a dar.

26 de agosto de 2014

10

De pronto, a tres días de la beta, al limpiarme aparece un leve manchado color ¿té? Estoy entre descorazonada y resignada. La esperanza es lo último que se pierde, dicen, pero yo ya no sé qué pensar. Mi único objetivo es llegar al viernes con la cabeza y el corazón enteros. Si me tengo que destrozar ¡que sea por un dato certero, carajo! ¡Qué maldita manía de llorar de antemano que tengo!
Por si fuera poco, el mini veranito se terminó y afuera hay un viento y un frío de los mil demonios. Envuelta en lanas y más lanas escribo intentando calmarme. Ahora mismo, intentando concentrarme en preparar una clase.
A tres día de la beta. Así estamos. 

25 de agosto de 2014

9

¿A todas las que están betaesperando les agarra el ataque de tirar todo lo que sobra del placard? Es así, me agarró un ataque de limpieza. Hay un cuartito muy pequeño que usamos como escritorio y donde además está la computadora. El escritorio tiene varios cajones y además hay un placard con una cajonera igual y varios estantes con cajas, carpetas, artículos de computación, cables, equipos, en fin. Encontré de todo: sobres, cartas, fotos, cd's, artículos electrónicos, mapas, cartillas médicas viejas, agendas de hace diez años, manuales de uso de electrodomésticos que ya ni tengo.
Gran parte de eso fue a una bolsa de consorcio.
Dios mío, sigo acá rogando que todo salga bien. De síntomas no quiero ni hablar. Se han ido uno a uno. No me siento hinchada ni me duelen las tetas. Quiero decir, me siento muy normal si es que es posible sentirse así. Ayer me dolían un poco los ovarios pero hoy ni eso.
Faltan cuatro días para la bendita beta.
La puta madre.

22 de agosto de 2014

8

Estamos a una semana de la transfer y agosto sigue su curso. Nació Emilia de Promediando el círculo con un buen peso y respiró por sí misma. Y ese llantito le cambió la vida a su flamante mamá. Desde acá les mandamos un abrazo lleno de luz para este nuevo comienzo.
Luna nos cuenta cómo va quedando el cuarto azul de sus niñas que ya tienen sus nombres: ¡María y Alicia! Ya va quedando menos, querida Luna. ¡Queremos ver cómo quedan esas estrellas!
La vida sigue su curso y yo me emociono con cada nuevo comentario, con cada espera, con todo lo bueno que nos va trayendo agosto: oportunidades.
Ayer luego de mi hora con la psicóloga estuve paseando por los alrededores, me tomé un helado en honor a este mini verano y me topé con varios negocios de ropita para bebés, cochecitos, cunas, sillitas, en fin. Todo un mundo por descubrir.
Seguimos acá, bestaesperando tratando de no hacer mucho caso de los síntomas que aparecen (no son muchos). Poco a poco veo como los moretoncitos de las inyecciones desaparecen. El cuerpo se reacomoda. La caja de progesterona disminuye. El blister del ácido fólico también. Sigo regándome como puedo. Ruego que esta semana no sea muy terrible y que agosto acabe bien. 

20 de agosto de 2014

7

Día 5 post transfer. De pronto estalla el verano en Buenos Aires. 28º en pleno agosto es casi pornográfico. Yo ya estoy queriendo revolear polleras. Y, sin embargo, voy tranquilita por la faz de la tierra, me muevo lento, delicadamente, no ando saltando de un lado a otro (como suelo moverme normalmente). Pero por dentro soy una catarata de emociones, ¡mis pensamientos vuelan a una velocidad inusitada! ¡Soy una saltimbanqui del pensamiento!
Cada día que me despierto el primer pensamiento que se me viene a la mente es: un día menos para la beta.  No soy muy original, claramente.
Las tetas se me pusieron como a los 15 pero más grandes y turgentes. Es increíble lo que le hacen las hormonas al cuerpo. Siento que estoy viviendo el verano del cuerpo. Soy pura pulpa. Vivo para retener. Estoy, obviamente, constipada. Bebo mucha agua y salgo a caminar un poco. Ni me atrevo a hacer los ejercicios de yoga que ayudan a eliminar. En realidad no quiero eliminar nada. Hay que ser sincero con uno mismo. Vamos, que es así. Hubo un tiempo de limpieza. Pero esa limpieza surtió su efecto. Hoy soy una esponja. Y está bien que así sea. 

16 de agosto de 2014

6 (la transferencia)



Mis dos embrioncitos están en una estufita a 37º, esperándome. Yo estoy en un cubículo todo blanco, enfundada en una bata blanca, pantuflitas de quirófano, con un gorro que no me favorece y la vejiga a punto de explotar. Él está conmigo, igual de ridículo que yo. Le pusieron el mismo gorro y una bata de mangas largas que también se abrocha atrás. Parece sacado de un loquero. Me dan ganas de reir pero de verdad me estoy haciendo pis.
Llega el médico y le dicen a él que se quede en el cubículo. Yo entro solita al quirófano. Me acuesto en la camilla. Aunque descargué algo la vejiga igual me siento como una pelota de agua. ¡Lo único que falta es que le haga pis al médico en la cara! Pero bueno, es obstetra, en los partos debe haber visto cosas peores. A mi alrededor revolotean tres chicas enfundadas en batas verdes y gorros verdes. Me tratan muy dulcemente. Una me hace la ecografía y se le ilumina la cara: "¡Ah, qué lindo está todo!", la escucho que dice y me señala, "ves, ahí está tu vejiga y éste es el endometrio".
Entra el doc y todo pasa muy rápidamente y sin dolor. Los espéculos, la cánula. Escucho que me preguntan mi nombre y el de mi marido. Después escucho que lo van repitiendo varias veces.
-No, no estás loca - me dice el doc -es el protocolo de seguridad.
Y de pronto me dicen que gire la cabeza y mire. En la ecografía veo algo que avanza (la cánula) y que deja dos mínimas semillitas blancas en el endometrio.
Mis dos amores. Mis dos seres de ocho celulitas.
Ya están conmigo. Lo demás, no importa.

14 de agosto de 2014

5

Ya pronto se reunirán conmigo. Lo sé. Los voy a abrazar desde mis entrañas. Acunarlos con toda la ternura de mi corazón. ¿Me sienten? Soy este mar de sangre caliente y fresca. Soy el jardín para que ustedes, mis hermosas florecitas, crezcan y desarrollen sus raíces. Los amo profundamente a todos y cada uno por igual. A los tres embris de buena calidad y a ese cuarto de calidad media. Son mis gaviotas que ya están volando, extendiendo sus alas, hacia este mar sereno que soy hoy. Gracias por existir. Gracias. Gracias. Gracias. 

13 de agosto de 2014

4 (habemus embris!)

¡Larga vida a los embris!
¡Viva!
De los 8 ovocitos se fecundaron 4 y parece que hay 2 en camino, es decir, hay que ver cómo evolucionan  (mañana me informan mejor).
Tengo una alegría instalada que no se me va con nada.
Me pongo la progesterona feliz de la vida (¡aunque sea un enchastre!).
Ya están acá: ¡son reales!
Gracias por todos los hermosos comentarios que me están dejando sobre sus experiencias. ¡Me hacen muchísimo bien!

3

Ayer fue la aspiración de folículos. Y contra todo pronóstico había ocho ovocitos que salieron cuando el doc los pinchó. Así que hay material para hacer un bebé (o dos). Yo no sentí nada porque fue con una suave sedación endovenosa. Es decir, me durmieron en un sueño plácido y tibiecito. Todo fue rápido y fluido (salvo el tránsito, cuando él fue a buscar a "los muchachos" al banco pero yo ni enterada, estaba en el último sueño de la sedación).
Ahora a esperar la llamada que nos dirá cuántos fertilizaron. Ayer por la noche comencé con mi amiga la progesterona y hoy seguimos tres veces al día. Siento el útero cargado y las tetas están grandes, como para dar de amamantar a mellizos.
Algo que nos hizo gracia: el ocho acostado es el símbolo del infinito. 


8 de agosto de 2014

2 y 1/2

Acá andamos cortando clavos. De los siete potenciales hay dos que al octavo día de la estimulación "picaron en punta" (están ya grandecitos). Y esto no es algo muy bueno porque ya están casi cocinaditos y han dejado rezagados al resto que podrían crecer un poco más. Tal vez lleguemos a una mayor cantidad pero no habrá los suficientes ovocitos como para congelar. Con esto nos queda claro que si bien no es un mal pronóstico tampoco es el ideal. Y yo entonces pregunto: ¿pero el ideal para quien? ¿Hay chance de que haya al menos un embrión? Sí. Bueno, entonces tengo toda la fe puesta ahí. Yo quiero tener un bebé, no quichicientos embriones congelados. Con uno que se agarre a mí me basta. Así que me bajo humildemente de la super curva de las estadísticas y acepto que soy un ser humano, que mis ovarios han hecho lo que han podido con las hormonas que les hemos proporcionado y que si nos dejan seguiremos nadando y llegaremos hasta el final. 

7 de agosto de 2014

Inexplicancias

Soñé con una hija. Mi hija. Tenía un año. Su pelo era oscuro y los ojos muy negros. Tenía la piel descamada y estaba muy pálida. En mi sueño yo estaba haciendo el tratamiento que estoy haciendo ahora. Me daba las inyecciones y rogaba que hubiera muchos ovocitos para fecundar. De pronto miraba a mi hija y me decía: ¿pero cómo no me di cuenta de que ya tengo una hija? Pero era una hija que no podía abrazar. La veía brumosa. No estaba en este mundo.
En el sueño la carita de esa nena se convertía en la cara de mi hermoso y dulce gato. Me desperté con mi gato durmiendo a pata suelta, encima mío.

6 de agosto de 2014

2

¡Primera eco! Habemus pool folicular. Esto quiere decir que hay folículos y están parejitos. Tres potenciales del izquierdo y cuatro potenciales del derecho. Seguimos con la misma medicación y mañana agregamos Orgalutran. Es muy temprano para saber algo aún. Yo les hablo, les digo que tienen que ir juntos, que sean solidarios y que todos van a tener su chance de ser la mitad de un bebé. Y así vamos pasando los días. Leves pinchacitos en el bajo vientre, mucho sueño de a ratos y energía inusitada en otros.

4 de agosto de 2014

De agujas y pinchazos

Ya no me dan miedo las agujas. Al menos no me duelen ni me dejo moretones. Con respecto a la mezcla con el Menopur, bueno, eso es harina de otro costal. La primera vez fue un desastre, la segunda fuimos mejorando.
La frase del doc fue: ¡no tengan miedo a la medicación! Incluso nos lo escribió en un papelito que tengo ahora pegado en la puerta de la heladera.
Él se apresuró a replicar que ambos somos hijos de diabéticos (yo de madre y él de padre) insulino dependientes y que durante toda nuestra vida hemos visto como nuestros progenitores se inyectaban insulina antes de desayunar.
-Amor, vos nunca te inyectaste nada y, como decía mi bisabuela materna: "la experiencia es una enfermedad que no se transmite". 

2 de agosto de 2014

1

¡Primer día!
Primer paso: preparamos el desayuno para mis ovarios. 225 UI de Puregón del lado izquierdo de mi pancita y 75 mg de Menopur del lado derecho. El Puregon entra fácil, sin problemas, rapidito y sin doler. El Menopur... bueno, esto de mezclar, diluir y que el émbolo de la jeringa no se te escape de los dedos es toda una técnica que tendremos que ir mejorando con el tiempo. Pero lo importante es que ya está adentro de moi. ¿Vieron que a los medicamentos homeopáticos los agitan y baten para potenciarlos? Bueno, ejem, digamos que el Menopur quedó como bastante energizado.
Segundo paso: preparamos el desayuno para nosotros. Café con leche y unas buenas rebanadas de pan integral con queso y dulce. Ah, y el ácido fólico, claro.
Así comienza nuestro primer día de este ciclo FIV. 

1 de agosto de 2014

Ser mujer

Por la tarde estallo de ansiedad y nervios. MAÑANA EMPEZAMOS.
Y entonces lloro. 
Y no sé si lloro de angustia, de felicidad, de que no quiero que me molesten con cosas que no tengan nada que ver con este momento. Lloro porque estoy cansada, dormí muy poco, me fui a sacar sangre tempranísimo, me hicieron una eco y no había ningún residual. Lloro porque hoy a la mañana me reí con el médico (y ahora estoy llorando). Lloro porque es mi segundo día de la menstruación y casi siempre me agarran ganas de llorar. Lloro porque él al verme llorando, en vez de abrazarme, se pone nervioso y ofuscado y no sabe qué hacer con mi llanto. Lloro porque me pregunta qué me pasa y a cada pregunta a mí se me atraganta más el llanto.
Y entonces le respondo:
-¿No es obvio lo que me pasa?
-Amor, ante todo SOS una mujer. Nunca es obvio nada.
Y entonces nos reímos.

30 de julio de 2014

Pequeñas vanidades

Ayer vino una amiga a casa y mientras tomábamos mate me dice:
-¡Qué lindo tenés el pelo!
-¿En serio? Mirá que no estoy haciendo nada especial.
-¡Pero si lo tenés re brilloso! ¿Cómo hacés?
-Ni idea, ¿será el ácido fólico?

29 de julio de 2014

Duérmase la Mamá

 http://www.goear.com/listen/2f433a6/duermase-la-mama-jaime-roos

Duérmase la mamá,
ya vino el coro de sapos.
Duérmase, duérmase, mi niña,
los brazos son ramas.
Duérmase la mujer,
la luna de Oriente.
Duérmase, duérmase,
las dunas me escriben de allá...
Duérmase la mamá.

Duérmase, duérmase,
desciendan diademas doradas,
duérmase, duérmase,
ovillo de tenues fogatas.
Duérmase la mujer,
los campos de holanda.
Duérmase, duérmase, mi niña
me invita a pasear.
Duérmase la mamá.

28 de julio de 2014

Ya casi

Cansancio. Sueño. Bostezo. Triple bostezo. El blister de los anticonceptivos se terminó. Sigo con el ácido fólico. Sensación de que voy a menstruar. Tengo fecha de largada apuntada con verde en mi agenda. Una llamada para por si las dudas. Un mail de mi doc que me dice algo que nos alegra el día. Una cancelación de una clase para el día en el que ya tengo agendado un turno. Una amiga que me tira buena onda por teléfono. Mi mamá que me llama y quiere saber cómo estoy, si ya me vino. A todo esto, miro mi agenda y veo muchos espacios en blanco. También veo otros espacios. Nuevos espacios. Bostezo otra vez. Y él me dice: andá a dormir, amor, mañana será otro día.

24 de julio de 2014

Fluir

La gran lección de mi vida está por comenzar: dejar de controlar. Entregarse al fluir de la vida. Cuando el mar se ha puesto bravo y las olas asechan no tiene sentido luchar contra ellas. Hay que abrazarse y mantenerse a flote con la confianza de que la corriente nos llevará a tierra firme otra vez.

23 de julio de 2014

Cuenta regresiva

Veo el blister de los anticonceptivos que va terminándose junto con el blister del ácido fólico. Me clavo las dos pildoritas como para que no me queden dudas. Ambas son para hacer, luego de este ciclo, un montón de ovocitos.
Voy paso a paso. Que haya unos cuantos ovocitos, los necesarios, lindos, gorditos y maduros, con todas las características que los hacen geniales para que un spermi se meta ahí y se haga un lindo pre embrión.
Siento que estoy en el medio de una danza de células. Nunca seré tan consciente de cómo estamos hechos como en este mes que se viene.
Termino los anticonceptivos el día del cumple de mi mamá. Comienzo con la estimulación el día del cumple de mi hermano.
Fechas, fechas, fechas.
Lo inexplicable sigue allí, dando vueltas, girando, como el ADN: elicoidal.

21 de julio de 2014

Susceptibilidad fértil

Es sabido que las hormonas hacen lo que quieren con nosotras. Últimamente se me vienen ocurriendo pensamientos que sólo alguien que ha pasado por la experiencia de los pinchazos tiene.
Por ejemplo, estamos él y yo en la cama, charlando. De pronto me dice que L, una amiga que tenemos en común y a la que queremos mucho, está un poco susceptible.
Como un ramalazo, sin casi pensar, digo lo primero que se me ocurre:
-Decile que se clave 200 UI de Puregón y después hablamos de susceptibilidad.
Por supuesto, luego hablo con L un buen rato por teléfono y entre otras cosas ella me dice: debe ser que me está por venir. Hormonas, again. 
En otra situación estoy con mi cuñada que dio a luz a mi hermoso sobri hace tan sólo tres días. El bebé es un tierno, se prendió a la teta enseguida y es hermoso por donde lo mires. Entre una cosa y otra ella me narra las delicias del puerperio.
-No sabés cómo lloré ayer, a los gritos, ahora entiendo cuando hablan del puerperio y lo loca que te ponen las hormonas.
Y a mí, que en mi vida he estado puérpera, me sale responder:
-¡Ah, bienvenida al club!


Porque si hay que hablar del coctel hormonal, las que nos pinchamos algo de eso sabemos. ¿O no?